Bad Gyal convierte su gira 'Más Cara' en una producción audiovisual en tiempo real: cámaras, pantallas y estética de videoclip
El resultado es un show que se vive tanto en el escenario como en las pantallas gigantes
Bad Gyal en su gira 'Más Carra' en el Movistar Arena de Madrid 2026. / Foto de Sharon López cedida por Doble Cuerpo
Bad Gyal se encuentra en plena gira 'Más Cara' y ha dado un paso más en la evolución de su directo. Con su nueva gira la artista catalana apuesta decididamente por un formato que convierte cada concierto en una producción audiovisual en tiempo real, donde las cámaras no solo documentan el espectáculo, sino que lo construyen. El resultado es un show que se vive tanto en el escenario como en las pantallas gigantes, con una narrativa visual que permite a las gradas más alejadas disfrutar de los detalles más cuidados del espectáculo.
En sus recientes actuaciones en el Movistar Arena de Madrid, Bad Gyal desplegó un dispositivo técnico basado en múltiples cámaras que siguen cada gesto, cada coreografía y cada pose, integrando la imagen en directo como parte central del relato escénico. Los planos cerrados, los contrapicados y los encuadres móviles se proyectan en grandes pantallas, amplificando la presencia de la artista. En canciones como Comernos, su Colaboración con Omar Courtz o Zorra, apostó por el uso de cámaras móviles que la seguían en medio del escenario.
Un directo pensado como experiencia visual
La gira de Más Cara es, ante todo, un espectáculo diseñado para ser visto. No hay grandes pirotecnias ni una banda en escena que distraiga la atención: el foco está en Bad Gyal, en su cuerpo, en sus bailarines y en cómo la cámara captura y reinterpreta todo lo que ocurre sobre el escenario. La realización en directo edita lo que sucede, convirtiendo el show en una suerte de película que se va rodando en directo.
Esta apuesta encaja con una gira que ya ha sido definida por su entorno técnico como una de las más ambiciosas de su carrera, con visuales inmersivos, plataformas móviles y una ejecución milimétrica, pensada para grandes recintos y para sostener una energía constante durante casi dos horas de espectáculo.
El precedente del Motomami World Tour
La estrategia no es completamente nueva. El referente más claro es el Motomami World Tour de Rosalía, una gira que en 2022 dividió opiniones pero que marcó un antes y un después en la concepción del directo pop en España. Rosalía convirtió el escenario en un plató, rodeándose de cámaras que retransmitían y editaban la actuación en tiempo real, con pantallas verticales que simulaban el formato de los smartphones.
En Madrid, aquel Motomami Tour se definió como “un show que se relata a sí mismo mientras sucede”, donde la artista interactuaba con la cámara con la naturalidad de un selfie, trasladando a un recinto de miles de personas la lógica audiovisual de TikTok. Aquella propuesta, abrió sin embargo un nuevo camino escénico que ahora inspira a artistas como Bad Gyal que adapta esta idea a su propio universo.
De la pantalla del móvil al gran formato
En el caso de Bad Gyal, la estética es distinta, pero el planteamiento se emparenta claramente con ese modelo. Si Rosalía optaba por el minimalismo y la desnudez escénica, Bad Gyal abraza el barroquismo: cuerpos, brillos, caviar, cuchillos gigantes y una iconografía de diva urbana que se multiplica gracias a la cámara. La realización en directo no busca tanto la intimidad como la exageración, subrayando cada movimiento y reforzando el carácter aspiracional del proyecto Más Cara.
Las pantallas no funcionan solo como apoyo visual para quienes están lejos del escenario, sino como una capa narrativa más. El público no ve únicamente lo que sucede, sino cómo quiere ser vista la artista, en una lógica muy cercana a la del videoclip y la moda editorial.