LOS40 PRIMAVERA POP Compra aquí tus ENTRADAS para Madrid y Badalona

Crítica de 'BULLY' canción a canción, el álbum de Ye que vuelve a desafiar a la sociedad de la cancelación

El disco cuenta con

Kanye West enseñando sus dientes, 2004. / PYMCA/Avalon

Escuchar un nuevo álbum de Kanye West en 2026 se parece a abrir una puerta que nadie pidió cruzar, pero que aun así despierta curiosidad. Tras varios años de polémicas, proyectos irregulares y una relación prácticamente rota con parte de la industria, la llegada de BULLY no estuvo rodeada de la habitual euforia que acompañaba cada lanzamiento del artista. Más bien, el disco apareció con un interés contenido como si el público se acercara con cautela a comprobar si todavía queda algo del productor que redefinió el sonido del hip-hop mainstream.

Portada del nuevo álbum de Ye (Kanye West), 'BULLY'.

Ese contexto condiciona la escucha. BULLY se presenta como el duodécimo álbum de estudio del rapero y, desde el primer contacto, transmite una sensación ambigua. Pero la intuición musical de Kanye sigue presente.

Producción: el talento sigue siendo evidente

Uno de los aspectos más destacables del álbum es su base sonora. Kanye recupera el gusto por el sampleo y vuelve a apoyarse en fragmentos soul y estructuras que recuerdan a su primera etapa. Canciones como PUNCH DRUNK o WHATEVER WORKS funcionan como guiños a ese sonido clásico, mientras que FATHER y ALL THE LOVE incorporan bajos más pesados y sintetizadores que remiten a su faceta más agresiva.

El disco también introduce interpolaciones de melodías conocidas, como ocurre en I CAN'T WAIT o WHITE LINES, recursos que demuestran la atención al detalle. Sin embargo, muchas de estas ideas aparecen y desaparecen con rapidez. La mayoría de las canciones son breves y dejan la sensación de que los conceptos no terminan de desarrollarse completamente.

¿Sensación de vacío?

El álbum avanza rápido y deja una impresión de obra fragmentada. Temas como MAMA'S FAVOURITE o CIRCLES plantean atmósferas interesantes, pero se diluyen antes de evolucionar.

Las estructuras repetitivas y el acabado pulido refuerzan la idea de un trabajo técnicamente competente, pero emocionalmente distante.

Las colaboraciones

Kanye alterna entre rap y canto, utilizando con frecuencia autotune, especialmente en HIGHS AND LOWS. Cuando opta por el rap, mantiene su estilo minimalista, como ocurre en PREACHER MAN. Las colaboraciones aportan mucho contraste. Travis Scott aparece en FATHER con un enfoque que recuerda a sus primeros trabajos, CeeLo Green refuerza el tema principal y Andre Troutman introduce un toque funk con talk box en varios cortes.

Entre las decisiones más arriesgadas destaca LAST BREATH, junto a Peso Pluma, donde Kanye rapea en español. La intención es experimental, aunque el resultado no termina de integrarse con el resto del álbum.

Letras centradas en su imagen pública

BULLY gira en torno a la percepción mediática del artista, la idea de redención y su relación con los fans. En KING aborda su caída pública, mientras que FATHER y ALL THE LOVE apuntan a un reinicio personal. El tema principal del disco explora su ego como parte central de su identidad artística.

HIGHS AND LOWS funciona como agradecimiento al apoyo del público y, hacia el final, canciones como THIS ONE HERE insisten en la narrativa del renacimiento. Aun así, muchas de estas ideas no terminan de profundizar. La producción sugiere ambición, pero las letras se mantienen en un nivel superficial.

El resultado final deja sensaciones encontradas. Por un lado, BULLY demuestra que Kanye West sigue teniendo instinto para construir bases atractivas y momentos sonoros interesantes. Por otro, la brevedad de las canciones impiden que el disco alcance mayor impacto.

BULLY no redefine la carrera de Kanye, aunque tampoco la cierra. Simplemente deja abierta la pregunta de si este es el inicio de una nueva etapa o solo otro episodio más en su trayectoria reciente.

Lola Rabal

Recién graduada en Periodismo y Comunicación...