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La dificultad de los artistas para defender su privacidad, analizada por la abogada Espe Palacio: "No se atreven a denunciar"

La letrada especializada en la industria musical explica los detalles legales aplicables a casos recientes como los de Chappell Roan o Rosalía

Rosalía en el Ritz Hotel en septiembre de 2025, en París, Francia. / Pierre Suu

La invasión de la privacidad de artistas ha estado tan normalizada a lo largo de la historia del espectáculo que se ha llegado a considerar legítima. Ya sea por admiración o el jugoso valor monetario de la intimidad del famoso, la hiperpresencia de los personajes públicos en redes sociales no ha frenado la persecución de paparazzis y stalkers.

Solo hace unos días veíamos a Rosalía antes de uno de sus shows del LUX Tour en París intentando dar una vuelta, pero siendo continuamente perseguida por fotógrafos.

"Solo intento dar un paseo, ¿podéis por favor...?", tuvo que pedir varias veces la cantante. En otro clip, de un día diferente, se ve a Rosalía mientras va hacia su coche contestar a un paparazzi que le decía que "solo sería una foto y ya": "Sí, eso dijiste hace una hora", reclamaba la intérprete.

Aunque estos comportamientos sean habituales, por el hecho de ser perpetrados a personas famosas no están exentos de ser actos ilícitos y/o delitos. Así lo explica la abogada experta en la industria musical Espe Palacio, con quien analizamos esta problemática que constituye, sin duda, una de las puntas de lanza de la presión mediática. Un elemento que ha causado grandes estragos en infinidad de carreras musicales; sobre todo, de mujeres.

Porque esa es otra cuestión: casos como el de Chappell Roan, que ha sido señalada en los últimos días por defender su derecho a la intimidad, ponen en evidencia cómo la invasión de la privacidad es una cuestión que puede operar de forma diferencial con artistas femeninas y también del colectivo LGTBIQ+, especialmente cuando se defienden.

La cantante de 'The Subway' ha experimentado una campaña de odio por ello que no habrían vivido otros artistas que han reclamado cuestiones similares, como Justin Bieber o Jacob Elordi.

Sin embargo, aquí también llama la atención otra cuestión que comentamos con Palacio: la evitación de los artistas y personajes públicos a denunciar por temor a un linchamiento mediático.

¿Qué es legal y qué no cuando hablamos de la privacidad de una persona famosa?

"Cuando la conducta no es solo invasiva, sino insistente y de manera reiterada, es decir, que ya estamos considerando que altera la vida cotidiana de la víctima, de la persona, del artista, puede entrar en un delito de acoso que está regulado en el Código Penal", explica Palacio.

"Entonces realmente no estamos hablando de si se trata de fama sí o fama no, sino de que, si hay un interés público real, tiene que entrar en ponderación o en equilibrio, que sea veraz, que sea real y que esté proporcionada la insistencia por parte de paparazzis o de personas que puedan estar detrás, ¿no? Si ya estamos hablando de persecución o pasamos al punto del morbo, ya no gana la libertad de información y ya sí que entra la parte penal," añade la abogada.

En el caso de España, el reconocimiento público no altera el hecho de que los famosos conserven plenamente sus derechos al honor, la intimidad personal, familiar y también a la propia imagen, según reconoce el artículo 18 de la Constitución Española. Además, la Ley Orgánica 1/1982 señala que ese derecho "será protegido civilmente frente a todo género de intromisiones ilegítimas", que también podrán tener, como se indicaba anteriormente, consecuencias penales.

De acuerdo con Palacio, para valorar si una acción puede ser susceptible de ser una intromisión ilegítima o incluso un delito de acoso, todo depende de cómo esta se pueda ponderar con el valor informativo y la libertad de información, y si se produce en un entorno que trasciende la intimidad de la persona en cuestión.

"Si estamos hablando de artistas en un concierto, un estreno o una comparecencia pública, eso amplía el espacio informativo. Pero si nos vamos ya a casa, familia, descanso o persecución reiterada, como puede ser por las calles, ya sí que estamos dentro del núcleo protegido, salvo circunstancias muy, muy excepcionales," indica.

¿Qué pueden hacer los artistas en casos de invasión de la privacidad?

"La primera medida tiene que ser verbal, como lo hace Rosalía [en referencia al momento citado anteriormente, en el que la artista pide a los paparazzis en París que quiere estar sola]. La primera tiene que ser verbal y, si no se cubre, ya entraríamos en la fase de prueba. El problema que tenemos es que es muy complicado a veces probar este tipo de cosas", explica Palacio.

"El problema que tenemos aquí aparece cuando se confunde ese interés informativo con simple curiosidad o explotación del acceso a la vida privada"

—  Espe Palacio, abogada en la industria musical

Si se logran recabar pruebas de lo sucedido, existen dos vías: por un lado, el Código Penal, a través del artículo 172 ter —que castiga el acoso reiterado y el uso indebido de la imagen de una persona, con penas más graves si la víctima es menor o tiene discapacidad—; por otro lado, mediante una demanda civil por intromisión ilegítima.

