Ana Ramos, especialista en educación musical en igualdad, desvela qué artistas enseñan y qué artistas intoxican: De Bad Bunny y Rosalía a JC Reyes y Karina
Su proyecto ‘Rock and colors’ nos acerca a la música y sus artistas desde los valores

Bad Bunny en Tokio / Tomohiro Ohsumi
Ana Ramos es más conocida en redes como Ana Musiclover. Es periodista musical, artista y creadora de un proyecto destinado a educar en igualdad a través de la música. Rock and colors es una colección de libros que nos acercan tanto a grandes artistas masculinos como femeninos y se complementan con ilustraciones para apreciar e incluso, colorear.
Ana tiene varios talleres para educar en la música con igualdad y visita colegios e institutos para mostrar a los más jóvenes que hay más artistas de las que pudiéramos pensar y tan buenas o más que muchos artistas masculinos. También analiza con ellos las letras de muchas canciones para detectar cuáles pueden ser tóxicas. Aunque esto no es una guerra de sexos, es una búsqueda de igualdad.
Su colección de libros tiene ya cinco entregas, la última llegaba hace unos meses y se centra, precisamente en el tema de la igualdad. La autora ya ha sido premiada en el III Congreso Andaluz de Coeducación y ha sido finalista en los Premios de Emprendimiento Social de la Diputación de Málaga. Hemos hablado con ella del proyecto y de qué artistas nos enseñan y cuáles no pueden incluirse en la educación.
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Pregunta: Rock and Colors, un proyecto que arranca en pandemia, ¿de dónde sale la idea?
Respuesta: La idea surge realizando el programa que hacía en la televisión de Andalucía. Cuando hacía la programación me daba cuenta de que el 70% de la música que ponía era masculina. Me empecé a hacer preguntas porque me resultaba raro que yo, que escucho todo tipo de música, no tengo referentes femeninos. Empecé a hacer una investigación que me llevó a hacer un taller que se llama La mujer y la igualdad en la historia de la música. Empecé por Egipto y fui yendo por todos los períodos de la música descubriendo mujeres músicas. Viendo esa invisibilidad que había sufrido la mujer a lo largo de la historia, pensé en sacar un libro que fuera cercano para niños y adultos en el que de una manera igualitaria pudieran leer sobre artistas en la misma cantidad de chicos que de chicas. Además, tengo sobrinos y quería que conociesen otros géneros aparte del reguetón que ya lo conocen.
P: Es un proyecto global que va muy orientado a la educación, tienes una serie de talleres para colegios e institutos, ¿qué es lo que más les llama la atención a los alumnos?
R: La poca conciencia que hay de la cantidad de mujeres a lo largo de la historia que han sido muy interesantes. Lo que más me gusta es que les descubres nueva música y les alucina. Les pones Aretha Franklin y les gusta. Les pones Etta James y también. O les pones Blondie.
P: Cuando vas a estos centros, en general, ¿te encuentras con una gran cultura musical o hay muchas lagunas?
R: Lo que más hay son lagunas. Hoy he tenido 90 niños y de todos, dos tenían cultura musical. Te das cuenta de que al final viene de las familias, lo que les ponen sus padres y parientes. Es el legado que les estamos dejando. Hoy he estado con el taller de La mujer en el reguetón y el trap y hace falta que entiendan. Intento que reflexionen sobre la música que escuchan y cuando acaban el taller, la música que querían escuchar y cantar ya no les gusta tanto. Trabajo con tablas y vamos viendo las características de esa música y cuando han visto varios ítems de misoginia y machismo empiezan a tomar conciencia y se dan cuenta de que el mensaje que reciben no es positivo. Está todo muy hilado de tal forma que les da una visión global y cuando vemos canciones de reguetón, que algunas tienen mensajes muy chulos, ahí es cuando se hacen la playlist y ven la música de otra forma.
P: Normalmente la música que se suele estudiar en los centros tiene que ver con la música clásica, pocas veces hablan de los géneros contemporáneos. ¿Tendría que cambiar el proyecto educativo en este sentido?
