David DeMaría presenta ‘La puerta mágica’: hablamos de la industria, la paternidad, Chenoa, Andy y Lucas, Los Caños, Barei o DePol
“Yo me considero un gilipo**as de la vida o de la música”, asegura el gaditano
David DeMaría lanza 'La puerta mágica', su primer disco completamente inédito en casi seis años. / Imagen cedida por Innercia
A finales de los 90, David DeMaría era uno de esos artistas que estaban sonando todo el día en la radio y en cualquier lugar donde hubiera música con cierto sabor andaluz. Y es que el pop de raíz era tendencia en nuestro país. Ahora puede que otros ritmos se superpongan a los suyos, pero sigue estando ahí casi 30 años después.
La puerta mágica es su primer disco completamente inédito de en casi seis años desde que en 2020 lanzara Capricornio. Aunque con la celebración de sus 25 años por medio, lo cierto es que se ha hecho esperar. Lejos de apuntarse a los ritmos acelerados que marca hoy en día la industria, él se ha tomado el que necesitaba para elaborar un disco siguiendo los procesos más artesanales.
Su hijo Leonardo ha tenido mucho protagonismo en este disco donde la paternidad se respira en muchas de las canciones que nos invitan a mirar hacia delante con optimismo.
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Hemos hablado con él de la escena actual, de su disco, de los artistas a los que ha apadrinado o de su colaboración con su ex, Chenoa. El paso de los años le ha dado la confianza para hablar sin filtros y analizar la industria con el conocimiento del que ha pasado por distintas etapas.
Pregunta: La puerta mágica, un disco que llega para tomar el testigo de tu anterior álbum completamente inédito, Capricornio, de 2020. En los tiempos que corren, eso es mucho tiempo.
Respuesta: Cinco años sin ponernos de verdad a realizar un disco completo. Yo soy de los que pienso que, un artista que es compositor, tiene que hacer un trabajo completo, es como escribir un libro, hacer una película o una obra de teatro.
P: Vivimos en unos tiempos acelerados donde la gente demanda algo nuevo casi cada día, ¿cómo vives tú esos ritmos?
R: Yo creo que a pesar de que vivamos en estos tiempos en los que vivimos con tanta aceleración, precipitación y sobre información, es bueno tomarse ese espacio para crear. Me he pegado dos años y medio trabajando con un gran equipo de músicos, de arreglistas y con la supervisión de mi hijo Leonardo en cada idea que surgía con un acorde. Me encanta haber tardado cinco años en hacer otro nuevo trabajo.
Es muy difícil para la gente que somos hiper sensibles y bastante gilipo**as -yo me considero un gilipo**as de la vida o de la música-, con la actualidad que enciendes un informativo y ves que estamos en guerra, los conflictos, la polarización, de fraccionar los ideales, la política, conseguir que la música sea capaz de hacerte desconectar un poco.
P: Entonces, no has sentido presión, entiendo.
R: Cuando llevas una carrera de más de 25 años, a mí no me ha faltado el pan que es el directo. Como tengo varios formatos. El acústico al que puedo ir con un pianista, con dos músicos, yo solo con mi guitarra o el formato con toda la banda, mientras he tenido fechas de estos años de conciertos, no me sentido presionado para sacar un nuevo álbum completo. Acabo de subir a la quinta planta de mi vida y he aprendido a ver de manera subjetiva lo que es David DeMaría. Yo ya pasé de la época de los 20, los 30 en las que vivía quemando las noches madrileñas, de Barcelona, de Granada, de Sevilla, de Valencia, dónde íbamos. Al día siguiente componía, grababa, producía, iba de gira… creo qu es interesante esta etapa de vida en la que la paternidad es la prioridad y ves a David DeMaría como algo que tampoco te puede estresar y quitar la tranquilidad y la salud. He llevado un proceso muy clásico cuando hoy tienes una idea de guitarra y voz, se lo das a la IA y te da la idea del arreglo y la producción.
P: ¿No has caído todavía en eso?
R: No, en la portada sí. No estuve en esta playa. Soy yo, pero no estuve en esta playa. Pero lo que hay dentro es muy de amasar el pan, meterlo en el horno y hacerlo muy artesanal.
P: La puerta mágica nos remite a umbral, a atravesar algo para dejar algo atrás y entrar en algo nuevo. ¿Cómo ha sido tu transición?
