Eurovisión 2026: Enganchón entre Suecia e Israel por las palabras de Felicia Eriksson
"Hay muchos asesinatos ocurriendo y no me parece correcto" dijo a Dagens Nyheter

FELICIA, ganadora del Melodifestivalen 2026 / Iwi Onodera
"No creo que Israel deba participar en Eurovisión. Hay muchos asesinatos ocurriendo y no me parece correcto. Pienso lo que pienso y lo voy a seguir diciendo". Estas fueron las palabras de Felicia Eriksson, representante sueca para Eurovisión, que han desatado una nueva crisis en el festival musical. Porque la organización del certamen eurovisivo está afrontando la mayor crisis de imagen de su historia permitiendo competir a un país inmerso en su segunda guerra en menos de un año.
Ese es el pensamiento de algunas de las delegaciones europeas que van a acudir a Viena y de buena parte de las sociedades que asisten atónitas a una situación que se cortó de raíz cuando Rusia entró en conflicto con Ucrania.
Las declaraciones de Felicia Eriksson a Dagens Nyheter han provocado un enfrentamiento con la radiotelevisión pública sueca (SVT) y han desencadenado una reprimenda formal de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), responsable del festival a instancias de Israel. La artista insistió en que se trata de una postura personal, algo que Suecia respaldó en el marco del derecho a la libertad de expresión.
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"Hemos tenido discusiones, pero he dejado claro que pienso lo que pienso y voy a decirlo. Luego tendremos que encontrar formas de seguir adelante. Ahora estamos haciendo esto juntos, la discográfica, la SVT y yo, así que tenemos que encontrar un camino común, pero que todo el mundo pueda expresar sus opiniones es muy importante" aseguró durante una entrevista previa a la celebración del festival de Eurovisión.
La UER intervino rápidamente y advirtió a SVT de que los artistas deben respetar el código de conducta del festival, que exige neutralidad política. El director del certamen, Martin Green, recordó a la televisión sueca que es responsable de garantizar que su representante cumpla las normas.
El aviso ha generado un intenso debate sobre la libertad de expresión en Eurovisión. La organización insiste en que el festival debe mantenerse al margen de conflictos internacionales, algo que el propio festival de Eurovisión no hizo cuando excluyó a la delegación de Rusia.
La participación de Israel ha sido objeto de controversia en varias ediciones, pero el estallido del conflicto en Oriente Medio ha intensificado el debate. Mientras algunos países y artistas cuestionan su presencia, la UER insiste en que el festival es un evento cultural y no político.
Sin embargo, media docena de televisiones públicas han rehusado acudir hasta que el país hebreo no sea expulsado o ponga fin a sus bombardeos y al genocidio de Gaza tal y como señaló RTVE.