R: Por supuestísimo. Lo que no puede ser es que la asignatura de música tenga solo una hora a la semana. Me parece fundamental porque es la que nos ayuda a reflexionar. De siempre ha servido para reivindicar a la lo largo de la historia, y para abrir la mente y el pensamiento. Necesitamos que los jóvenes tengan una mente más crítica y necesitan que la asignatura dure más horas. Cuando voy yo y les hablo de mujeres en la historia de la música durante tres horas, se quedan fascinados, porque no tienen otro recurso para verlo de una manera dinámica.
P: Me llama especialmente la atención el taller de La mujer y la igualdad en el reguetón y el trap, precisamente porque hasta hace muy poco era un género donde apenas encontrábamos féminas, ¿ha cambiado mucho en los últimos años?
R: Sí que ha cambiado de manera positiva porque encontramos mujeres que hacen un reguetón feminista con unas letras que también necesitamos, son mujeres que hablan de tener una vida libre, en la que ellas deciden y no necesiten que nadie les de dinero. Me vienen canciones a la cabeza como la de Becky G con Maluma en la que ella le dice que si lo que busca es una mujer que le planche y le lave, esa no es ella. Yo si quieres que te de amor, sí, pero no estoy buscando a alguien que me mantenga. Creo que son letras muy positivas para los jóvenes. Por no hablar del gran espectro que tenemos ahora de artistas entre reguetoneras y traperas.
Hay mucha que suele venir de Latinoamérica, que algunas letras son muy misóginas, pero no es todo. También hay que enfocarse que tiene esos mensajes positivos.
P: Está bien que los chavales conozcan ese tipo de letras, pero también deberían saberlo los adulos que critican el género pensando que todo es machista.
R: A mí siempre me hace gracia cuando se demonizan los géneros musicales. Suele pasar cuando se inicia un período histórico. Va por décadas, como pasó con el punk, e l rap, los DJs, ahora le toca al reguetón. Hay mucha que suele venir de Latinoamérica, que algunas letras son muy misóginas, pero no es todo. También hay que enfocarse que tiene esos mensajes positivos. Yo les hago un bloque de empoderamiento femenino y estamos viendo este tipo de canciones.
P: Supongo que tú como periodista que ha entrevistado a muchos artistas has hablado en alguna ocasión con ellos de estos temas, ¿están concienciados sobre la igualdad en la música?
R: Si te digo la verdad, me sabe mal, pero no es una pregunta que suela tocar. A no ser que hayan sido artistas muy concretos como, por ejemplo, cuando estuve con Christina Rosenvinge que ella es muy feminista, sus letras y cada vez que ella habla en público. Es verdad que a los chicos no les veo esa conciencia. Cuando estoy en televisión con mi compañero y me dice que ahora hay más mujeres músicas. Siempre le miro y le digo que lo que pasa es que ahora se les da una visibilidad que antes faltaba. Yo les hablo en mis charlas de mujeres de la música clásica negras, ¿se te había ocurrido que había mujeres en la música clásica negras? O, por ejemplo, mujeres negras en la ópera. Las hay y son fabulosas. A ellos les falta tener esa visión global y entender que el tema también va con ellos.
P: En cada uno de tus cinco libros hablas de 13 artistas masculinos y 13 artistas femeninas. Supongo que la bibliografía no es la misma.
R: No, claro, con ellas es la parte que más me cuesta. De ellas casi no hay información y la que está o es repetitiva o no profundiza. Para el 8M estrené un taller nuevo y me di cuenta que cuando contaba historia de la música, tenía una laguna en la música española. Empezaba muy tardía en el siglo XX e investigando me di cuenta de que tenemos el tema de la memoria histórica. Del siglo XVIII para atrás solo conocemos a cuatro artistas. Hay un tema de documentación en cuanto a artistas españolas. Hasta finales del siglo XVIII y con la generación del 27 empieza a haber algo más de información, pero tampoco te creas que mucha. La mujer que estaba haciendo música en esas épocas estaban rompiendo barreras de una manera descomunal. Son mujeres que son muy diferentes, muy polifacéticas, están metidas en diferentes sectores, no solo en la música, tienen una mente muy abierta.
La profesora que escribía y me decía, ‘Ana, ¿te puedes creer que en la hora de la siesta me están pidiendo Whitney Houston? Me han pedido Stevie Wonder, Michael Jackson.
