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¿Por qué los gatos siempre caen de pie?

Detrás de esta habilidad felina hay física, anatomía… y una maniobra sorprendentemente precisa en el aire.

Los gatos tienen unas capacidades físicas asombrosas. / Fernando Trabanco Fotografía

Si tienes gato o simplemente has visto vídeos en internet, seguro que te has preguntado lo mismo alguna vez: ¿cómo es posible que siempre caigan de pie? No es casualidad, ni suerte, ni un superpoder inexplicable. Es pura biomecánica afinada durante miles de años de evolución, una combinación de reflejos, anatomía y física que convierte a los gatos en verdaderos acróbatas.

La clave está en su cuerpo, especialmente en su columna vertebral. Los gatos no son flexibles "sin más": tienen una estructura muy particular que les permite girar en el aire sin apoyarse en nada. Mientras están cayendo, activan un reflejo automático que les ayuda a orientarse en cuestión de milisegundos. Primero giran la cabeza para localizar el suelo, y a partir de ahí empieza todo el movimiento.

En el aire, los gatos giran a gran velocidad. / yordanka caridad

Lo realmente curioso es cómo se reorganiza su cuerpo en pleno aire. La parte delantera rota primero gracias a una zona de la columna especialmente flexible, mientras que la parte trasera se mantiene más estable durante un instante, funcionando como un ancla que da control al movimiento. Después, el resto del cuerpo sigue el giro, completando la maniobra con una precisión sorprendente. Es como si hicieran un pequeño efecto látigo perfectamente coordinado, pero todo ocurre en fracciones de segundo.

A toda velocidad

Este proceso sigue una secuencia muy concreta: cabeza, patas delanteras, tronco y, por último, la parte trasera. Todo en menos de un segundo. Esa combinación entre flexibilidad y control les permite corregir su postura incluso cuando la caída comienza en una posición muy comprometida. Además, no solo se trata de girar. Los gatos también ajustan el cuerpo para reducir el impacto, abriendo las patas, arqueando ligeramente la espalda y repartiendo el peso al tocar el suelo, como si tuvieran un sistema de amortiguación natural incorporado.

Su capacidad sigue siendo una de las más fascinantes del mundo animal

Por supuesto, "casi siempre" no significa "siempre". Si la caída es muy corta, no les da tiempo a completar la maniobra, y si es demasiado alta o con condiciones adversas, pueden lesionarse. Aun así, su capacidad sigue siendo una de las más fascinantes del mundo animal y un recordatorio de lo increíble que es la evolución. En el fondo, lo que parece un truco es en realidad una coreografía perfecta entre física y biología, una habilidad que hace que los gatos parezcan vivir en su propia liga.

Dani Cabezas

Periodista y músico madrileño, fui durante años...