¿Quién es Saint Levant? El rapero palestino que reivindica la paz a través de su música
Los artistas han convertido sus canciones en un espacio en el que alzar la voz y seguir trayendo a la actualidad crisis que afectan al mundo
Saint Levant en su concierto de Berlín, agosto de 2025 / Frank Hoensch
Cruzando el Mediterráneo, y entre los escombros de un territorio que lucha por ser país, Saint Levant alza la bandera de Palestina, pero sin atril y sin uniforme de etiqueta. Sin intentos fallidos de firmar un tratado que se queda en eso, en un intento político más. El rapero, que comenzó su carrera profesional en 2020, es hoy la cara visible de su país natal. Canta fuera de esas fronteras que aún no se han definido, pero para ellos, para los palestinos es la cara visible: el artista que busca conseguir la paz.
La música se ha convertido en una herramienta fundamental para reivindicar la importancia de alzar la voz ante causas políticas y sociales. Ya lo vimos hace un mes cuando Bad Bunny transformó el escenario del Levi’s Stadium de Santa Clara (California) en más que un halftime habitual de la Super Bowl: Estados Unidos fue el lugar perfecto para criticar las políticas antimigratorias de Donald Trump. Pero el mapa de artistas que siguen los mismos pasos que el puertorriqueño no se queda solo en el continente americano, y Saint Levant es el claro ejemplo de ello.
De Jerusalén al mundo: el origen de Saint Levant
Detrás de Saint Levant, nombre artístico que nace de la fusión de la marca Yves Saint Laurent y del guiño al Levante, se esconde Marwan Abdelhamid. Nacido en el 2000 en Jerusalén y criado entre Gaza, Jordania y más tarde Estados Unidos, su identidad está marcada por la diáspora –es decir, la dispersión de los judios fuera de su país de origen– y la mezcla cultural. Habla árabe, inglés y francés, una combinación lingüística convertida en uno de los sellos distintivos de su música.
Comenzó aprendiendo a tocar el piano y el saxofón siendo muy pequeño, pero siempre tuvo claro que él quería crear: quería componer y producir sus propias canciones. Quería tener su lugar en la industria, algo que ha terminado logrando. Y lo hace desde un lugar muy personal, casi íntimo, donde la música se convierte en un refugio, pero también en un altavoz.
Su salto a la fama llegó en plena pandemia, cuando comenzó a compartir su día a día en redes sociales; Spotify y especialmente TikTok son su arma más poderosa desde entonces. En ellas habla de música, pero también las utiliza para reivindicar la realidad que miles de palestinos continúan sufriendo a día de hoy: la ocupación, el exilio y la pérdida constante de un hogar que, para muchos, existe más en la memoria que en el presente. Lo que en un principio era una forma de expresión, pronto empezó a resonar con miles de jóvenes que se veían reflejados en sus letras. Por el contenido político implícito y por esa sensación de no pertenecer a ningún lugar.
El activismo, su esencia personal
En estos seis años de carrera, Saint Levant ha sabido conectar con el público, nacional e internacional, por romper con los estereotipos de la cultura árabe. Desde el lanzamiento de sus primeras canciones en 2020, Jerusalem Freestyles y Nirvana in Gaza, este rapero palestino, que se mueve entre los sonidos del rap, el hip hop y el R&B oriental, ha construido la historia palestina, pero deconstruyéndola. Es decir, ha encontrado las claves perfectas para acabar con la masculinidad tóxica que tradicionalmente ha caracterizado la religión de estos países. Es más, en una entrevista para Le Monde, Saint Levant reconocía que durante muchos años había sufrido acoso y rechazo por pintarse las uñas, usar piercings y vestirse con un estilo excéntrico.
Paz y amor, protesta y reivindicación. Estos son los pilares, los temas centrales de su música. Su primer EP, From Gaza, With Love, fue una carta de presentación, pero también una declaración de intenciones: contar su historia –y la de los suyos– desde la sensibilidad, alejándose del relato más rígido o estereotipado. En sus canciones, Saint Levant no grita, pero tampoco calla. Su música funciona como un puente: entre culturas, entre idiomas, entre generaciones. Una forma de acercar una realidad compleja a quienes quizá nunca se habían detenido a mirarla. Y lo hace sin imponer, sin señalar, sino invitando a escuchar.
Saint Levant - On This Land feat. SOL Band (Official Visualizer)
Deira, su primer álbum, refleja claramente este tono más activista. On This Land, Galbi o Deira son algunos de los singles que barren hacia casa, hacia una Palestina libre y hacia esos recuerdos que Saint Levant pudo crear en aquellos años en los que vivió en Gaza. También se nota en los sonidos, que nos teletransportan al mundo árabe.
¿Y ahora?
Love letters fue el proyecto que presentó en 2025. Un disco de seis canciones –diez en total si tenemos la versión deluxe– que le ha permitido ubicarse mucho más en la esfera musical internacional. Las cifras más notables se detectan en él: Kalamantina con más de 48 millones de reproducciones; Do you love me?, con prácticamente 23 millones; Nari Nari Nari superando las 13 millones de escuchas…
Aunque Love Letters ha marcado un punto clave en su carrera, Saint Levant no se detiene. Actualmente sigue trabajando en nuevos proyectos y colaboraciones que prometen expandir aún más su sonido y su mensaje. Continúa acercando su música a otros países a través de sus conciertos y con unas cuentas en redes sociales donde mantiene informados a los palestinos de toda la actualidad política de Oriente Medio. De hecho, esta parte tan solidaria también se refleja en la creación de su fundación 2048 Fellowship.
Su paso por Madrid el verano pasado, durante las Noches del Botánico, ya demostró al público español que, aunque España quede a más de 3.500 kilómetros de distancia de Palestina, mirar hacia otro lado nunca es una solución si la música suena más alta.