Bruce Springsteen inaugura su gira contra Donald Trump en Minneapolis con un alegato por la paz y homenajeando a Prince
El artista regresa a los escenarios con una protagonista clara, la paz
Bruce Springsteen habla del rodaje de los "peores momentos" de su vida en el nuevo biopic titulado 'Deliver Me From Nowhere'. / picture alliance
El arranque de una gira de Bruce Springsteen rara vez es solo un concierto. En Minneapolis, la primera noche del tour Land of Hopes and Dreams se transformó en algo más cercano a una asamblea donde la música funcionó como hilo conductor de la resistencia. El Boss apareció con la E Street Band ante un Target Center lleno y, desde los primeros minutos, dejó claro que la velada no iba a limitarse a un desfile de éxitos.
Un comienzo cargado de intención
Springsteen abrió la noche con un discurso que marcó el tono político del concierto y situó el espectáculo en el contexto del momento. "Quiero comenzar esta noche con una oración por nuestros hombres y mujeres en el extranjero. Oramos por su regreso a salvo".
La intervención fue creciendo hacia un llamamiento más amplio: "Esta noche les pedimos a todos que se unan a nosotros para elegir la esperanza sobre el miedo, la democracia sobre el autoritarismo, el estado de derecho sobre la anarquía, la ética sobre la corrupción desenfrenada, la resistencia sobre la complacencia, la unidad sobre la división y la paz sobre la guerra".
El discurso desembocó en una apertura musical con tintes antibelicistas, reforzando la idea de que esta gira nace con un claro componente social.
Minneapolis como símbolo
El concierto estuvo profundamente vinculado a la situación reciente de la ciudad. Springsteen dedicó parte del show a reconocer la reacción de la comunidad local frente a los acontecimientos de las últimas semanas. "Este invierno, las tropas federales sembraron muerte y terror en las calles de Minneapolis. Pues bien, se equivocaron de ciudad", afirmó, provocando una ovación inmediata.
El músico insistió en la fortaleza colectiva: "La fuerza y la solidaridad del pueblo de Minneapolis, de Minnesota, son una inspiración para todo el país. Su fortaleza y su compromiso nos demostraron que esto sigue siendo Estados Unidos. Y esto no lo vamos a tolerar. Minnesota, nos diste esperanza. Nos diste valor".
El momento más solemne llegó con el recuerdo a las víctimas mencionadas desde el escenario. "Y para aquellos que dieron su vida, Renée Good, madre de tres hijos, brutalmente asesinada, y Alex Pretti, enfermera de veteranos, ejecutada por el ICE, asesinada de un disparo por la espalda y abandonada a su suerte en la calle sin que nuestro gobierno corrupto tuviera siquiera la decencia de investigar sus muertes, su valentía, su sacrificio y sus nombres jamás serán olvidados".
El homenaje a Minneapolis
Tras esas palabras, el concierto entró en uno de sus tramos más intensos con la interpretación de Streets of Minneapolis. La canción, todavía poco habitual en directo, comenzó con un enfoque íntimo antes de crecer con la entrada de la E Street Band. El resultado fue un momento catártico que convirtió la sala en un coro colectivo.
Clásicos con nueva lectura
El repertorio no renunció a los grandes himnos. Born in the USA apareció con toda su potencia instrumental, recuperando la versión más reconocible del tema.
Durante Out in the Street, Springsteen interactuó con las gradas situadas detrás del escenario y agitó un cartel con el mensaje "No Kings".
La presencia de Tom Morello (guitarrista y activista) reforzó ese enfoque, especialmente en The Ghost of Tom Joad, donde ambos intercambiaron riffs y elevaron la intensidad del concierto.
El momento Prince
Uno de los pasajes más celebrados llegó con el homenaje a Prince. Springsteen interpretó Purple Rain tras uno de los bloques más energéticos del show. La elección del tema, especialmente significativa en Minnesota, fue recibida como un guiño a la identidad local y a la historia musical de la ciudad.
La atmósfera cambió con Dancing in the Dark, que devolvió el tono festivo al concierto. El público respondió con entusiasmo, transformando el tramo final en una celebración colectiva que equilibró la carga política del inicio.
La despedida con mensaje
Tras casi tres horas de actuación, Springsteen cerró la noche con una reflexión: "Lo más difícil para mí es sentir la distancia entre tus vecinos. Esa distancia puede ensombrecer tu alma".
El músico recordó las últimas palabras de Renée Good y lanzó un llamamiento a la acción cívica: "Esta noche, al llegar a casa, abracen fuerte a sus seres queridos. Y mañana, hagan como Renée: busquen la manera de emprender acciones pacíficas y enérgicas para defender los ideales de nuestro país. Como dijo el gran líder de los derechos civiles John Lewis: 'Salgan y métanse en problemas, pero que valgan la pena'. Digan algo, hagan algo; incluso, ¡canten algo!".
El primer concierto de la gira dejó una idea clara. Springsteen no dejará de intentar que Nacer en Estados Unidos (Born in the USA) vuelva a ser un motivo de orgullo.
Lola Rabal
Recién graduada en Periodismo y Comunicación...Recién graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la URJC. Viví en Chicago, donde descubrí el jazz y la producción musical. Desde entonces estudio danza clásica, piano y lenguaje musical. He pasado por Vogue, New Rock, Cadena Dial y ahora finjo saber en LOS40. Sigo buscando al sucesor de Quincy Jones.