R: Lo que buscado con esta Puerta mágica es que cada canción te abra la mente a tu propia imaginación y a seguir encontrando algo nuevo en ti mismo. La música tiene esa magia. Es muy difícil para la gente que somos hiper sensibles y bastante gilipo**as -yo me considero un gilipo**as de la vida o de la música-, con la actualidad que enciendes un informativo y ves que estamos en guerra, los conflictos, la polarización, de fraccionar los ideales, la política, conseguir que la música sea capaz de hacerte desconectar un poco.
P: Bueno, tu disco trae esa luz en tiempos de tanta oscuridad.
R: En esa portada lo he intentado transmitir. Soy un marinero en tierra porque echo mucho de menos el mar como buen jerezano, gaditano. Desde que él nació y se escolarizó sólo bajo una quincena en verano, cuatro o cinco días en Navidad y otros cuatro o cinco días en Semana Santa. Y esa nostalgia de tu tierra y tener el mar cerca está impregnada en la portada. A esa puerta quiero volver, a vivir en mi tierra algún día cuando el niño ya esté en BUP o decida hacer con su vida lo que quiera.
La industria no cree en el proceso creativo, no cree en el romanticismo. Ha olvidado que Preciosa mía fue un himno y ayudó a muchas preciosas mías que se sentían marginadas por la sociedad o en sus trabajos.
P: También llega en unos tiempos donde el español parece haber conquistado el mundo y donde las raíces están en el foco de muchos artistas, ¿cómo lo sientes tú que siempre has tenido presentes las tuyas?
R: Salgo descalzo en la portada porque siempre he sido un artista que me gusta pisar esa roca, esas raíces. Siempre he intentado estar actualizado en las tendencias de la vida, en lo tecnológico, pero si algo nos queda en la memoria del romanticismo es que me crie con mi abuela que tenía a la Virgen del Carmen en un calendario y, aunque era del 81, ahí estaba la Virgen. ¿Por qué voy a renegar de esos recuerdos tan bonitos? Siempre he apostado ir en ese progreso de la vida, pero no renegar de esas raíces que nos marcan. Cuando te haces mayor y pasas a la quinta planta como yo, son las cosas con las que sueñas sin querer en el estado nirvana. ¿De qué te acuerdas? De los recuerdos de la niñez, de esos valores que te impregnaron en la familia, en la idiosincrasia de un barrio… La música tiene esa magia. Las canciones nunca se hacen viejas, somos nosotros los que envejecemos.
P: Parece mentira que después de tantos años todavía haya primeras veces: Primer vinilo, ¿qué has sentido teniéndolo entre tus manos?
R: Nunca habíamos sacado un vinilo. Casete, sí, en el 97-99, en El amor multiplicado por dos, que el gran Joaquín Luqui presentaba, recuerdo tener casete en casa de mis padres de aquel disco. He vendido más de un millón de discos con Warner, pero nunca había sacado ese formato. Sientes que cuando era pequeño y ponía los discos de los Beatles, de los Rolling o los Pink Floyd o del flamenco puro, -porque me he criado en Jerez y he tenido dos familias muy melómanas, tanto del rock progresivo como del flamenco más puro-, los escuchaba en vinilo. Y treinta años después, decirle a mi hijo, que está súper puesto en las tablets, el six seven, coge la aguja y explicarle cómo funciona, ha sido un ejercicio súper bonito. Hace un mes que pusimos la preventa del vinilo disponible y vamos a tener que hacer otra tirada porque hay mucha gente que quiere tener mi música en vinilo por primera vez.
P: En este disco hay mucho de paso del tiempo, supongo que es irremediable cuando uno lleva casi 30 años en la industria. Tú has vivido muchos momentos en este sector, ¿cómo ves ahora la escena?
R: Un poco difusa y con falta de memoria. Creo que la música es eterna, las canciones, pero hay falta de fidelidad y lealtad a la obra. La industria no cree en el proceso creativo, no cree en el romanticismo. Ha olvidado que Preciosa mía fue un himno y ayudó a muchas preciosas mías que se sentían marginadas por la sociedad o en sus trabajos. Hablo de la industria, el público sí tiene memoria y corazón, pero la industria solo cree en el resultado y el proceso lo olvida y yo soy un romántico del proceso creativo. La industria va una velocidad que, si ahora pega tal artista, tienes que vestirte como tal artista o parecerte o producir como tal artista. Cada músico o compositor es como un vino, el Rioja tiene denominación de origen y la música debería tenerlo. Es el público el que vuelve a esas canciones y la industria sigue su devoradora velocidad de crucero de lo nuevo y la tendencia.
