La figura de Son Gohan que convierte el ending de Dragon Ball Z en un pequeño diorama lleno de emoción
La dura vida del coleccionista vuelve a verse en problemas. Hay figuras bonitas que se pueden dejar escapar, pero otras caen en el saco de las 'imprescindibles'.

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino
En Dragon Ball no todo eran combates y transformaciones. Algunos de los recuerdos más especiales, precisamente, son los que se alejan de la violencia y nos acerca a la calidez, la inocencia y el sentido de aventura que siempre ha formado parte del universo creado por Akira Toriyama.
Eso es exactamente lo que consigue la figura que Banpresto pone hoy sobre la mesa. De la linea Ichibansho, llega Son Gohan, dentro de la colección ‘Snap Collection 2’. Aquí todavía no vemos a Gohan como el guerrero más fuerte de la tierra, sino como el niño tierno, con energía desbordante y alegría luminosa que marcó muchos de los momentos más entrañables de la serie, incluyendo el ending de la serie original al que esta figura hace referencia (algo tienen los endings que funcionan como figuras).

Dragon Ball Z Ending

Dragon Ball Z Ending
Gohan aparece corriendo por un prado, sonriendo de oreja a oreja, con su cola todavía en el sitio, en un diorama que transmite movimiento, nostalgia y una felicidad contagiosa.
LOS40
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El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino
Lo más bonito de esta pieza es que lleva a nuestro espacio una imagen que todos tenemos grabada en la retina. El pequeño diorama se apoya en una base verde semiesférica que sugiere un campo abierto e interminable, poniendo a Gohan al frente de uno de esos paisajes limpios y luminosos tan propios de la iconografía clásica de Dragon Ball. Detrás de él, en un panel de metacrilato, aparecen familia y amigos más cercanos, acompañándolo visualmente en la carrera.

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino
La composición remite de inmediato a la sensibilidad de aquel ending de Dragon Ball Z, que pegaba tijeretazo a la tensión de la batalla para abrazar ese lado amable y familiar que tenían los personajes cuando se les pedía y, en términos de calidad, la línea Ichibansho se encarga de que la escultura, la pintura y la fidelidad tengan el más alto nivel.
Gohan ocupa el primer plano con una expresión abierta y feliz que capta enseguida la atención, mientras que el panel posterior añade profundidad y multiplica el interés de la figura desde distintos ángulos. No es solo una figura “bonita”, sino una figura pensada como escena, como imagen cerrada con principio y final. Eso hace que tenga algo muy especial cuando se expone en una estantería: parece casi un fotograma tridimensional detenido en el tiempo.

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino
Esta figura conquista desde la emoción. Tiene alma de ilustración, de recuerdo y de homenaje a una faceta de Dragon Ball Z que a veces queda eclipsada por las grandes batallas, pero que sigue siendo esencial para entender por qué esta obra significa tanto para varias generaciones.
De nuevo, volvemos a ver que la linea Ichibansho parece ser la que mejor lleva esa relación tan complicada entre calidad y precio que siempre lleva de cabeza a los coleccionistas. La escultura es espectacular; la cara es mágica; la boca y las orejas no se resuelven solo con pintura, tienen su propio trabajo tridimensional y detalles como la tensión de la ropa y la propia cola; está todo muy cuidado.

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino
Y, como decíamos, el panel trasero le da ese punto tridimensional “extra” y la convierte en un fotograma con vida. Hace que funcione perfectamente como pieza individual, casi como un pequeño diorama decorativo con identidad propia. Te viste un salón, una estantería o una zona de trabajo y no necesita figuras amigas en el entorno.

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino
Esta pieza es una celebración de la parte más cálida y humana de Dragon Ball Z, una pieza que recupera una de las secuencias que más veces hemos visto en nuestra vida y la transforma en un recuerdo tridimensional.
Especialmente indicada para a aquellos que buscan una figura ‘unica’y diferente para un lugar privilegiado. Eso sí, cuidado cuando vayáis a comprarla, porque en la web de Banpresto resulta fácil descubrir otras piezas de la serie y luego ya sabéis: “Entre porque quería una figura única y resulta que me llevo tres”.

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino

El Ending de Dragon Ball Z se convierte en diorama. / Luis J. Merino
Luis J. Merino
Técnico de sonido, melómano y amante de los dos pilares fundamentales del entretenimiento: cómic y videojuegos....












