El momento más inesperado de Richie Havens en Woodstock que marcó a toda una generación
Él no debía abrir el festival, pero lo hizo. Solo tenía que romper el hielo y calmar a las fieras... y encandiló al público durante horas
Richie Havens en el Festival de Woodstock, 1969 / Ralph Ackerman
En agosto de 1969, Woodstock se convirtió en mucho más que un festival: fue el acontecimiento que redefinió la música en directo y consolidó la contracultura como una fuerza social imparable. Durante tres días, cientos de miles de jóvenes se reunieron en una granja del estado de Nueva York atraídos por un mensaje de paz, libertad y creatividad que marcaría para siempre a una generación. La cita no solo transformó la forma de organizar y vivir los conciertos multitudinarios, sino que también impulsó la carrera de numerosos artistas que encontraron allí su gran oportunidad.
Entre ellos destacó Richie Havens, encargado de inaugurar el festival casi por casualidad y que, con su actuación visceral y su capacidad para improvisar bajo presión, se convirtió en uno de los rostros más recordados del evento. Su interpretación de Freedom, nacida prácticamente en el momento, capturó el espíritu de una generación que reclamaba cambios profundos y cimentó su prestigio artístico a nivel internacional. Para muchos, Woodstock fue un sueño colectivo; para artistas como Havens, el punto de inflexión que definiría toda una carrera. Y para la música, el inicio de una nueva era.
Havens y Woodstock: la casualidad más intensa del músico
El legendario Richie Havens no estaba destinado a abrir Woodstock. Aunque en teoría había cuatro músicos programados antes que él, los interminables atascos dejaron a medio cartel atrapado en la carretera. Así que, cuando los organizadores vieron que el público empezaba a impacientarse, tiraron de la opción más rápida: Havens, guitarra en mano, subió al escenario para romper el hielo.
Según recoge el archivo oficial del festival, acabó sosteniendo al público durante casi tres horas —aunque él siempre matizaba que fueron unos 50 minutos, pero muy intensos— porque no había forma de que el siguiente artista llegara a tiempo.
El propio Havens contaba en una entrevista en 2009 que cada vez que intentaba irse, alguien le pedía: "Una más". Y él cumplía: "Cantaba tres canciones más… y así seis veces", recordaba, hasta agotar por completo su repertorio. En ese momento crítico, cuando ya no quedaba nada que interpretar, improvisó sobre el espiritual "Motherless Child" y, casi sin pensarlo, terminó transformándolo en lo que a partir de entonces sería "Freedom", su tema más icónico.
Richie Havens, San Francisco (1996) / Tim Mosenfelder
Havens explicaba que la palabra “freedom” le salió del alma, reflejando el ambiente de la época: un país marcado por Vietnam, el asesinato de Martin Luther King Jr., los disturbios de Stonewall y un clima social que hervía en busca de un cambio. Para él, Woodstock simbolizaba justo eso: una bocanada de aire fresco en medio del caos. "Por fin habíamos salido a la superficie", solía decir al recordar aquel momento.
Aquel arranque épico no solo salvó el inicio del festival: impulsó de forma decisiva la carrera de Havens, que se convirtió en uno de los rostros más asociados al espíritu de Woodstock. Tras aquel debut inolvidable, su popularidad creció a nivel internacional, y el tema "Freedom" quedó inmortalizado en la película del festival, proyectándolo al estatus de himno global. Havens continuó su carrera durante décadas hasta su fallecimiento el 22 de abril de 2013, a los 72 años, por un ataque al corazón, tal como informó The New York Times.
Sandra Escobar
Periodista de LOS40.