P: También podríamos decir que es un disco con mucho amor, sobre todo, paternal. ¿Qué papel ha jugado tu hijo en este disco aparte de darte el título?
R: Voy a quedar hasta empalagoso, pero es verdad que a mí la paternidad me tocó muy fuerte y cambió mis hábitos de vida. La prioridad ha sido hacerle el desayuno, la mochila de piscina, llevarlo al cole, conversar con él y encima me ha salido muy musicólogo. Tiene muy buen gusto musical. Está estudiando batería y es capaz de escribir en el pentagrama. Tiene diez años, pero desde hace tres está en School of Rock. Me llega un día y me dice, ‘papá, ¿conoces este tema de Green Day?’. Hace 20 años que escuchaba ese tema. La primera estrofita que me salía él estaba ahí de testigo y lo primero que hacíamos era subir al estudio y ver ritmos. En los arreglos ha sido un testigo muy directo y una especie de coproductor subliminal.
Estamos hipotecados hasta arriba. Para mí este disco ha sido una apuesta de andar con los vestidos. Trabajo para seguir invirtiendo en mi trabajo. Ya no existen las compañías que te producen un disco.
P: De hecho, supongo que es el niño al que escuchamos cantar en Nuestro mundo, ¿no?
R: Sí. Rechaza cantar, aunque por naturaleza afina bien desde pequeño, él es un batería rockero. En este tema se puso a tocarlo en batería y le dije que cantara en el estribillo. Es una grabación que hicimos hace dos o tres años y ahora cuando la escucha dice que era muy pequeño, que ahora lo haría mejor porque le ha cambiado la voz. Para él la música es como esa terapia de desconexión de las tecnologías sociales, del Minecraft, del FIFA 26, le ayuda irse al estudio a tocar canciones de U2, Maneskin o los Beatles. O juega con amigos a hacer canciones y las graba en la Tablet. De todas formas, a mí me gustaría que fuera bombero como su abuelo o médico como su otro abuelo. O si se quiere ir a coger uvas a Francia, que se vaya. Tampoco lo voy a incitar con esa vara de clases. El día que venga y me diga que se ha cansado de las clases de batería, va a tener esa libertad. Que la música no sea una obligación es importante, aunque yo a escondidas no le aconsejaría que se hiciera música, los baterías están muy mal pagados.
Nuestro mundo
P: A ti no te ha ido mal.
R: Estamos hipotecados hasta arriba. Para mí este disco ha sido una apuesta de andar con los vestidos. Trabajo para seguir invirtiendo en mi trabajo. Ya no existen las compañías que te producen un disco. El artista se auto financia un álbum. Es una obra artesana y subvencionada por el propio David Jiménez Pinteño.
Príncipe Blue es una canción de un chaval de 20 años que quiere jugar a ser rockero, a hacer melodías bonitas porque yo escuchaba mucho a Mecano, El último de la fila, Radio Futura, Tear For Fears o Depeche Mode. En esa mezcla tan extraña, tener un hijo pequeño te ayuda a querer sorprenderlo. Con este álbum he vuelto a recuperar esa energía y a aparcar esa nostalgia profunda del cansautor. Me ha ayudado mucho ser amigo de mi hijo.
P: En esa canción de Nuestro mundo reflejas un mundo de aventuras y algarabía donde aún hay esperanza, supongo que eso es lo que deberíamos no perder cuando crecemos.
R: La geometría del tiempo. Además, con una base rítmica muy diferente a lo que había hecho en otras etapas. La música te lleva a no perder esa veleta. Cuando la música cuando deja de ser un juego, es como los deportistas, cuando dejas de divertirte en la cancha o en el campo y te entra la tensión ya la muñeca no va bien y no entran los tiros libres. No hay que dejar de divertirse y, a mí, la paternidad me ha reseteado a volver a divertirme haciendo canciones. Príncipe Blue es una canción de un chaval de 20 años que quiere jugar a ser rockero, a hacer melodías bonitas porque yo escuchaba mucho a Mecano, El último de la fila, Radio Futura, Tear For Fears o Depeche Mode. En esa mezcla tan extraña, tener un hijo pequeño te ayuda a querer sorprenderlo. Con este álbum he vuelto a recuperar esa energía y a aparcar esa nostalgia profunda del cansautor. Me ha ayudado mucho ser amigo de mi hijo.