P: Empezaste con este proyecto en 2020 y el año pasado lanzaste el último volumen, el quinto ya. Después de pasar por las leyendas del rock desde los años 50 hasta ahora, de centrarte en los internacionales y luego en los nacionales, el último es Rock and Roll 5. Música en Igualdad. ¿Te queda mucho por decir?
R: Muchísimo. Estaba escribiendo el 5 y ya estaba pensando en el 6. Lo mejor de todo esto es ver la aceptación tan buena que tiene. En febrero publiqué un volumen solo con las ilustraciones que el profesorado me ha pedido en A4. Hay muchos colegios que hacen proyectos con los libros. El año pasado fui a un colegio con los niños de infantil de 5 años y cada semana veían dos artistas, uno masculino y uno femenino. Los coloreaban, les ponían las canciones y era muy gracioso. La profesora que escribía y me decía, ‘Ana, ¿te puedes creer que en la hora de la siesta me están pidiendo Whitney Houston? Me han pedido Stevie Wonder, Michael Jackson. El último día del curso la sorpresa era yo que fui a hacerles un taller adaptado para su edad y la sorpresa me la llevé yo porque me los encontré a todos disfrazados de sus artistas favoritos. Me encontré a Amy Winehouse, Bowie, George Michael… maravilla.
P: En las primeras páginas leemos: “La música es el arma más poderosa para despertar mentes y transformar al mundo”. ¿Qué canción crees que ha logrado transformar el mundo de alguna manera?
R: ¿Cómo decir solo una? Así de primeras me ha venido a la cabeza Tracy Champman con Talkin’ Bout a Revolution. Pero si tuviera que pensar ya en una mujer icónica que empezó a revolucionarlo todo y a cambiarlo todo de una manera más masiva y global, la que viene a mi cabeza es Madonna con Like a prayer y los discos posteriores hablando de la sexualidad de una manera abierta, para que nos pudiéramos expresar nosotras de una manera libre. Antes parecía que la que hablaba de sexo era algo raro.
P: A mí una de las cosas que me llaman la atención es que te acercas a estos artistas desde lo anecdótico y la curiosidad, que no pretende ir de cultureta. ¿Era el objetivo inicial?
R: Era el objetivo, que fuera algo divertido y ameno y que, al final, todo el mundo tuviera una visión global. A veces creo que los libros tan técnicos se pierden y no conectan. Yo quería que conectara como si estuviera sentada contigo en un café contándote anécdotas y curiosidades y lo vieras de una manera cercana y admiraras a esos artistas. Me gusta hablar de premios, de iniciativas solidarias, de LGTBi.
P: Sí había percibido esa tendencia a señalar, siempre que es posible, ese lado activista de los artistas.
R: Hay muchos que tienen fundaciones benéficas. Y como creo que al final todos necesitamos referentes para poder hacer algo parecido dentro de tu escala. Si sé que Bon Jovi se va los domingos a fregar platos en su asociación con la que da comida a los más pobres, a lo mejor yo me animo en un futuro. Intento que se cree ese referente positivo que tanto nos falta en un mundo en el que a veces las noticias son bastante negativas y hay mucha gente que hace cosas buenas.
P: La colección se llama Rock and Colors, pero hay artistas de otros géneros. Supongo que lo de rock va más por una actitud que por un género en sí, ¿no?
R: Tal cual. Para mí el rock venía más por el tema de ‘you rock’, molas como persona. Y también porque creo que en el fondo hay una vinculación entre los géneros que son fusiones. El rock creo que es uno de los que más ha marcado. El libro se llama Rock and colors, pero es una manera de tener una visión global de esos artistas clásicos y contemporáneos más relevantes.
P: Me he apuntado algunas de esas anécdotas que cuentas para comentarlas contigo. Por ejemplo, Imagine Dragons es un anagrama y nadie, salvo ellos, conocen su significado. ¿Has hecho hipótesis?
R: Imagine Dragons me fascina. Estuve dándole vueltas, pero nada. ¿Cómo lo vamos a saber? Ya sabemos que es un grupo para el que los valores son importantes, y los temas de salud mental. Así que estoy convencida de que es una frase positiva, algo alegre. Que nos lo descubran.
