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El agua está en peligro (y lo notas menos de lo que crees)

El 22 de marzo. Día Mundial del Agua, no es solo una fecha simbólica: es un recordatorio urgente de que el recurso más básico del planeta está en riesgo.

El 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua. / jameher

Abrir el grifo y que salga agua parece algo tan normal que casi nadie se para a pensarlo. Pero no lo es. Detrás de ese gesto cotidiano hay un recurso limitado, cada vez más presionado por el cambio climático, la contaminación y el consumo excesivo. Por eso existe el Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo: para recordarnos algo tan básico como que el agua no es infinita.

Esta fecha fue impulsada por la ONU en 1993, en un momento en el que ya empezaban a encenderse las alarmas sobre la escasez hídrica a nivel global. Desde entonces, cada año sirve para poner el foco en un problema que no deja de crecer. Según Naciones Unidas, más de 2.000 millones de personas en el mundo no tienen acceso seguro a agua potable, una cifra que resume bien la magnitud del reto.

El agua es un recurso vital. / Jose A. Bernat Bacete

Pero el problema no está solo en paíse lejanos. En España también hay señales claras de alerta: sequías cada vez más frecuentes, acuíferos sobreexplotados y ecosistemas acuáticos en retroceso. En este contexto, el Día Mundial del Agua se convierte en algo más que una efeméride: es una llamada a repensar cómo usamos y protegemos este recurso.

Proteger nuestros humedales

Un ejemplo claro de esa preocupación llega este mismo año desde el ámbito ecologista. Varias organizaciones han puesto sobre la mesa una propuesta: reconocer derechos propios a tres grandes humedales históricos de la península: las lagunas de Antela (Ourense), La Nava (Palencia) y La Janda (Cádiz). La idea no es simbólica, sino jurídica: convertir estos espacios en sujetos de derechos, como ya ocurrió con el Mar Menor.

Proteger el agua no es solo cuidar lo que bebemos, sino también los ecosistemas que la hacen posible

¿Para qué serviría esto? Básicamente, para que estos ecosistemas puedan ser defendidos legalmente frente a amenazas como la contaminación, la agricultura intensiva o la presión urbanística. Porque muchas de estas lagunas fueron desecadas o transformadas en el pasado, y hoy siguen bajo presión por actividades que comprometen su recuperación.

Y aquí está una de las claves: proteger el agua no es solo cuidar lo que bebemos, sino también los ecosistemas que la hacen posible. Humedales, ríos o acuíferos son piezas fundamentales de un equilibrio que estamos tensando cada vez más. Cambiar esa situación depende de decisiones colectivas. Y, sobre todo, de decidir cómo consumimos y qué modelo de desarrollo queremos.

Dani Cabezas

Periodista y músico madrileño, fui durante años...