P: Hablabas de esa nostalgia, no sé si por ahí va Borra tu melancolía, que invita a mirar más hacia delante y menos hacia atrás.
R: Es de las últimas canciones que salieron del disco. En una prueba de sonido de este verano, hasta que llegaba la hora de tocar me metí en la habitación y me dio por hacer esa unión de acordes y arpegio y en el camerino se lo tocaba a los músicos y todos dijeron, ahí hay canción. Demasiado está ya la propia vida como para arrinconarte o vomitar lo que sientes a través de las redes sociales. La música te ayuda a motivarte y a echarle valor a las cosas. Yo he sido un melancólico crónico muchos años, he pasado por muchos psicólogos, naturalistas, psiquiatras, me ha faltado pasar por el calabozo, que no he pasado nunca. Es una conversación conmigo mismo, tío, borra tu melancolía, dejémonos llevar por la aventura de la vida.
Borra tu melancolía
P: Empezamos a conocer este disco con Simplemente ellas. Lo que ha dado de sí la victoria de la Selección Femenina de Fútbol.
R: Ahí nació. Nació ese verano. Acabábamos la quincena por las playas gaditanas. Y ese viaje con mi hijo que me decía que echaba de menos a la abuelita, a las primas y tenía un estribillo con unos acordes muy bonitos y le propuse hacer una canción a ellas. Recuerdo jugar a ir haciendo la letra mientras conducíamos. Esa letra tiene mucho significado haberla escrito con un hijo que ama a su madre, a su abuela, a sus primas, que se lleva muy bien con sus compañeras de clase. Cuando desde pequeño uno tiene esos valores es muy bonito plasmarlo en canciones. Yo tengo tatuada a mi abuela Isabel.
P: En tu música siempre han estado muy presentes las mujeres.
R: Siempre, Niña piensa en ti de Los Caños, No me llores más preciosa mía… En esta lucha de la última década, de igualdades me siento un aliado, pero que yo ya era socio de esta lucha desde hace muchos años porque lo he demostrado con mi música. Y trabajando con muchas de ellas.
Recuerdo a Golpes Bajos o a Los Lunes o a El último de la fila, y a Los Caños, salvando las distancias, los vamos a recordar muchas generaciones porque han formado parte de ellas, al igual que David DeMaría, te gustará más o menos, pero soy un clásico.
P: Este domingo, Javi de Los Caños daba su último concierto con ellos. Tú que estuviste en esos inicios, ¿cómo lo has visto?
R: Me invitaron a cantar con ellos en La Riviera, muy bonito. Como cerrar un círculo, el autor de Niña piensa en ti y muchas otras canciones de Los Caños, Agua de luna, Sin decirnos nada, Me dejaré llevar por la marea… compuse muchos temas para el grupo en esos tiempos. Yo ya sabía lo de Javi desde hacía meses, no me ha pillado de sorpresa. Es de madurez dar un paso a un lado cuando tu vida ya no está enfocado a la música, aunque luego en el perfil de tus redes sociales te pongas como productor y arreglista. Tú ya no te produces ni a ti mismo, a veces. Pero los perfiles de las redes sociales llevan muchas veces al autoengaño y me alegra mucho que haya sido valiente y haya dado el paso a un lado porque Los Caños tienen una marca que forman parte del pop nacional. Recuerdo a Golpes Bajos o a Los Lunes o a El último de la fila, y a Los Caños, salvando las distancias, los vamos a recordar muchas generaciones porque han formado parte de ellas, al igual que David DeMaría, te gustará más o menos, pero soy un clásico.
P: Yo cuando leía el comunicado de que se iba del grupo en seguida pensé en Andy que en aquellos inicios en una chirigota estaba con ellos. Ahora que se ha quedad solo, podría convertirse en el tercer caño.
