Dentro de 'The Designer is Dead': el documental sobre el diseñador Miguel Adrover, que plantó a Anna Wintour y se reveló contra toda una industria
Entrevistamos al director del filme producido por Little Spain, Gonzalo Hergueta, antes de su preestreno el 7 de abril en Madrid que destinará sus ingresos a Palestina

El diseñador Miguel Adrover, protagonista del documental 'The Designer is Dead' via Gonzalo Hergueta / Gonzalo Hergueta
Cuando el pasado julio un diseñador se negó a vestir a Rosalía, todo el mundo se preguntó quién había sido y por qué. Miguel Adrover (Calonge, 1965) había expuesto en su cuenta de Instagram un email con el equipo de la artista catalana, indicando que "no trabajaba con artistas que no apoyaran públicamente a Palestina". La intérprete respondió días después a través de redes sociales: “El hecho de no haber usado mi plataforma de forma alineada con el estilo o expectativas ajenas no significa en absoluto que no condene lo que está pasando en Palestina”, explicó en un comunicado.
Quizá esta polémica haya sido el primer gran contacto de las nuevas generaciones con el diseñador mallorquín, pero lo cierto es que Adrover tuvo un gran impacto en la moda desde finales de los años 90 e inicios de los 2000, sobre todo en el realce de elementos cotidianos y la reivindicación de puentes culturales, además de la creación de nuevas piezas a partir de otras ya existentes. Comenzó trabajando junto a Alexander McQueen, pero acabó creando su propia marca y se convirtió en una de las figuras más buscadas de la industria.

Sin embargo, Adrover nunca mostró reciprocidad ante la ambición y la demanda atosigante de la industria: lo que le movía por dentro era su convicción política. Por eso no le importó dar plantón a Anna Wintour hace 20 años, ni tampoco al polémico Kanye West años después, cuando intentó trabajar con él, ni a otros grandes nombres de la escena.
LOS40
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“Soy activista, yo busco la justicia social (...) No era la moda, ¿sabes? Pero vi que, a través de la vestimenta, la moda era una plataforma, una forma de ataque directo, porque al día siguiente estabas en los periódicos y la gente hablaba de ti. Y a mí lo que más me gustaba eran los periódicos, sobre todo The Washington Post o The New York Times. Me interesaban mucho más que las revistas de moda a la hora de trasladar el mensaje”, explica en una entrevista muy reciente con Vanity Fair.

El diseñador Miguel Adrover, protagonista del documental 'The Designer is Dead' via Gonzalo Hergueta

