Michael Jackson, Al Bano y un juicio surrealista: 25 años de la sentencia que aclaró el entuerto
El cantante melódico italiano demandó al Rey del Pop acusándole de haber copiado una de sus canciones

Al Bano y Michael Jackson, enfrentados por una melodía.
La historia parece inventada, pero ocurrió de verdad. A finales de los años noventa, el mayor icono del pop mundial, Michael Jackson, se vio envuelto en un proceso judicial por plagio contra un cantante melódico italiano muy popular en su país, Al Bano. La acusación era tan sorprendente como el contraste entre ambos protagonistas: Al Bano sostenía que el mayor éxito de Jackson de principios de los noventa, la canción “Will You Be There”, copiaba una melodía suya titulada “I cigni di Balaka”.
El litigio se prolongó varios años y terminó con un giro inesperado. El 14 de marzo de 2001 un tribunal italiano absolvió definitivamente a Jackson. Aquella sentencia puso fin a un caso que durante un tiempo pareció enfrentar dos universos musicales completamente distintos: la balada melódica italiana y el pop global que dominaba las listas de ventas en medio planeta.
La historia empezó casi una década antes. En 1991 Jackson publicó el álbum Dangerous, uno de los lanzamientos más esperados de su carrera tras el éxito colosal de Bad. Entre sus canciones destacaba “Will you be there”, una pieza ambiciosa que combinaba orquesta, coros góspel y una estructura casi cinematográfica. El tema acabaría alcanzando el número uno en varios países y se convertiría en uno de los momentos más solemnes del repertorio del cantante. Además, ganó una enorme popularidad cuando fue incluida en la banda sonora de la película Liberad a Willy.
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Pero mientras la canción se convertía en un clásico contemporáneo, en Italia alguien escuchó algo familiar. Al Bano —cuyo nombre real es Albano Carrisi— llevaba décadas siendo una figura muy conocida en el panorama musical italiano, con un repertorio de baladas románticas que habían marcado a varias generaciones. Entre ellas figuraba “I cigni di Balaka”, un tema que había publicado años antes y cuya melodía, según él, guardaba un parecido sospechoso con la composición de Jackson.

En 1997 Al Bano decidió dar el paso y presentar una demanda por plagio. Su argumento era que la línea melódica central de “Will you be there” reproducía de forma casi idéntica la de su canción. El asunto no tardó en llamar la atención de los medios, porque enfrentaba a dos artistas que parecían vivir en galaxias musicales distintas: uno era una estrella planetaria que vendía decenas de millones de discos; el otro, un cantante muy popular en Italia y España pero prácticamente desconocido fuera esos países.
El caso se resolvió inicialmente en los tribunales italianos con una decisión que sorprendió a muchos. En una primera sentencia, un tribunal dio la razón a Al Bano y consideró que existían suficientes similitudes entre las dos melodías como para hablar de plagio. Condenó a Jackson a pagar una multa de 4.000 millones de liras (más de dos millones de dólares). Aquello provocó titulares en todo el mundo. La idea de que Michael Jackson hubiera copiado una canción hortera italiana sonaba casi surrealista.

Sin embargo, la historia no terminó ahí. Los abogados del cantante estadounidense recurrieron la decisión y comenzó una segunda fase judicial en la que los expertos musicales analizaron con más detalle ambas composiciones. Fue entonces cuando apareció un elemento inesperado que cambiaría por completo el rumbo del proceso.
Los peritos descubrieron que tanto “Will you be there” como “I cigni di Balaka” presentaban similitudes con una obra aún anterior: una pieza coral de India compuesta en los años treinta. En otras palabras, las coincidencias entre ambas canciones podían explicarse porque las dos bebían, consciente o inconscientemente, de una fuente musical previa.
Ese hallazgo desmontó el argumento central de la acusación. Si las dos melodías derivaban de una composición anterior, resultaba imposible afirmar que una hubiera copiado directamente a la otra.
Finalmente, el 14 de marzo de 2001, el tribunal italiano que revisaba el caso dictó sentencia absolutoria para Jackson. La resolución concluyó que no había pruebas suficientes para sostener el plagio y que las similitudes detectadas podían explicarse por la influencia común de la obra anterior.
El caso se cerró sin indemnizaciones ni responsabilidades para ninguna de las partes. Para Jackson fue una victoria judicial que pasó relativamente desapercibida fuera de Italia, pero que puso fin a una polémica que se había prolongado durante varios años.
Mirado con perspectiva, el episodio tiene algo de pequeño choque cultural dentro de la industria musical. Y como una curiosidad más en la larga carrera de Jacko. Mientras “Will you be there” sigue siendo una de las canciones más recordadas de Dangerous, la historia de su enfrentamiento judicial con Al Bano permanece como uno de esos capítulos improbables que solo la industria musical es capaz de producir: un pleito que puso frente a frente al mayor icono del pop de finales del siglo XX con un cantante italiano que jamás imaginó que acabaría discutiendo melodías con el Rey del Pop en los tribunales.












