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Pablo Alborán, en #Del40al1CocaCola: “El público es el mejor oxígeno”

El malagueño nos atendió como invitado VIP desde Ecuador, en mitad de su gira global

Pablo Alborán en Del 40 al 1 CocaCola

A Pablo Alborán se le escucha con ese punto de voz entre cansada y eufórica que solo tienen los que llevan semanas viviendo en tránsito. Aeropuertos, hoteles, escenarios. Latinoamérica, en este caso. Y, sin embargo, lejos de sonar agotado, transmite algo más cercano a la excitación de quien siente que todo encaja.

“Muy bien, sin parar, estamos con la gira aquí en Latinoamérica, está yendo súper bien, estoy muy contento, el cariño de la gente es brutal. El escenario y el show entero están ya súper rodado y con muchas ganas también de llegar a España y de que la gente lo vea, que la verdad que lo estoy disfrutando mucho”.

Ese “sin parar” no es una forma de hablar del malagueño, quien intervino como invitado VIP el pasado sábado en #Del40al1CocaCola. El recorrido de la gira —presentando KM0— dibuja un mapa que cruza medio continente y que, además, se vive con una intensidad que va más allá de lo musical. Empezó en Chile, pasa por Argentina, Colombia, Ecuador… y aún quedan Perú, Brasil o México. Pero lo que le interesa contar no son tanto los kilómetros como lo que ocurre en cada concierto.

“Las impresiones son muy buenas —dijo—, la gente se canta las canciones, pues te puedes imaginar… Es muy bonito ver cómo el público se entrega, cómo las historias se mezclan. Que personas que no se conocen entre sí estén coreando y gritando la canción. Hay una parte del show donde me gusta subir a alguien en el escenario y la idea al principio era subir a una sola persona y últimamente estoy metiendo de cuatro a cinco, de cinco en cinco, y se monta una fiesta ahí arriba… La verdad es que es muy bonito, es muy íntimo también, muy emocional y luego visualmente es un espectáculo, así que la verdad que lo estoy disfrutando muchísimo”.

Alborán insiste en observar al público casi como si fuera parte de la obra, como si cada concierto se construyera también desde abajo. De hecho, en los aeropuertos —ese territorio donde el artista suele pasar de largo— él se detiene a leer.

“Lees las historias de la gente que que son como novelas. Vas a los aeropuertos, a las entradas de los conciertos y lees sus historias… Porque claro, la vida pasa para todo el mundo y tu música sigue acompañando a los demás. Es de verdad que es el mejor regalo que uno puede tener. Y es la mejor adrenalina para subirme a este escenario y darlo todo. Lo que sí es verdad que duermo poco, ¿eh? Estoy durmiendo muy, muy, muy poco. Pero bueno, es lo que hay. Pero los shows los disfruto mucho”.

Esa mezcla de entrega y desgaste forma parte del oficio, aunque a veces se cuelen momentos casi surrealistas, como ese titular que estos días circulaba por España: “Terremoto en el mar de Alborán”. El juego de palabras era inevitable.

Pero más allá de la anécdota, hay una canción que ahora mismo vertebra todo este momento. Algo de mí, su nuevo single, que define con una mezcla de precisión técnica y confesión emocional.

“Es un tema pop con electrónica que me lo he gozado produciéndolo. Y es una canción que habla curiosamente de cuando uno quiere soltar y no puede, ¿no? Cuando te das cuenta también de los errores que has cometido, de si hay alguna que otra posibilidad ahí, por muy recóndita que sea. Y es una canción que pretende ser dramática, pero luego en el escenario y con la producción al final es una celebración, como una especie de: ‘Dame una segunda oportunidad’. Flipas cómo se la canta la gente, cómo se la baila. Esto también me ha pasado a mí, ¿sabes? Metí la pata, la cosa se acabó y me sigo preguntando si a un tipo como yo se le puede perdonar. Y es muy bonito ver la reacción del público, es muy guay”.

Ese diálogo constante entre lo íntimo y lo compartido es, probablemente, una de las claves de su conexión con la audiencia. Y no parece que vaya a relajarse en los próximos meses. A la gira latinoamericana le seguirá la española, con un calendario amplio y, en muchos casos, con entradas ya agotadas.

“Sí, arrancamos en mayo, el 2 de mayo en Bilbao, que está prácticamente agotado. Y luego el resto estoy feliz porque Madrid está sold out, tenemos ya segunda fecha; Barcelona, Málaga, Sevilla, estaremos en A Coruña, estaremos en Valencia. Es una gira súper extensa y luego a la vez voy a estar rodando también la tercera temporada de la serie de Respira mientras hago la gira. Voy como con las pilas cargas. Así que va a ser un veranito muy divertido”.

Entre concierto y concierto, también hay espacio para el cuidado físico —o al menos para intentarlo—, aunque sin renunciar a ciertos placeres bastante más terrenales.

“Yo lo que intento hacer es comer bien, pero… Madre mía, ahora cuando termine los conciertos lo que me apetece siempre es comer porquería, ¿sabes? Pero bueno, también tengo que hacer mucho deporte. Hago mucho cardio ahora para aguantar aquí la altura, porque estoy en Ecuador y la altura es brutal. Me costó muchísimo el concierto de Quito, pero salimos adelante. Costaba porque, claro, no puedes terminar las frases. Es muy bestia lo del oxígeno. Pero salió súper bien y el público al final es el mejor oxígeno”.

Y, en medio de todo ese movimiento, todavía queda tiempo para ejercer de oyente y prescriptor. Cuando llega el momento de elegir su canción favorita de la lista, no duda. “Pues para mí es la nueva de Álvaro de Luna, Dime dónde estás, que me parece un temón. Además, Álvaro lo quiero un montón y es un espectáculo”.

La conversación se cierra con una noticia que, en cierto modo, resume el momento: Algo de mí entra como candidata a la lista oficial de LOS40. Entre la falta de sueño, los vuelos encadenados y los conciertos a miles de kilómetros de casa, Pablo Alborán sigue en ese punto en el que la música no se explica, se vive. Y, por lo que se escucha, con bastante intensidad.