Timothée Chalamet ya no interpreta a Marty Supreme. Empieza a serlo.
El artista podría perder el Oscar el lunes por una declaración inapropiada

Timothée Chalamet asiste al estreno en Nueva York de 'Marty Supreme', de A24, el 16 de diciembre de 2025 en la ciudad de Nueva York. / Dia Dipasupil
Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que Timothée Chalamet era el actor más improbable de Hollywood. No porque careciera de talento, sino porque parecía ajeno a la maquinaria de la industria. Era frágil donde otros eran musculosos, silencioso donde otros eran carismáticos, y deliberadamente excéntrico donde otros eran previsibles.
Su ascenso se construyó, en parte, sobre esa diferencia.
Durante años, Chalamet fue celebrado como una especie de anomalía cultural. En las alfombras rojas aparecía con arneses de Louis Vuitton, trajes satinados o siluetas ambiguas firmadas por Haider Ackermann, desafiando con naturalidad los códigos de la masculinidad clásica de Hollywood. No era exactamente un gesto político, pero sí una declaración estética: la estrella masculina podía ser vulnerable, delicada, incluso un poco rara.
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Sus personajes reforzaban esa narrativa. Desde el adolescente emocionalmente devastado de Call Me by Your Name hasta el joven heredero introspectivo de Dune, Chalamet parecía especializarse en figuras abiertas, sensibles, profundamente humanas.
Y quizá por eso su reciente polémica ha sorprendido tanto.
Las declaraciones que le quitarán el Oscar
En febrero, durante un encuentro público con Matthew McConaughey, el actor comentó que no quería trabajar en disciplinas como el ballet o la ópera "donde hay que convencer al público de que todavía importan”, sugiriendo que "nadie se preocupa por eso hoy en día". Este comentario puede que se convierta en el motivo por el que se quede sin el Premio Oscar el próximo 16 de marzo.
La respuesta fue inmediata
La frase, probablemente improvisada, provocó una reacción inmediata en el mundo de las artes escénicas. Bailarines, cantantes y coreógrafos recordaron que esas disciplinas siguen vivas precisamente porque generaciones de artistas las han defendido. Incluso figuras como Andrea Bocelli respondieron públicamente, señalando que el cine, la ópera y el ballet nacen de la misma fuente emocional.
La ironía, sin embargo, es deliciosa: Chalamet creció literalmente rodeado de ese mundo.
Por qué está renegando de sus orígenes
Su madre, Nicole Flender, fue bailarina de Broadway y profesora de danza antes de dedicarse al sector inmobiliario, y tanto su familia materna como su hermana han estado vinculadas al ballet y a las artes escénicas.
Es decir: el actor que hoy cuestiona el peso cultural de la danza creció en un hogar donde el movimiento era una forma cotidiana de arte.
Tampoco es un extraño al teatro. Antes de convertirse en una estrella de cine, Chalamet debutó sobre los escenarios con la obra The Talls y participó en producciones como 4000 Miles, una pieza finalista del Pulitzer que consolidó su reputación como intérprete sensible y técnicamente preciso.
Incluso su relación con el musical es más profunda de lo que suele recordarse. En el instituto LaGuardia interpretó papeles en montajes de Cabaret y Sweet Charity, cantando y bailando sobre el escenario mucho antes de convertirse en estrella.
Esa experiencia musical reapareció años después cuando protagonizó Wonka, donde cantó siete canciones y demostró que su talento físico está profundamente ligado a las tradiciones escénicas que ahora parecen incomodarle.
Todo esto vuelve especialmente interesante el momento que vive hoy.
"Quiero ser uno de los grandes"
Porque mientras promociona Marty Supreme, la película en la que interpreta a un obsesivo campeón de tenis de mesa inspirado en Marty Reisman, Chalamet ha empezado a hablar públicamente de ambición con una franqueza poco habitual. Ya el año pasado, en su discurso al ganar el SAG al mejor actor por The Brutalist lo dijo sin rodeos: quiere ser "Quiero ser uno de los grandes". Quiere grandeza. Ya nos estaba adelantado la persona en la que se estaba convirtiendo.
Durante años, Timothée Chalamet fue el símbolo de una sensibilidad nueva en Hollywood, elegante pero experimental. Ahora parece estar entrando en una fase más competitiva, más consciente de su lugar en la historia del cine.
En otras palabras, Timothée Chalamet ya no interpreta a Marty Supreme. Empieza, peligrosamente, a convertirse en él.

Lola Rabal
Recién graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la URJC. Viví en Chicago, donde descubrí...












