Tame Impala conquista Madrid en una noche 'sold out' frenética
La tercera parada del 'Deadbeat Tour' en Madrid marca tendencia y se prepara para aterrizar en Barcelona
Kevin Parker, aka Tame Impala, durante su concierto en el Movistar Arena de Madrid, 7 de abril de 2026. (Foto cedida por Primavera Tours) / Sergio Albert Avilés
Anoche Madrid se convirtió en la capital de la psicodelia con el regreso de Tame Impala. Kevin Parker y su banda volvieron tras años sin pisar la ciudad y con un espectáculo que no solo fue un concierto, sino una experiencia sensorial.
Una tormenta cayó con fuerza minutos antes del inicio, empapando las inmediaciones del recinto y cargando el ambiente de una electricidad casi simbólica. Como si formara parte de un guion, la lluvia dio paso a un inicio tan épico como inesperado.
Los primeros acordes de Apocalypse Dreams sirvieron como puerta de entrada a un viaje hipnótico que se extendería durante más de dos horas. Kevin hechizó al público con un grito cargado de euforia: “¡Madrid!”. Bastó ese instante para dejar claro que, entre la lluvia y un sold out, haría historia.
Tame Impala es el proyecto en solitario de Kevin Parker, quien compone, graba y produce toda su música. Sin embargo, su esencia sobre el escenario se transforma en una banda completa que multiplica su potencia. Anoche eso quedó más claro que nunca.
El concierto avanzó entre capas de sintetizadores, una melodía envolvente y una puesta en escena que roza lo cinematográfico. Pero, si algo se ha convertido en el sello más reconocible del show, es la icónica estructura circular de luces. Un aro gigante corona el escenario y, junto a visuales y focos, construye un universo único.
La conexión constante entre Kevin y sus fans tampoco pasó desapercibida. “No os puedo ver, Madrid, dejadme que os vea”, pidió mientras se encendían los focos y dejaban al descubierto un Movistar Arena abarrotado. Se tomó la libertad de, como si el público fuera un amigo más, encenderse un cigarro y compartirlo entre los miembros del grupo.
Parker también quiso dejar claras sus raíces y confesó su emoción por pisar España: “Somos de Australia y estamos muy felices de volver a Madrid”. Se trata de un regreso esperado tras una etapa especialmente activa en nuestro país, que ha incluido festivales y giras propias, como el Mad Cool en 2018 o el Primavera Sound en 2022.
El éxito de Dracula
Lo verdaderamente inesperado llegó con Dracula, su éxito más reciente que se ha vuelto viral en redes. El remix que lanzó junto a Jennie, integrante de BLACKPINK, ha impulsado aún más su popularidad. La canción no solo ha conquistado plataformas, sino que incluso se ha creado un trend en TikTok gracias a la melodía tan pegadiza. A partir de ahí, el ambiente en el recinto cambió por completo: el público, ya entregado, coreaba cada palabra mientras las luces y la energía del escenario elevaban la canción a otro nivel.
El interludio
El artista desapareció durante unos minutos en un interludio tan desconcertante como comentado. La cámara lo siguió hasta el baño, rompiendo por completo la narrativa, mientras en pantalla solo se veían sus pies en primer plano. Una escena tan extraña como hipnótica, que dejó al público entre la sorpresa y la incredulidad, y que marcó el paso hacia la segunda parte del show.
Parker reapareció en un escenario situado en el centro del recinto, que recreaba una especie de habitación íntima o, incluso, su propio estudio. Tumbado en el suelo comenzó a construir un beat desde cero, tocando distintos instrumentos y demostrando su versatilidad como músico y productor.
El clímax
De vuelta al escenario principal, llegó uno de los clímax de la noche con Let It Happen. Sin letra en su estribillo, logró lo imposible: que todo el recinto cantara al unísono.
Tras un falso cierre con New Person, Same Old Mistakes, uno de los temas de su nuevo álbum, volvió al escenario ante el clamor del público con The Less I Know The Better. Una explosión de color, luces y euforia colectiva que confirmó que el espectáculo todavía continuaría hasta cerrarlo con End Of Summer.
Un concierto de Tame Impala no es apto para todos: es una experiencia intensa, inmersiva, incluso casi abrumadora. Para quienes entran en su universo y son capaces de dejarse llevar, lo de anoche en Madrid fue un viaje que difícilmente se olvidará.
Y si Barcelona no está preparada, que se prepare de verdad: el 'Deadbeat Tour' llega hoy al Palau Sant Jordi y Tame Impala promete volver a ponerlo todo patas arriba.