El diseñador Miguel Adrover, protagonista del documental 'The Designer is Dead' via Gonzalo Hergueta
The Designer Is Dead, que llega a los cines el próximo 10 de abril, retrata precisamente ese auge y caída del concepto del diseñador ligado al éxito industrial, al sueño americano. Un viaje rupturista y traumático, pero sobre todo muy íntimo, que retrata el director santanderino Gonzalo Hergueta. Un filme producido por Little Spain, donde C. Tangana también ha tenido un papel muy especial.
Desde LOS40, hemos podido hablar con Hergueta sobre el proceso de grabación y conformación de The Designer Is Dead, que se preestrenará en Madrid en una proyección el próximo 7 de abril, en colaboración con la UNRWA, donde todos los beneficios irán dirigidos a Gaza.
Dentro de ‘The Designer Is Dead’: cómo es conocer y retratar la vida de un diseñador que se autoproclama muerto
¿En qué momento surge la idea de hacer un documental sobre Miguel? ¿Cómo llegasteis a conocer su obra y cómo ha sido el acercamiento a él?
Me surge la idea al ver un documental de Alexander McQueen en 2018-19 y mencionan a Miguel. Ahí me apunto su nombre y me pongo a investigar su trabajo y alucino bastante. Yo, en esa etapa, vivía en Nueva York y vi que Miguel había hecho un trabajo que se adelantaba 20 años. Para mí, él se convierte en una conversación que yo solía tener, rollo: ¿conocéis a este tío? En 2020 me surge la idea de hacer un documental y se me viene a la cabeza Miguel.
Un día él publicó unos emails que se había mandado con Kanye West, básicamente rechazando colaborar con él, y ahí había publicado su dirección de correo. Le escribí un email con la propuesta del documental, vio mi móvil en la firma, me llamó y me dijo que ni hablar.
Después de eso, estuvimos hablando como una hora, yo dije de llamarle la semana siguiente y, a raíz de eso, estuvimos hablando más de un año y medio. Finalmente nos dejó a su casa grabar. En un principio íbamos a hacer un corto, pero nos dimos cuenta de que había para un largometraje.
¿Cómo fue el proceso de grabación con él? En el sentido de que es lo que comentas, que es un artista que lleva muchos años fuera de la mirada pública. Además, se muestra un mundo tan íntimo que parecía improbable que esto ocurriera.
Él es bastante ermitaño. Vive en su pueblo, no viaja, su vida es bastante limitada a lo que hay alrededor suyo, no recibe muchas visitas. Su día a día es muy solitario. Meternos de repente, siete personas, a rodar con él no fue nada sencillo. Fue bastante complejo, no estaba demasiado cómodo con ello. Tuvimos que amoldarnos mucho a sus tiempos, tener bastante paciencia y, sobre todo, empatía. Aprendimos a improvisar, nos fuimos amoldando a él.
Al revisar todo el primer registro que teníamos de él del primer rodaje, me di cuenta de que el material más interesante para mí era el que no evidenciaba el hecho de que había una cámara. Cuando él se está preparando para hacer sus fotografías u otro de sus trabajos, le decíamos que no nos mirara ni interactuara. Desde ahí, cambiamos un poco el approach al rodaje, sobre todo para el segundo viaje, y eliminamos todo lo que no fuera, de alguna manera, voyeurístico, porque era mucho más cinematográfico. Creo que Miguel es un personaje que expresa mucho más haciendo que hablando.
Sí, es que efectivamente, cuando ves el documental parece que estás en su habitación, en un mundo muy, muy privado ¿Por qué crees que se decidió finalmente a hacer este documental, que brinda como una exposición muy importante a este mundo tan personal?
Pues eso son preguntas que me sigo haciendo yo. O sea, para mí ahí es difícil entender por qué accedió.
Yo creo que inicialmente Miguel recibe muchas peticiones y aquí había dos cosas: por un lado, el momento de que yo hablé con él durante un año, ahí pasa un poco la nota de corte de decir que no estoy queriendo hacer una pieza irrelevante y desapareciendo, sino que es un tema que me importa de verdad, su trabajo. Me importa de verdad.

El diseñador Miguel Adrover en su casa de Calonges, Mallorca / via Gonzalo Hergueta / Gonzalo Hergueta

El diseñador Miguel Adrover en su casa de Calonges, Mallorca / via Gonzalo Hergueta / Gonzalo Hergueta
Y luego la segunda razón es que él estaba muy enfocado en la fotografía y le gustó mucho una película que yo había hecho previamente sobre Isabel Muñoz, que es una fotógrafa española que también tiene un trabajo muy activista, que fue proyectada en San Francisco y tuvo varios premios. Creo que él vio eso y le pareció que, para su obra, le venía bien.
Ha sido todo bastante práctico, porque nosotros hemos rodado, Miguel ha sido profesional, y luego, en el momento en que nosotros hemos salido, él ha mantenido esa distancia, que es algo que yo respeto muchísimo.
Comentas que ha sido un proceso de tener mucha empatía, mucha paciencia para tener, ¿cuánto tiempo de grabación en total os ha llevado hacer este documental?
Normalmente, cuando se hacen documentales y, sobre todo, primeros documentales como es mi caso, se tiende a acumular mucho material, pero en este proyecto no teníamos mucho. Filmamos dos días completos de rodaje con Miguel. Estamos entre los 10 y 12 días, que para un largo es muy poco. (...) Hemos filmado entre 60 y 80 horas de material.
Lo único es que el proyecto nos tomó 4 años. También porque el proyecto comenzó con Little Spain y tuve un año entero intentando hacer la historia con Miguel. Después, la financiación era para un corto, pero nos dimos cuenta de que había un largo y había que hacer un parón para encontrar la financiación del largo. Una vez lo tuvimos, pudimos filmar en Estados Unidos y en España y luego tuvimos otro año de edición.