P: También he descubierto que Damiano David se ha tatuado una canción de Guitarricadelafuente.
R: Hay tantas curiosidades. Yo me los imagino en Madrid en algún local de marcha charlando y diciendo, ‘oye, que soy fan tuyo’. Y me encantan esas fusiones. Incluso de los que están publicados, el otro día descubrí que a Iggy Pop le habían ofrecido ser cantante de AC/DC y lo rechazó. Son esas curiosidades que te sacan una sonrisa. Este tipo de anécdotas te motivan a la hora de escuchar su música.
P: Trent Reznor, de Nine Inch Nails, podría tener el teclado de Lennon. Si tú fueras coleccionista, ¿cuál es el objeto que ansiarías tener?
R: Me encantaría la guitarra de Prince, la del símbolo. Me fascinaría tenerla porque me marcó en su momento. Cuando vi que se había cambiado el nombre me fascinó porque nadie sabía cómo llamarle. A Prince lo adoro, me parece uno de los genios más interesantes que ha tenido la historia de la música junto a David Bowie. Me fascinan ambos.
P: St Vincent diseñó la primera guitarra eléctrica específica para mujeres. ¿Era necesaria?
R: Eso lo tenía que contar. Yo también toco la guitarra y muchas veces lo he pensado. La Gibson pesa mucho, para nosotras es muy pesada. Me fascinó descubrir eso el año pasado cuando fui al Mad Cool e investigando sobre ella lo descubrí. Tiene la forma del pecho y pesa menos. No la he probado, pero está en mi lista de cosas que me quiero comprar en algún momento de mi vida, porque no es una guitarra muy económica, aunque tampoco es muy cara.
P: ¿Qué criterios sigues para escoger a unos artistas y no a otros?
R: En el volumen 5 el criterio ha sido que a la mayoría de ellos los he visto en directo, tenían que tener un buen directo. Por eso está por ejemplo St Vicent porque la vi y pensé que el mundo la tenía que conocer más. O Tash Sultana. Que tuvieran un directo arrollador. Del libro, de los directos que más me han gustado está el de Nine Inch Nails, nunca he visto nada así y mira que veo conciertos al cabo del año. El cámara tiene coreografiadas todas las canciones y tiene planos increíbles. Y se ve todo el blanco y negro, cosa que le da un aspecto mucho más interesante. Al final despuntan entre todo lo que hay.
Después de publicar uno de los volúmenes iba con mi sobrino por la calle y vio un rayo y me dijo, ‘ese es el rayo de David Bowie’ y pensé, ya he cumplido en el mundo. La intención es que hubiera esa relación visual con la música.
P: Si tuvieras que señalar un artista como el imperdible del libro, ¿cuál dirías?
R: Casi que te diría el que acabamos de mencionar, Nine Inch Nails, me fascinó su historia, sus discos y lo oscarizado que está este compositor.
P: Lo de colors va porque el libro incorpora una serie de ilustraciones para poder colorear, ¿cuál era el objetivo y qué le aportan las ilustraciones al proyecto?
R: Las ilustraciones las han hecho 76 artistas de 15 países del mundo, excepto el volumen 5 que son todas del mismo artista porque vi cómo ilustró a Ozzy Osbourne y me enamoré. La idea era que una vez que te hubieses leído la mini biografía, te pusieses el disco recomendado, las tres canciones recomendadas mientras lo coloreabas. De esta manera, la persona que está trabajando ese artista se relaciona con la música, pero también con la parte visual. Después de publicar uno de los volúmenes iba con mi sobrino por la calle y vio un rayo y me dijo, ‘ese es el rayo de David Bowie’ y pensé, ya he cumplido en el mundo. La intención es que hubiera esa relación visual con la música.
P: Tú que estás muy orientada a la educación y has recibido varios premios por tu proyecto, ¿qué dirías que nos ha enseñado Bad Bunny?
R: Multiculturalidad, el respeto. Estoy pensando en el concierto de la Super Bowl. Ese respeto y no tener miedo a reivindicar el lugar que merecemos cada uno de nosotros. Y, además, delante de una gran potencia como es Estados Unidos.
