Las arañas no quieren asustarte: quieren salvar el planeta

Temidas, pero imprescindibles: un estudio alerta de que desconocemos el estado de conservación de casi el 90 % de insectos y arácnidos.

Las arañas juegan un papel clave en los ecosistemas. / NurPhoto

Si te dan miedo, o simplemente te generan un rechazo irracional, no estás solo. Las arañas protagoniza pesadillas, memes y gritos inesperados. Pero mientras nosotros apartamos la mirada, ellas siguen haciendo un trabajo silencioso y clave para que los ecosistemas funcionen. El problema es que apenas sabemos nada sobre ellas. Y eso, según la ciencia, puede salirnos caro.

Un estudio reciente, publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), alerta del enorme vacío de información que existe sobre insectos y arácnidos. La investigación ha sido liderada por la bióloga y entomóloga colombiana Laura Figueroa, profesora en la Universidad de Massachusetts en Amherst. El equipo recopiló un listado de 99.312 especies de insectos y arácnidos en América del Norte revisando literatura científica y bases de datos oficiales.

El 75,3 % de las arañas nunca ha sido evaluado en cuanto a su riesgo de extinción

El dato que más inquieta: el 88,5 % de esas casi 100.000 especies no tiene ningún estatus de conservación. Es decir, no sabemos si están en declive, estables o al borde de la desaparición. Además, el 75,3 % nunca ha sido evaluado en cuanto a su riesgo de extinción. "No tenemos ni idea de cómo les va", advierte Figueroa. En plena conversación global sobre el llamado "apocalipsis de los insectos", la falta de información es, en sí misma, una señal de alarma.

Un papel protagonista

Y eso que su papel es esencial. Insectos y arácnidos son piezas básicas en la maquinaria de la vida: mueven nutrientes en los ecosistemas terrestres, sirven de alimento a aves y otros vertebrados, controlan plagas como depredadores naturales, polinizan plantas e incluso actúan como indicadores de la calidad del agua y del aire. Sin ellos, la cadena se rompe.

Las arañas realizan un trabajo esencial en la naturaleza. / SOPA Images

El estudio también revela una paradoja: las especies más vistosas o carismáticas, como mariposas o libélulas, concentran la mayor parte de las medidas de protección. En cambio, grupos menos llamativos, como muchas arañas, quedan fuera del radar. Solo el 5,3 % de los insectos y arácnidos considerados en peligro en su área de distribución están protegidos por leyes estatales en Estados Unidos. Y en el caso de las arañas, la mayoría de los estados no protege ni una sola especie.

La conclusión del estudio es clara: necesitamos más datos, más investigación y más conciencia

Además, los investigadores detectaron que los estados más dependientes de industrias extractivas, como minería o petróleo, tienden a aplicar menos medidas de conservación. En cambio, donde hay mayor educación ambiental, también hay más protección. La conclusión del estudio es clara: necesitamos más datos, más investigación y más conciencia.

Puede que las arañas nos generen inquietud. Pero mientras tejen sus redes en una esquina, ayudan a mantener el equilibrio del mundo. Quizá el verdadero susto no sea encontrarse una en casa, sino perderlas de vista sin darnos cuenta.

Dani Cabezas

Periodista y músico madrileño, fui durante años...