Así nació el primer parque nacional del mundo
Yellowstone abrió el camino en 1872, pero detrás hubo exploradores, incendios, ferrocarriles y una nueva conciencia ambiental que dio la vuelta al planeta.

Bisontes en el Parque Nacional de Yellowstone, en Wyoming. / Danny Lehman
En el lejano 1872, Estados Unidos tomó una decisión insólita para su época: proteger un territorio salvaje no para explotarlo, sino para conservarlo. Así nació Yellowstone National Park, considerado el primer parque nacional del mundo. Géiseres imposibles, bisontes cruzando valles infinitos y cañones esculpidos por el tiempo quedaron, por ley, a salvo de la especulación y la tala. La idea era revolucionaria: la naturaleza también tenía derecho a existir sin convertirse en negocio.
El ferrocarril acercó esos territorios remotos y, al mismo tiempo, hizo evidente que el progreso podía arrasar con todo
Pero Yellowstone no surgió de la nada. Durante el siglo XIX, exploradores, científicos y artistas empezaron a contar la grandiosidad de los paisajes del oeste americano. Sus crónicas despertaron fascinación en una sociedad que vivía en plena expansión industrial. El ferrocarril acercó esos territorios remotos y, al mismo tiempo, hizo evidente que el progreso podía arrasar con todo. Proteger Yellowstone fue, en parte, una reacción a ese vértigo.

La Gran Fuente Prismática, la mayor fuente de aguas termales en los Estados Unidos, en Yellowstone. / Noppawat Tom Charoensinphon

La Gran Fuente Prismática, la mayor fuente de aguas termales en los Estados Unidos, en Yellowstone. / Noppawat Tom Charoensinphon
Aquel gesto marcó un antes y un después para el mundo entero. Pocos años después, otros países comenzaron a seguir el ejemplo. En Australia se creó Royal National Park (1879) y en Canadá se declaró Banff National Park (1885). La idea se extendía: reservar espacios naturales para el disfrute público y para las generaciones futuras. No era solo romanticismo paisajístico; empezaba a gestarse una conciencia ecológica.
LOS40
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De Suecia a España
En Europa, el movimiento llegó a principios del siglo XX. Suecia impulsó en 1909 los primeros parques nacionales europeos, y poco a poco otros países se sumaron. En España, por ejemplo, Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, hoy integrado en los Picos de Europa, fue declarado en 1918. El mensaje era claro: había lugares cuyo valor natural y cultural merecía una protección especial.
La creación de parques nacionales se convirtió en una forma de equilibrar desarrollo y conservación
Detrás de estas decisiones había un cambio de mentalidad. La Revolución Industrial había traído progreso, pero también contaminación y pérdida de biodiversidad. Pensadores y naturalistas comenzaron a advertir que la naturaleza no era un recurso infinito. La creación de parques nacionales se convirtió en una forma de equilibrar desarrollo y conservación, aunque no siempre estuvo exenta de conflictos con comunidades locales y pueblos indígenas.
Hoy existen más de 4.000 parques nacionales en el mundo. Lo que empezó en Yellowstone como una apuesta casi utópica es ahora una red global de espacios protegidos. La conciencia ambiental ha evolucionado, y el reto ya no es solo preservar paisajes icónicos, sino frenar el cambio climático y la degradación de ecosistemas. Pero todo arrancó allí, entre géiseres y bisontes, cuando alguien decidió que la naturaleza merecía algo más que ser conquistada.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