Desde Los Ángeles estaba yo siguiendo a Rosalía. Nos ha enseñado... a respetarte a ti misma y a poner límites cuando las cosas no son sanas.
P: ¿Y Rosalía?
R: Yo es que adoro a Rosalía desde el primer disco, te diría que al nivel de Madonna. Desde Los Ángeles estaba yo siguiendo a Rosalía. Nos ha enseñado... a respetarte a ti misma y a poner límites cuando las cosas no son sanas. El mal querer es un disco que va de eso, una relación tóxica y cómo termina. En Motomami tenemos Despechá que habla de eso o, ahora, La Perla. Ella sabe dónde poner los límites, me parece que es muy necesario.
P: ¿Está en alguno de los libros o todavía no?
R: No, es que todavía no te puedo contar cosas.
JC Reyes. No es ejemplo de nada, en todo caso de lo que no hay que hacer, ni cómo hay que comportarse. Cuando me hablan de él, digo, premio al hombre tóxico del año.
P: Igual que hay artistas como Bad Bunny o Rosalía que nos han enseñado mucho, crees que ¿hay artistas que deseducan?
R: Por supuesto, ¿quieres que te nombres?
P: Dime alguno.
R: Por ejemplo, un JC Reyes. No es ejemplo de nada, en todo caso de lo que no hay que hacer, ni cómo hay que comportarse. Cuando me hablan de él, digo, premio al hombre tóxico del año. Yo hablo con ellos y les analizo las letras y lo ven conmigo. Y lo que funciona mucho con los jóvenes es hacer de espejo, es algo que invitaría a hacer a todos los padres. Te pongo un ejemplo. Les pongo Fardos de JC Reyes que dice, “con ese flow me mata, te voy a romper las nalgas” y todos se ponen a cantar. Me acerco a alguno de los chicos que están cantando y me pongo seria y le digo, “te voy a romper las nalgas yo a ti, a ver si te gusta”. Se quedan parados a ver si te gusta. Y se quedan pillados. Como es a ‘ella’ ni se lo plantean. Y si me voy a chicas, te podría decir, lo que pasa que esta es youtuber, Karina y Marina. Como ella cosifica a los chicos, hago lo mismo, pero al revés. La técnica del espejo funciona para que reflexionen.
P: Tienes esos talleres para los chavales, pero también para adultos.
R: Sí, les hago listas a los padres. ¿Sabes cuál es el tema? Que hay muchos padres que no saben lo que escuchan sus hijos y a la música le hace falta una regulación, lo que pasa es que es imposible porque cada día se publican, ¿50.000 canciones? Pero haría falta una regulación porque hay videoclips y canciones que no son para ciertas edades por las letras y las cosas que dicen. Les vendría bien incluso a los profesores que a veces me dicen que lo pasan mal haciendo las playlist para las fiestas de fin de curso porque no saben qué poner.
P: En los colegios hay un poco de desinformación. Yo fui un instituto para que me hablaran de cómo seleccionan la música que suena en los timbres y me contaban que aceptaban peticiones del alumnado, pero que casi todo lo urbano que llegaba lo quitaban porque no querían líos con las letras. Y eso tampoco me pareció porque no todo lo urbano es tóxico. Hay muchos prejuicios.
R: Cuando estoy con adultos y estamos hablando, muchas veces me dicen que sus hijos les piden Omar Montes y ellos les ponen Rozalén. Yo les respondo que entiendo que les guste Rozalén y sus valores, pero el género musical no tiene nada que ver con el que les piden sus hijos.
P: Antes de acabar me gustaría que me hablaras de otro de tus proyectos, Los Beatles en familia, ¿qué te ha enseñado a ti ese proyecto?
R: A valorar más todavía su legado y su importancia en la historia de la música. Son la pieza que engrasó todo lo que vino posteriormente. Es un espectáculo que disfruto mucho porque tiene mucha interacción con el público y es lo que más me gusta, el tú a tú.

Cristina Zavala
Redactora y guionista de LOS40. Completamente enamorada de la TV. Estudié Periodismo en la UCM mientras...