"Se podría solicitar el cese de la acción y la prevención de que puedan ocurrir este tipo de cosas. Incluso, si ya se ha producido el hecho, reclamar una indemnización por daños y perjuicios", añade Palacio.

Las limitaciones para defender el derecho a la privacidad

"El problema que tenemos aquí aparece cuando se confunde ese interés informativo con simple curiosidad o explotación del acceso a la vida privada", explica la abogada.

De acuerdo con Palacio, además de las dificultades respecto a la diferenciación entre interés informativo y explotación del acceso a la vida privada, también hay otra limitación para que estas intromisiones puedan ser reconocidas legalmente: el valor probatorio.

"Una foto o un vídeo aislado puede quedar amparado en ciertos contextos, pero ya una persecución continuada o que te esperen en el domicilio o que te estén abordando en repetidas ocasiones o que intenten contactar contigo permanentemente, ya sí que podemos estar dibujando un patrón de acoso. Ni el paparazzi ni el fan tienen una especie de licencia por tratarse de una persona famosa. La fama no habilita por sí per se la vigilancia permanente", explica.

Pero es que, además, denunciar estas actuaciones no es algo que esté bien visto en el sector, indica Palacio. "[Denunciar] se evita en la mayoría de los casos (...) El problema que hay es que tienen miedo de que, a la hora de poder denunciar estas conductas o demandar, sean emparedados", indica.

Una situación que parece destacable, especialmente en nuestro país. "Hay una situación en España muy, muy clara en estos puntos: que no se atreven y que se espera normalmente, por evitar este tipo de linchamientos públicos, se suele llegar a un acuerdo muy rápido. Entonces nunca llega públicamente en sentencia porque se tapa antes, se llega a un acuerdo mucho antes y se evita que salga a la luz", explica Esperanza.

"[Denunciar] se evita en la mayoría de los casos (...) El problema que hay es que tienen miedo de que, a la hora de poder denunciar estas conductas o demandar, sean emparedados"

—  Espe Palacio, abogada en la industria musical

¿Se transgrede más la privacidad de mujeres famosas que de hombres?

A lo largo de la historia, y también recientemente, hemos visto cómo los casos de acoso mediático les ocurren sobre todo a mujeres. Más recientemente a Chappell Roan, pero otros grandes nombres como Britney Spears, Lindsay Lohan, Selena Gómez o Miley Cyrus son algunas de las grandes artistas que han vivido momentos muy delicados por la presión mediática.

En España también se podría destacar en los últimos años, además del caso de Rosalía, el de Aitana, que llegó a pedir a los paparazzis que, por favor, no expusieran imágenes de su vivienda.

"No me grabéis en casa, porque está empezando a venir gente a las 3 de la mañana, hombres a las 4 de la mañana, y tengo mucho miedo. Yo entiendo que es una consecuencia de mi trabajo, pero os pido ayuda, por favor...", indicó.

La primera respuesta que recibió al momento fue de una periodista: "Pero, Aitana, para que no te persigan, tendrás que confirmar...", advirtió.

"La ley como tal protege igual a hombres y a mujeres, pero la realidad no es neutra, ni el acoso ni la exposición pública. En la práctica, las mujeres famosas suelen soportar una vigilancia mucho más invasiva, ya sea sobre su cuerpo, sobre su vida íntima o sobre sus decisiones personales, que ya llegamos a unos niveles exagerados. Y con frecuencia se enfrentan a un problema que tiene una penalización social añadida cuando intentan recuperar ese control sobre su espacio privado (...) el modo en el que se ejerce este tipo de presión sí que suele ser diferencialmente y especialmente agresivo con las mujeres, en especial en la esfera pública", explica Esperanza.

Lo mismo pasa con las personas del colectivo LGTBIQ+, que, a través del caso de Chappell Roan, pero también el que pudimos ver recientemente con la actriz y cantante Cynthia Erivo, a la hora de poner límites durante la promoción de Wicked 2, también ha recibido un linchamiento público.

Sería ingenuo negar que hay sectores que reaccionan de forma más agresiva cuando la persona famosa es mujer, queer o ambas cosas a la vez

—  Espe Palacio, abogada en la industria musical

"No lo daría por sentado sin analizar hechos concretos, pero sí creo que puede haber un plus de ensañamiento, porque cuando un artista pertenece al colectivo LGTBQ+, la invasión de privacidad no siempre responde solo al fenómeno fan o al interés mediático, sino que también se cruza con prejuicios, incluso podríamos llegar a decir con una hostilidad específica hacia quien se sale de la norma", explica Palacio.

De acuerdo con la letrada, aunque no todo episodio de acoso tiene que tener per se un componente discriminatorio, el ensañamiento, en ocasiones, es un hecho: "Sería ingenuo negar que hay sectores que reaccionan de forma más agresiva cuando la persona famosa es mujer, queer o ambas cosas a la vez. Y en estos casos, lo que incomoda no es solo su visibilidad, sino también lo que representa y su capacidad de poner límites. Y ahí la respuesta social puede ser especialmente virulenta en ciertos casos."

Ana Rojas

Periodista en LOS40, coordinando LOS40 USA y...