R: Jajajajaja… Yo viví todo aquello. Recuerdo cuando me vinieron los Pan Tostaíto y eran catorce. Yo ya había sacado mi primer disco en el 97 y vinieron a buscarme a Jerez para que les compusiese un tema. ¿Dónde vais catorce? Hice una preselección y luego Andy conoció a Lucas, que también me llamaron y los traje a Madrid en su momento. El nombre de Andy y Lucas se lo puso, en una comida, Pablo Pinilla, que era mi productor en esa época. Se llamaban Café La Habana, y Pablo les preguntó cómo se llamaban. ‘Yo Andy’, ‘Yo Lucas’, Andy y Lucas y salió. Luego ellos cogieron su camino por su lado e hicieron su vida. Pero estuve en esos inicios de pop gaditano.
P: Volviendo al disco, el segundo single fue Relatividad que llegó en colaboración con Chenoa, ¿cómo se gestó volver a trabajar juntos?
R: Muy fácil porque mantenemos una amistad muy bonita y no hay un mes sin que nos crucemos, hablemos, me pregunte por mi hijo por WhatsApp, redes sociales o porque nos vemos. Le dije, hacía mucho que no me salía una canción que me hacía pensar en ti. Tiene ese punto un poco charleston y le encantó. Me recordaba un poco a… ‘cuando tú vas, yo vuelvo’. La había escrito para que fuera un diálogo y la llamé, no lo dudó, se vino al estudio y en un par de días lo tuvimos grabado. Luego le dije, vamos a hacer un videoclip y se vino otros dos días. Hemos hecho galas de televisión con el tema. Lo que pasa es que ella es muy televisiva y es difícil coincidir en agenda. No hemos podido darle un poco más de calor a la promoción de esa canción, pero creo que siempre tendrá vida. Está un poco infravalorada porque ha pasado un poco desapercibida dentro de toda la saturación que hay.
David DeMaría, Chenoa - Relatividad (Official)
P: El tercer adelanto fue Enamorarme de ti. Por primera vez una bachata, ¿te dejaste llevar por las tendencias?
R: Sí y por la opinión del equipo que me rodea. Tengo un arreglista italo-venezolano que ha tocado con Miguel Ríos, Chayanne, Antonio Vega… y es muy heterogéneo a la hora de grabar, no tiene perjuicios. Yo me la llevé para mi tierra y me dijo que me estaba quedando atrás y tenía razón. Lo intentamos y nos quedó muy bonita. No nació pensada en bachata, sino que una vez que ha nacido, se viste de bachata. Y es una bachata grabada con músicos que tocan bachata porque hay otros compañeros muy conocidos que han grabado bachata en este último año, pero no está tocadas con gente que toca bachata. Modestia aparte, esta suena mejor que las que han hecho otros artistas en España.
P: En ese tema dices: “Enamorarme de ti es encontrar un rumbo de Dios en la vida”. Estamos en unos tiempos de presencia religiosa acentuada en la música, no solo por el LUX de Rosalía, ¿cómo lo percibes tú y a qué crees que responde?
R: Pero la segunda frase dice, ‘poniendo siempre el alma sin la otra mejilla’. Estoy contradiciendo a Dios. Es un lenguaje muy bonito para las nuevas generaciones para que por lo menos crean en algo, en sí mismos. Yo estoy abierto a todas las creencias, pero no por moda. Yo si bajo a mi tierra y me gusta llevar a mi hijo a la capilla del Cristo de la Expiración, no le voy a imponer que tiene que creer en esa religión, pero a él sí le surge preguntar quién es. Me quedo con los grandes valores que la palabra de Jesús nos ha dado, que no decía nada malo.
Enamorarme de ti
P: ¿Cuál es la canción favorita del disco para tu hijo?
R: Mi príncipe Blue porque es la más rockera y él me ayudó además con los primeros acordes. Se inventó el tempo de la canción y la base rítmica. Le gusta también Nuestro mundo porque se escucha al principio y se lo pone a los colegas en el coche.
P: Y tú, ¿tienes alguna?
R: Soy un poco el padre de todas, pero a mí me estremece mucho Llueve en Madrid y Las arrugas del tiempo. Me hace especial ilusión tocar estos dos temas en concierto.
P: Además de los temas de tu disco, has lanzado una colaboración con Barei, Vuela, ¿cómo surge?