El diseñador Miguel Adrover en su casa de Calonges, Mallorca / via Gonzalo Hergueta / Gonzalo Hergueta

El diseñador Miguel Adrover en su casa de Calonges, Mallorca / via Gonzalo Hergueta / Gonzalo Hergueta
¿Cuáles crees que han sido las principales complejidades de hacer este proyecto?
Lo más duro fue el proceso de edición por dos razones: primero, porque editar un largometraje tiene complejidades que no controlaba del todo y me costó encauzar como director (...) y, segundo, por la dificultad de construir un relato emocionante con un personaje como Miguel, que está solo, no tiene grandes escenas de drama y pasa la película simplemente haciendo fotos, lo que hacía complicado generar urgencia e interés.
¿Y lo más sencillo?
Lo fácil, lo más fácil y lo mejorcito de la película fue Miguel. Porque Miguel, con toda la dificultad que había, digamos, de trabajar con él, tú le pones una cámara delante, la enciendes y cada plano es oro. O sea, es verdaderamente magnético. Y si hubiéramos ido con todas estas dificultades, pero luego lo vemos en cámara y no vale nada, pues es una cosa. Pero Miguel es tan magnético que le grabas en su habitación haciéndose fotos y te quedas ensimismado, ¿no?

El diseñador Miguel Adrover

El diseñador Miguel Adrover
Porque verle trabajar es una experiencia que yo creo que toda la gente que estuvimos ahí nos quedamos con ella, porque es verdaderamente espectacular el cómo ejecuta su trabajo, tanto el trabajo de naturalezas muertas como de retrato. Es increíble verle trabajar.
Trabajar con C. Tangana
También quería destacar que Antón Álvarez, aka C. Tangana, es uno de los productores del documental. Además de productor, ¿se ha implicado en algún rol creativo en la música o ha aportado algo concreto en la película?
Sí y no, y eso es lo que me ha molado muchísimo de currar con Pucho. Él ha apoyado la película y ha hecho movimientos que solo hubiésemos conseguido si hubiese estado a nivel de producción o financiación; se ha puesto detrás y ha peleado como el que más.
Luego, me ha encantado currar con ellos porque, cuando se les presentaba la peli, había una mesa redonda de opiniones sobre lo que funcionaba y lo que no, teniendo en cuenta que yo soy un director primerizo, pero siempre partiendo de que la decisión era mía. Entendían que había que respetar la voz, y aunque ha habido mucho input, he tenido libertad para hacer lo que quisiera.

Antón Álvarez aka C. Tangana, en los premios "GQ Men Of The Year" 2023. / Carlos Alvarez

Antón Álvarez aka C. Tangana, en los premios "GQ Men Of The Year" 2023. / Carlos Alvarez
Trabajar con Pucho es brutal porque sus puntos de vista son superinteresantes, no solo como creativo sino como director. Recuerdo, después del estreno en San Sebastián, cuando le felicité por la película de la guitarra flamenca, que me dio un abrazo y me dijo: “Ahora te toca a ti”, y fue increíble esa confianza.
Ahora, con la trayectoria que está teniendo la película, estamos todos felices, ha sido un éxito y estamos súper contentos.
Es lo que me ha molado muchísimo de currar con Pucho. Él ha apoyado la película y ha hecho movimientos que solo hubiésemos conseguido si hubiese estado a nivel de producción o financiación
— Gonzalo Hergueta, director
La crudeza del trabajo de Miguel Adrover y el posicionamiento político en la industria de la moda y el espectáculo
Una de las cuestiones que se comenta en el documental es precisamente este magnetismo que comentas que la gente que trabajó con él lo atribuía a su cruda honestidad. ¿Crees que, a día de hoy, con las redes sociales de por medio, continuaría siendo así? ¿Tendría ese magnetismo como tenía en aquel entonces?
Yo lo que sí que digo es que Miguel no tiene filtro. Miguel es crudo y real y es directo. Mucha gente habla de si hay intenciones secundarias o de si hay una gran estrategia detrás de lo que está haciendo. Y la única estrategia que hay de Miguel es que dice lo que piensa, y eso, y eso es así.
El año pasado, cuando ocurrió todo el episodio de Rosalía, que mucha gente nos preguntaba si esto lo había hecho porque coincidía con el estreno, yo tuve una conversación con Miguel y le dije: “Tío, estrenamos en una semana”. Que él, además, no iba a ir al estreno porque no salía de su casa. Y era como: “Hostia, tío, lo siento mucho, es que a mí me ha pasado esto y cuando lo he hecho no estaba pensando en lo vuestro”.
Y Miguel es así: cuando hace estas cosas es porque lo piensa y lo postea. Y yo creo que él es de las pocas personas que quedan así. Pero bueno, también Instagram es una red social y ves un 0,05 % de la realidad de una persona, ¿no? Y yo creo que hay que cogerlo con pinzas porque Miguel también tiene, no sé, tiene conversaciones muy largas que no puede abordar en un soporte como Instagram.
¿Crees que cada vez será más determinante para el público que referentes artísticos se posicionen políticamente? ¿O si más bien, como dice Adrover en el documental, durante la guerra en la industria de la moda, los medios seguirán poniendo flores como si nada estuviera pasando?
Para mí, todo se resume en la obediencia frente a la desobediencia: los artistas siempre han sido desobedientes y un espejo para los jóvenes, pero hoy, con la polarización digital, muchos buscan notoriedad asociándose con grandes marcas o figuras y acaban adaptándose más que siendo auténticos, cuando en realidad la gente busca esa autenticidad.
Yo crecí con ídolos —raperos, músicos de rock— como Kurt Cobain, que era el líder de la marca más grande de música de ese momento, Nirvana, y el tío no se hizo fotos vestido de J. Crew en una revista. Ahora parece que un primer paso de tu éxito es hacer una colaboración con una marca grande, y a los artistas les cuesta cada vez más sostener esos valores.
Yo creo que Miguel, una de las razones de su éxito, es porque es un artista grande y dice las cosas que piensa más allá de las repercusiones. Cuando se posteó lo de John Galliano en Zara, todo el mundo aplaude ese movimiento y Miguel es como: “Tío, ¿qué coño es esto?”. En plan, Zara es una entidad que contamina muchísimo y se ha posicionado súper a favor de Israel. Es como: ¿dónde está tu integridad?
Lo mismo con Anderson, que se sacó una foto con Jeff Bezos, y todos sabemos el daño que está haciendo al tejido socioeconómico del mundo. Entonces, Miguel habla desde su punto de vista y la gente se asocia con él por eso.
Cuando se posteó lo de John Galliano en Zara, todo el mundo aplaude ese movimiento y Miguel es como: “Tío, ¿qué coño es esto?”.
— Gonzalo Hergueta, director
Cuando yo hice la película, la rodé hace 3 o 4 años y ese elemento tan de diálogo con la cultura que tiene ahora Miguel a través de su Instagram no era tan ferviente. En la película retratamos el paso anterior, pero estamos súper en línea con muchas de sus ideas.

