Veinte años de ‘A girl like me’: cuando Rihanna construía su reinado antes de ‘Umbrella’
El segundo álbum de la cantante de Barbados incluía su primer single número uno, ‘SOS’

Rihanna, en una imagen de 2006.
Hay artistas que nacen siendo estrellas. Y luego está Rihanna, que tardó exactamente dos discos en convertirse en algo mucho más grande. El 10 de abril de 2006 publicó A girl like me, su segundo álbum, un trabajo que hoy se entiende como una transición: la Rihanna que ya no era una debutante, pero aún no era la superestrella que cambiaría el pop al año siguiente.
Cuando Rihanna debutó en 2005 con Music of the sun, su nombre empezó a sonar gracias a “Pon de replay”, un éxito inmediato que la colocó en el mapa internacional. Tenía 17 años, venía de Barbados y había sido descubierta por el productor Evan Rogers, que la llevó hasta Def Jam, donde Jay-Z firmó su contrato.
Aquel primer disco funcionó, pero no definía todavía a la artista. Había potencial, carisma y una voz reconocible, pero faltaba dirección: ¿qué tipo de música hacía Rihanna? No había una respuesta clara.
LOS40 Classic
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A girl like me llegó apenas ocho meses después, en un movimiento poco habitual que buscaba consolidar rápidamente su presencia. Podría decirse que fue un disco confeccionado a toda prisa: lo grabó mientras aún estaba promocionando Music of the sun; las sesiones en el estudio se realizaban a horas intempestivas, las pocas que tenía libres. Y aun así, en lugar de sonar como un trámite urgente, A girl like me rebosaba la esencia de la joven Rihanna, quien se dejó la piel cantando: sabía lo que estaba en juego.
El álbum mantuvo la base de pop y R&B con influencias caribeñas, pero con una producción más orientada a las listas. El objetivo era claro: convertir a Rihanna en un nombre fijo en la radio. Y ahí aparece “SOS”. No solo fue el single principal del disco; fue el punto de inflexión. Construido sobre un sample de “Tainted love”, el clásico de Soft Cell de 1981, el tema alcanzó el número uno en el Billboard Hot 100, convirtiéndose en el primer liderazgo de Rihanna en la lista estadounidense. Tres semanas consecutivas pasó en lo más alto. En apenas un año, pasaba de promesa emergente a artista capaz de dominar el mercado más competitivo del mundo.

El disco, además, respondió en términos comerciales: debutó en el número #5 del Billboard 200 y terminó superando los tres millones de copias vendidas a nivel global. No era aún un fenómeno masivo, pero sí una base sólida.
A girl like me muestra a una Rihanna todavía en búsqueda. Hay canciones que apuntan direcciones distintas, estilos que conviven sin terminar de definir una identidad única. Pero también hay algo importante: una evolución evidente respecto a su debut. Es un álbum más de ajuste que de ruptura; de entender qué funciona, qué no y hacia dónde puede crecer.
Un año después, en 2007, Rihanna publicó Good girl gone bad. Y ahí sí, todo encajó. El disco incluía “Umbrella”, con la colaboración de Jay-Z, un tema que no solo fue número uno en múltiples países, sino que redefinió su imagen, su sonido y su posición en la industria. “Umbrella” es —pocos pueden discutirlo— una de las grandes canciones pop de este siglo.
Con la perspectiva del tiempo, A girl like me puede que no convirtiera a Rihanna en superestrella, pero sí hizo posible que, poco después, lo fuera. Le brindó su primer número uno en Estados Unidos, consolidó su presencia en las listas y la situó en el punto exacto desde el que podía dar el salto definitivo.












