¿Quién es Pikeras? El artista catalán que busca llevar lo tradicional a lo 'mainstream'
De vender su PlayStation para comprarse un micro a reivindicar la rumba como sonido generacional: así es uno de los nombres llamados a redefinir la música
Pikeras es uno de los cantantes emergentes de la industria musical de nuestro país (cedida por el artista)
27 de marzo. Al otro lado de la pantalla, puntual a la hora agendada, Adriá Balaña Revet responde a mi videollamada. Un día antes, el 26, soplaba las velas de su 22 cumpleaños, pero parece que su niño interior continúa ahí; escondido en ese brillo que sus ojos desprenden cuando me agradece varias veces la oportunidad de tener un espacio en LOS40. “Que esta entrevista llegue ahora, justo cuando el proyecto empieza a coger seriedad, es increíble”, reconoce este joven artista barcelonés que se esconde tras el nombre artístico de Pikeras.
Sencillo, cercano y natural. Así se define, y así lo hace también su entorno más cercano. No parece una pose, mucho menos una estrategia; es una constante en la hora y media que dura la conversación. Pikeras habla como escribe canciones: sin artificio, solo con esa mezcla de espontaneidad y de personalidad que parecen haberle ayudado a convertirse en una de las promesas de la industria musical de nuestro país. “La música es mi psicóloga”, suelta sin pensarlo, consciente de que puede ser un tópico, pero incapaz de encontrar una definición más honesta a esa pasión que ahora es su trabajo.
De su habitación a un Palau Sant Jordi
Su camino, como el de otros muchos artistas, no empieza en un gran estudio ni en una discográfica de renombre. Barre hacia lo casero, hacia esa habitación de su casa familiar en Castelldefels (Barcelona) que le ha visto crecer. A nivel personal y profesional.
Una guitarra a los 12, tutoriales de YouTube a los 14 y una decisión clave a los 15: vender su PlayStation para comprarse su primer equipo de música. “Me compré unos cascos, un micro y una tarjeta… y hasta hoy”, así de simple resume sus primeros años en la música. Pero ese gesto, que aparentemente puede parecer pequeño, marca todo. Antes de cantar, Pikeras comenzó produciendo; antes de confiar en su voz, encontró su refugio en la mezcla de sonidos. “De chaval tenía una voz que no la aguantabas. Me daba mucha vergüenza oírme”, confiesa entre risas.
Durante un tiempo, su lugar estaba detrás, en esos créditos en los que prácticamente nadie suele detenerse ni prestar demasiada atención. Produciendo para otros, probando, equivocándose. Es algo que sigue haciendo y que le ha llevado a trabajar con artistas como Omar Montes o Reality.
“Era como darle a un mono una metralleta”, dice al recordar sus primeras canciones; tanto las que componía para otros como para él. Caóticas, desordenadas, pero necesarias para asfaltar sus siguientes pasos. Porque en ese ensayo-error empezó a construirse el artista que es hoy: uno que entiende y siente la música desde dentro, y que sueña con llenar un Palau Sant Jordi con sus raíces.
Lo español: su seña de identidad
Si algo define la trayectoria de Pikeras es su evolución constante. Sin prisa, pero tampoco sin pausa. De sus primeros sonidos más cercanos a lo urbano y al afropop con su primer EP, SELENE, a una etapa actual donde la rumba, el flamenco y el pop español ocupan el centro de su universo musical con canciones como ZALAMERA, POR LO KE SEA o MALAJE, entre otras.
“¿Y no te arrepientes de haber hecho ese cambio cuando parece que el afropop está más vivo que nunca?”, le pregunto. Pero tiene clara su respuesta: “Estaba tan contento descubriendo que podía hacer otro tipo de música, que apenas he tenido tiempo de lamentarme”. Y es verdad, no hay arrepentimiento en su voz porque ese giro le llevó a (re)encontrarse como artista.
“Cuando me invitan a una fiesta de flamenco y alguien saca la guitarra, ahí es donde soy yo”. No habla solo de música, sino de identidad. De raíces. De esa mezcla cultural que ha mamado desde pequeño en su entorno familiar y en su Barcelona natal; ciudad que da nombre a uno de los temas más significativos de su discografía y que reúne más de 1,3 millones de reproducciones en las plataformas. En ese punto, su discurso se vuelve casi generacional: “Cuando piensas en España, piensas en una guitarra, unas palmas, una cerveza… eso somos nosotros”.
Sin embargo, lejos de renegar de lo urbano, Pikeras propone ampliarlo. Reinterpretarlo. Recordar de dónde viene. Influenciado por artistas como C. Tangana, Rels B, Estopa o Alejandro Sanz, y con referentes globales como Bad Bunny, su visión pasa por hacer música que conecte con todo el mundo, sin edad. “Quiero hacer canciones que puedan escuchar tu madre, tu hija y tu abuela”, y lo ha logrado.
TikTok por micrófono
En plena era de las redes sociales y de la viralidad instantánea, Pikeras se mantiene firme: “Nunca me he sentado a hacer una canción pensando en TikTok porque es cuando peor sale”, reconoce. Tampoco parecen obsesionarle demasiado los números: “Son un termómetro, obviamente, pero no hacen una canción mejor o peor”. Su mirada está puesta en construir un proyecto de cimientos sólidos, aunque tampoco reniega de ese apoyo que le da esta plataforma para acercar su música a tantas personas –más de 300.000 mensuales en Spotify.
Quizá por eso habla de sus seguidores como “mini socios” de su proyecto. Socios que invierten su tiempo, su dinero y su energía en acompañarle en cada nueva bifurcación del trayecto. “Que alguien coja un tren o un avión para verte una hora es lo más grande del mundo”, dice. Y en ese vínculo, en esa conexión real, parece encontrar el verdadero sentido de todo.
Su mirada está puesta en el futuro
Con un hit recién aterrizado, TU DISCO DE ORO, un disco en camino, un show que promete marcar su carrera y una nueva etapa a punto de ver la luz, Pikeras no esconde la ambición. No tanto la de ser número uno en las listas musicales del país, sino la de dejar huella. “Quiero que cuando la gente tengan 40 o 50 años digan: eso sí era música”, confiesa. Un objetivo que conecta directamente con esa idea de trascender generaciones y formar parte del imaginario colectivo.
TU DISCO DE ORO - Pikeras
De momento, continúa en ello, y parece no detenerse pronto. Y si algo queda claro tras hablar con él es que, más allá de las expectativas o de las etiquetas que rodean siempre a un artista, Pikeras tiene algo que no se puede fingir: una historia que contar y una manera muy clara de hacerlo. Desde sus raíces hasta su corazón.