El diseñador Miguel Adrover en su casa de Calonges, Mallorca / via Gonzalo Hergueta / Gonzalo Hergueta

El diseñador Miguel Adrover en su casa de Calonges, Mallorca / via Gonzalo Hergueta / Gonzalo Hergueta
De hecho, el 7 de abril vamos a hacer un preestreno en Madrid con las Naciones Unidas, en colaboración con UNRWA, que está ayudando en Gaza, y todos los beneficios van a ir a Palestina. Para nosotros es súper importante que se mencione (...) creo que es muy importante posicionarse y nosotros tenemos esa posición.
Entiendo que hay una parte de la película que quizás no habla de esa fase más polémica de Miguel en el presente, pero estamos completamente alineados con todo ello, con el ser vocales, y en nuestras proyecciones nos hemos expandido sobre ello.
La muerte del sueño americano
Una de las ideas en las que se profundiza en el documental es en el sueño americano, que resulta ser una pesadilla. ¿Cómo crees que ha cambiado esa idea del éxito desde los años 2000, que él estaba viviendo, hasta ahora?
Tengo una opinión bastante controversial porque vivo en Estados Unidos y creo que el sueño americano es una idea que se está destruyendo. Con la floración de las redes sociales y la transparencia del mundo, cada vez más amigos me dicen: “Tío, esto es una estafa”, en plan nos venden que somos el líder mundial, pero en España tenéis más vacaciones y salud pública. A nivel estándar, la clase media en Estados Unidos vive bastante peor que en España.
[El sueño americano] es una idea que está muriendo, primero desde un punto de vista práctico y luego ideológico
— Gonzalo Hergueta, director
Luego, el sueño americano en su mayoría son casos de excepción. Yo no creo en él. Si te hablan de Mark Zuckerberg como ejemplo, es un hombre blanco con ciertos privilegios. Si vienes de un ambiente socioeconómico bajo en Estados Unidos, estás mucho más jodido que en España: las universidades cuestan 90.000 $ al año y es mucho más difícil salir adelante.
También lo he vivido como inmigrante: es muy diferente mi experiencia, viniendo de clase media alta española con estudios universitarios, que la de alguien que viene de Guatemala.
Creo que es una idea que se está muriendo, primero desde un punto de vista práctico y luego ideológico, porque con todo lo que está pasando con Donald Trump, el sueño cada vez es más oscuro.
Ana Rojas
Periodista en LOS40, coordinando LOS40 USA y colaborando también en El País. Cubro temas de música,...