R: Yo ya conocía a Barei, la conocíamos toda España porque representó a nuestro país en Eurovisión cuando íbamos. Ya habíamos coincidido en muchas galas y camerinos. En una gala que se hace todos los años en Canarias, Pequeño Valiente, que se hace todos los años en Navidad, por casualidad, ella fue con sus peques y yo con el mío. Cuando bajamos a Canarias intentamos pedir billetes para nuestros hijos porque puedes llevarlos a la playita. Allí nos hicimos conocidos de comer juntos, de que nuestros hijos jugasen en camerinos y en el hotel. Y coincidimos en la gira Dial este verano y fue muy bonito cuando en septiembre, octubre me dice, ‘déjame invitarte a comer que quiero proponerte algo’. Me presentó varios temas, pero me voló la cabeza Vuela porque ella ha pasado un proceso muy parecido al mío. Para un artista, es muy difícil, que siempre tenemos que estar cool, a la moda, en las tendencias, encima, ser padres. A ella le ha pasado también un divorcio y a mí también me había pasado y la letra dice mucho, pero a la vez es muy bonita. Esa frase con la que acaba la canción, “lo que nos une es más grande que los dos”. A los que somos padres o madres siempre nos va a unir algo que es superior a nuestros egocentrismos y narcisismos que es un hijo. Le dije, ¿cuándo la grabamos? También he hecho con Gonzalo Hermida, 2001, este año pasado. Con Cristina Ramos, que ganó el Got Talent internacional, le hice una canción y se la produje y me invitó a cantar. Siempre abierto a que surjan, aunque cada vez es más difícil porque me propinen artistas con mejores voces y yo me acojono. ¿Estaré a la altura del Vuela? Pero luego dicen que sí, jajajaja.
Vuela
P: La última vez que nos vimos fue cuando se presentó el proyecto de DePol del que eras padrino. ¿Sigues apadrinando a nuevos artistas?
R: Con DePol cumplí un sueño muy bonito que es ver el reflejo de mí mismo en un chaval que venía, en este caso, de Barcelona. Me llegaron sus maquetas y vi algo en él. Vi magia, creatividad, vi a un chaval que componía canciones desde los 14 sufriendo el divorcio de sus padres. Me llamó la atención la madurez con la que escribía un niño tan joven utilizando su voz y ese punto de rock indie alternativo melódico que tiene, esa coctelera. Es el último. Me he centrado más en mi disco este año, aunque me lleguen muchas propuestas. Siempre estoy abierto a apoyar, aunque a veces esto está un poco saturado. Hoy cualquiera abre un perfil, coge una guitarra, ya es artistas, compra seguidores y mañana ya quiere estar sonando en la Cadena Dial o LOS40 y llenar el Movistar Arena. Se saltan demasiados escalones. Se olvidan del proceso y quieren el resultado. Hoy los chavales jóvenes componen una cancioncita o una rumbita y ya te están llamando para colaborar y a mí me cuesta mucho no atender. pero como hay acceso directo. Y si non respondes, es como, ‘no eras tan buena gente como pensaba que eras’. ¿Qué te digo? ¿Qué no vale un duro esta rumba o que esta rumba ya se ha hecho quinientas mil veces?
P: Y para acabar, disco ya en la calle, ¿ahora qué?
R: A girar. El 28 de abril estamos en el Teatro Cofidís Alcázar en Madrid. Hemos vendido medio teatro. No soy de los artistas que cuando saco un concierto a la venta a las dos horas ya está todo vendido. He sido un artista muy del pueblo y creo que, aunque mi voz cueste entenderla, cuando la entiendes se te queda en la patata para siempre. Con La puerta mágica, me gustaría hacer un concierto inolvidable de presentación en Madrid. Y en la sala Paral.lel 62, en Barcelona, el 7 de mayo, que son los dos pistoletazos de salida para tener unos años muy bonitos de volver a recuperar ese público que, como yo, vamos cumpliendo una edad y no hace falta ir de modernitos para estar en la onda, sino de que, al final, Raphael sigue llegando estadios y es porque su generación apostó por él. Yo estoy en ese eslabón. Ese medio millón de personas que compraron El barco de papel, a lo mejor, 30 años después, les vuelve a apetecer volver a escuchar mi tesitura vocal o volver a entender en la actualidad mis letras.
Cristina Zavala
Redactora y guionista de LOS40. Completamente...Redactora y guionista de LOS40. Completamente enamorada de la TV. Estudié Periodismo en la UCM mientras trabajaba en distintos medios locales. Llegué a esta casa en 2000 y pasé más de una década en 40TV. Salté al mundo digital con la mejor redacción posible con la que compartir lo último en música, tv, moda o literatura, otra de mis pasiones.