Cuando el pop español navegó hacia la guerra y Marta Sánchez cantó para las tropas españolas en el Golfo Pérsico
La artista ha recordado su actuación con Olé Olé en la fragata Numancia para las tropas españolas en plena Navidad de 1990
En un contexto internacional marcado por conflictos armados y tensiones entre potencias, que muchos perciben como inquietantemente similar al de otras épocas, la memoria colectiva vuelve a mirar hacia precedentes del pasado reciente. Uno de ellos se remonta a 1990, en plena Guerra del Golfo, cuando España participaba en la operación internacional contra Irak y una escena insólita quedó para el recuerdo: la actuación del grupo Olé Olé, con Marta Sánchez como vocalista, a bordo de la fragata Numancia, desplegada en zona de conflicto.
Más de tres décadas después, la cantante ha recordado con LOS40 cómo se gestó aquella actuación, envuelta desde el principio en polémicas, riesgo real y una mezcla de ingenuidad y determinación propia de una artista que, por entonces, apenas superaba los veinte años y se encontraba en uno de los momentos de mayor proyección de su carrera.
Según ha explicado, la iniciativa partió directamente del Ministerio de Defensa, que en aquel momento estaba dirigido por Narcís Serra. "Fue por el Ministerio de Defensa, Narcís Serra en aquel momento. Nos llamó para entretener a estos chicos", señala en referencia a los marineros españoles desplegados en el Golfo Pérsico.
LOS40
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Una decisión con poco margen de maniobra
Marta Sánchez admite que, en aquel momento, su capacidad de decisión dentro del engranaje de la industria musical era limitada. "Yo no tenía mucho mandato en aquel entonces de decidir algo así, pero yo era una chica muy echada para adelante. Y con muchas ganas de cantar", recuerda. Confiesa también que se dejaba guiar por su entorno profesional: "Y de hacer lo que me decía mi productor, que en ese momento era lo mejor. Me dejaba aconsejar".
Desde el primer momento, la actuación de Olé Olé fue objeto de debate público. Se cuestionó si se trataba únicamente de una iniciativa para animar a las tropas o si respondía a una estrategia más amplia de carácter político. "Ha habido muchas polémicas: que si se hacía por la atención o se hacía para distraer políticamente hablando", reconoce la cantante.
No obstante, defiende la postura del grupo: "Olé Olé se limitó a cumplir con una labor que nos pareció muy interesante", subraya, dejando claro además que no hubo contraprestación económica: "Sin cobrar nada".
De una oferta inicial... al caché cero
Otro de los aspectos que más controversia generó fue el supuesto pago por aquella actuación. Marta Sánchez aclara que, aunque inicialmente se habló de dinero, finalmente no hubo remuneración alguna. "Al principio se habló de pesetas. Una oferta que luego se quedó en cero. Pero aun así fuimos".
La decisión, explica, también tuvo un componente profesional: "Nos parecía para el grupo una promoción brutal", reconoce, aunque destaca que hubo una motivación artística y simbólica aún más relevante.
Soldados del amor, la canción ideal
En aquel momento, Olé Olé se encontraba promocionando Soldados del amor, una de las canciones más reconocidas de su repertorio y cuyo título adquiría un significado especial en un contexto bélico. "La canción que estábamos promocionando en aquel entonces se llamaba Soldados del amor. ¿Quién mejor que Olé Olé con una canción así para ir a una guerra?", plantea la cantante.
Sánchez reivindica la vigencia del tema y su peso internacional: "Es una canción increíble, que no pasa de moda", afirma, recordando además que estaba "producida y compuesta por Nile Rodgers", productor de artistas como Madonna, Cher, Duran Duran o David Bowie. "Entonces teníamos un as muy grande en la manga", exclama.
Un mensaje directo desde el frente
Uno de los momentos más emotivos de aquella visita se produjo cuando un marinero aprovechó la retransmisión de la actuación para enviar un mensaje a su familia desde la fragata. "Yo le dije al marinero que lo dijera él, que las madres estén tranquilas", rememora.
La cantante destaca el valor simbólico de aquel gesto: "Era una oportunidad, entre muchos miles de soldados, para que él hablara directamente a su madre por televisión. ¿Quién no ha querido de vez en cuando saludar a alguien por televisión?".
Entre el miedo y el alivio final
Aunque la operación fue presentada como segura, el temor estuvo presente desde el inicio. "Al principio también era un poco el miedo que teníamos a ir a una guerra, porque obviamente no es nada agradable", confiesa.
Asegura que les transmitieron tranquilidad, aunque con el paso del tiempo relativiza aquellas garantías: "Nos dijeron que estaba todo bajo control… bueno, ya ves tú", comenta. Finalmente, la experiencia transcurrió sin incidentes: "No pasó nada, gracias a Dios".
Hoy, aquel viaje de Olé Olé y Marta Sánchez a la fragata Numancia se recuerda como una imagen singular de la España de principios de los noventa, cuando la música pop se coló en un escenario de guerra y dejó una estampa que, en tiempos de nuevas tensiones globales, vuelve inevitablemente a la memoria colectiva.

Ana Escobar Rivas
Graduada en Periodismo y Comunicación por la Universidad Carlos III de Madrid. Especializada en industria...












