Pedro Almodóvar (76 años), director de cine: "Me he estado preguntando si es solo un símbolo sexual o un actor respetado"
El cineasta español reaviva el debate sobre la belleza de los jóvenes actores de Hollywood: ¿físico o profesionalidad?
Pedro Almodovar. / Europa Press Entertainment
Jacob Elordi está en todas partes: portadas, alfombras, nuevos proyectos… Pero si algo tenemos que reconocer es que su presencia magnética y ese físico con el que ha conquistado al público han sido factores clave para convertirlo en uno de los rostros más reconocibles de la nueva generación de jóvenes actores de Hollywood. Sin embargo, en medio del éxito de sus recientes estrenos —como Cumbres Borrascosas y Euphoria—, ha surgido una pregunta incómoda que viene directamente de una de las voces más respetadas del cine español: Pedro Almodóvar.
Como parte de la promoción por su nueva película, Amarga Navidad, el director manchego ha hecho una parada junto a su hermano Agustín en el pódcast La Pija y la Quinqui. En medio de la conversación, Mariang, la cara visible del programa junto a Carlos Perguer, le pide que cuente con Jacob Elordi para próximos proyectos y ayudarle así a conquistar, más aún, el público de nuestro país. “Ya veo que es cierto el estrellato de Jacob Elordi”, afirma el cineasta español. Pero su respuesta no se queda ahí, y continúa diciendo: “Yo todavía estaba dudando de si simplemente es un sex symbol o si es un actor respetado”.
NO SOMOS CHICAS ALMODÓVAR con PEDRO Y AGUSTÍN ALMODÓVAR | La Pija y la Quinqui 5x27
Jacob Elordi: ¿hablamos de fenómeno o de credibilidad?
La reflexión de Pedro Almodóvar no ha tardado en hacerse viral porque pone en palabras una sensación que, en los últimos años, con el salto a la fama de numerosos rostros jóvenes en la industria cinematográfica, parece haberse extendido de si alcanzan el éxito por su don en la actuación o por su belleza.
Jacob Elordi, que se dio a conocer con la saga The Kissing Booth, ha ido dando pasos hacia otros caminos para desvincularse de esa imagen más adolescente y romántica que probablemente todos hubiésemos tenido de él al comienzo de su carrera. Su participación en proyectos que beben más de un cine de autor, como en Frankenstein, que le sirvió para ser nominado a los Oscar, demuestra precisamente ese distanciamiento. Pero la duda sigue ahí, revoloteando sobre la mesa: ¿es suficiente con elegir buenos papeles o le hace falta tiempo para consolidarse como intérprete respetado?
De hecho, el director de obras como Dolor y gloria o Mujeres al borde de un ataque de nervios también ha aportado su crítica sobre la adaptación de Emerald Fennell de la novela de Emily Brontë, Cumbres Borrascosas: “Es muy mala, pero no depende ni de él ni de Margot Robbie. Ellos hacen lo que pueden”. Sobre Frankestein también da su opinión: “Es un trabajo bastante cómodo para un actor”.
El juicio de Pedro Almodóvar sobre la industria
“Tenemos que verlo, o yo al menos tengo que verle, en otro papel que demande más de él”, concluye Almodóvar sobre Jacob Elordi. Así cierra su opinión sobre el actor australiano, pero no las puertas a un futuro proyecto conjunto entre ambos. Quizás entonces esa oportunidad le ayude al director a valorar y comprobar en primera persona si la dimensión actoral de Elordi va más allá o no de su físico.
Sus palabras funcionan casi como un diagnóstico de la industria actual. En un momento en el que la popularidad puede construirse a golpe de viralidad y presencia constante, el director reivindica algo más difícil de medir: el peso real de la propia interpretación. Puede que no sea tanto una cuestión en torno a un actor concreto como una llamada de atención a todo un sistema que, cada vez más, parece mezclar impacto con profesionalidad.