"Masacre total" en Ciudad Real: casi mil animales abatidos en una polémica cacería
Seprona investiga una posible vulneración de la ley de caza y daños a la fauna en una jornada en la que se superó el 48 % el cupo autorizado.

Los cadáveres, apilados tras la cacería (foto: eldiario.es).
Las imágenes impactan: los cadáveres de cientos de ciervos, gamos y venados se apilan unos sobre otros. Es el resultado de una una montería celebrada el pasado 25 de enero en la finca pública Dehesa de Castilseras, en la provincia de Ciudad Real, y que ha generado una fuerte polémica: el Seprona de la Guardia Civil investiga los hechos después de detectar que durante la cacería se abatió un 48 % más de ejemplares de los autorizados, lo que podría suponer infracciones graves de la normativa cinegética.
La finca, de unas 9.000 hectáreas, está gestionada por la empresa pública Minas de Almadén y Arrayanes (MAYASA), perteneciente al holding estatal SEPI, y se destina principalmente a ganadería, gestión forestal, ecoturismo y también para la caza. Sin embargo, lo ocurrido el 25 de enero en uno de sus cotos ha puesto el foco en la gestión de estas actividades. Según fuentes locales citadas por eldiario.es, en la montería pudieron abatirse cerca de mil ciervos, venados y gamos, aunque el número exacto todavía no se ha confirmado oficialmente.
La alarma saltó cuando el alcalde de Almadenejos, Alberto Redondo, difundió fotografías de la cacería y denunció lo que calificó como una “masacre total”. A partir de ese momento, el caso llegó al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), que abrió una investigación para comprobar si se habían incumplido los cupos establecidos en el plan de ordenación cinegética.
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Testigos locales aseguran que alrededor de 300 cadáveres permanecieron varios días sin recoger tras la cacería
Según los primeros datos recogidos por los agentes, el exceso de capturas habría provocado una "alteración significativa" del plan de gestión de la fauna y un impacto directo sobre el equilibrio de las poblaciones animales. Además del número de piezas abatidas, la Guardia Civil detectó otras posibles irregularidades administrativas relacionadas con el desarrollo de la montería y con la gestión de los animales muertos.
Uno de los puntos que también se investiga es el tratamiento de los Subproductos Animales No Destinados al Consumo Humano (SANDACH). Testigos locales aseguran que alrededor de 300 cadáveres permanecieron varios días sin recoger tras la cacería. Finalmente fueron trasladados a un muladar, un espacio habilitado para depositar restos animales que sirven de alimento a aves carroñeras como los buitres.
La montería fue organizada por la empresa Cinegética Lomas de Teresa S.L., que tiene arrendado el aprovechamiento cinegético de los cotos de Castilseras desde 2021. Según el contrato, esta empresa es responsable de cumplir los cupos de caza autorizados, gestionar adecuadamente los animales abatidos y respetar la normativa vigente. Fuentes de MAYASA han expresado su "profundo descontento" con lo ocurrido y señalan a la empresa organizadora como "responsable absoluta" del exceso de capturas.

El resultado de la cacería, visto desde el aire (foto: Guardia Civil).

El resultado de la cacería, visto desde el aire (foto: Guardia Civil).
Mientras tanto, la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha trabaja junto al Seprona para esclarecer los hechos. Si se confirma la infracción, podrían imponerse sanciones económicas de entre 50.000 y 300.000 euros, además de la retirada temporal de la licencia de caza o incluso la suspensión de la actividad cinegética en la zona, según establece la Ley de Caza de Castilla-La Mancha.
Los investigadores también han solicitado un estudio técnico sobre las poblaciones de fauna en la finca, con el objetivo de determinar si la presión cinegética ejercida puede haber comprometido la viabilidad de las especies locales.
Una "aberración"
La polémica ha reabierto el debate sobre el papel de la caza en la gestión de la fauna. Colectivos animalistas como la Plataforma NAC (No A la Caza) han calificado lo ocurrido de "aberración" y denuncian que estas prácticas pueden contribuir a desequilibrios ecológicos. Desde el ámbito científico, algunos expertos recuerdan que los ecosistemas suelen regularse de forma natural a través de depredadores como el lobo o el lince.
Por ahora, la investigación sigue abierta y será la administración regional quien determine las responsabilidades y las posibles sanciones. Mientras tanto, la polémica montería de Castilseras se ha convertido en uno de los casos más controvertidos recientes sobre gestión cinegética en España.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












