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¿Los carriles bici son de izquierdas?

El nuevo gobierno conservador chileno ha suspendido la construcción del mayor carril bici del país, desatando la indignación entre los colectivos ciclistas.

Los carriles bici han desatado la polémica en Chile. / Olga Pankova

Parece lógico pensar que la movilidad sostenible no depende de ideologías. Al fin y al cabo, todos los ciudadanos se benefician de un aire más limpio, una calzada con menos tráfico y un nivel de ruido más razonable. Así lo entienden en algunas latitudes, donde independientemente de quién gobierne se fomentan medios de transporte como la bicicleta como una forma eficaz de lograr una ciudad más amable para todos, sean de izquierdas o derechas.

Pero no siempre es así. El ejemplo más reciente es Chile, donde el gobierno acaba de paralizar una de las obras más demandadas por los ciclistas urbanos de la capital, Santiago. El que iba a ser el carril bici más grande del país ha quedado suspendido por orden del recientemente elegido nuevo presidente, el ultraconservador José Antonio Kast.

Las ciclovías son "carísimas" y no prioritarias, según el nuevo gobierno

La decisión supone un giro radical respecto a la estrategia impulsada por el anterior Ejecutivo de Gabriel Boric, que había integrado el proyecto dentro del denominado Eje Alameda Providencia, un plan para modernizar la movilidad urbana. De hecho, dos de los tramos ya estaban construidos y un tercero, clave para conectar zonas periféricas, contaba incluso con presupuesto aprobado.

Cuestión de "prioridades"

Desde el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, encabezado por Iván Poduje, justifican la cancelación por motivos económicos. Hablan de una situación "gravísima", con gran parte del presupuesto comprometido, y defienden que las ciclovías son "carísimas" y no prioritarias frente a la urgencia de construir vivienda social. Además, ponen en duda su utilidad al señalar que solo un 3 % de la población utiliza la bicicleta.

Un ciclista en una calle de Chile. / olaser

Sin embargo, los datos y las reacciones apuntan en otra dirección. El gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, ha recordado que el tramo pendiente apenas representa un 0,09 % del presupuesto del ministerio. Y el uso de la infraestructura ya construida tampoco parece menor: solo en febrero, la ciclovía de la Alameda registró más de 219.000 viajes, con unos 7.000 usuarios diarios.

Los distintos colectivos apuestan por cuestionar el modelo de ciudad y recuperar espacio para las personas

La paralización ha provocado una rápida respuesta de asociaciones, académicos y colectivos ciclistas, que han firmado una petición para reactivar el proyecto. Denuncian que la medida es regresiva y que agrava la desigualdad, ya que el tramo cancelado conectaba comunas de menor renta con el centro de Santiago. Tras una década de trabajo, consideran que se trata de una oportunidad perdida para consolidar un modelo de movilidad más sostenible.

El momento, además, resulta especialmente sensible. Chile atraviesa una subida histórica del precio del combustible, lo que podría haber incentivado el uso de alternativas como la bicicleta. Para los colectivos, la apuesta por los carriles bici no pasa sólo or una infraestructura concreta, sino por toda una forma de cuestionar el modelo de ciudad: uno que apuesta por recuperar el espacio urbano para las personas frente al dominio omnipresente del coche.

Dani Cabezas

Periodista y músico madrileño, fui durante años...