David Pareja (49 años), sobre los gurús de internet: “Cuando vas indagando más sobre ese mundo te da entre miedo y pena”

El actor, cómico y ahora también escritor, se centra en aquellos que dan lecciones sobre cómo ser un hombre de verdad

David Pareja, actor y cómico que debuta en la literatura con 'El discípulo'. / Foto de Alberto Morago cedida por Editorial Planeta.

Las redes sociales son parte de nuestro día a día y el algoritmo nos tiene tan fichados que nos ofrece todo aquello que a priori nos interesa. Y eso no está mal cuando tienes pensamiento crítico, pero es algo peligroso cuando llega a caracteres en formación que buscan referentes y guías en la vida. Uno de ellos es Emilio, el protagonista del debut de David Pareja. El actor y cómico debuta en la literatura con una novela que pone el foco en estos gurús de internet que se hacen millonarios con la ingenuidad de muchos.

Emilio cae en las manos de uno de estos personajes que más que ayudar, intoxican. Asegura que participando en sus talleres logrará ser millonario y triunfar en la vida no solo en lo económico, sino también con las chicas. Poco a poco, la obsesión por sus enseñanzas va aislándole y poniéndole en contra de sus padres, sus amigos e, incluso, de la chica que le gusta.

Y sí, es la trama de una novela de ficción, pero, lamentablemente, también es una realidad cada vez más presente que está creando unos caldos de cultivo peligrosos. Y son esos ambientes los que han llamado la atención del autor con el que hemos hablado sobre el tema. Su novela llegaba a las librerías prácticamente a la vez que el estreno de la nueva temporada de Machos Alfa en Netflix que tiene puntos en común.

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Pregunta: Actor, director de cine, cómico y ahora escritor, ¿cómo te ha dado por ahí?

Respuesta: Es algo que estaba por ahí pendiente y que quería hacer y mi agente me lo propuso, me vio posibilidades y fuimos por ellos. En Temas de Hoy lo vieron como un proyecto interesante y nos pusimos en marcha.

P: ¿Podríamos incluir en la lista influencer? (más de 300.000 seguidores en IG, más de medio millón en Tik Tok)

R: Es una palabra que da un poquito de tirria. Sí, tengo seguidores en redes, pero influencer, no sé. Si hay alguna cosa en la que ayude influenciando, genial. Pero no es mi objetivo.

P: Primera novela y te lanzas a lo fuerte: la machosfera. ¿Qué te llevó a este tema?

R: Tenía una idea de un proyecto de libro que era de otro tema totalmente distinto. Pero cuando estábamos en trámites con la editorial no me veía con la energía necesaria para afrontarlo. Sobre la marcha vi que el motor que yo necesitaba para escribir me lo daba toda esta crítica social, la machosfera, los seductores, esta gente de redes sociales, el capitalismo, esta serie de cosas que me generan cierta rabia o me levantan ciertas ganas de hablar de eso y eso me venía bien para escribir mi primer libro. Necesitaba esa energía. Les propuse este tema que les gustó más que la primera propuesta. Hay muchas cosas que me cruzan la cabeza cuando veo ciertas cosas en internet y me venía muy bien para plasmarlo aquí.

P: Al final detrás de El discípulo hay toda una narrativa que estás desarrollando en vídeos en tus redes, ¿cuál es la respuesta a la crítica que planteas?

R: La gente se suele reír bastante y está guay porque así metemos un poquillo el mensajillo, la crítica disimuladamente. Suelen tener bastante aceptación, aunque también están los típicos haters que odian a cualquier persona que no esté de su lado y te meten caña, pero te acabas acostumbrando.

P: Hablas del sentido del humor, hay mucho de parodia y exageración en esta novela. ¿Eso no le resta un poco de seriedad al tema que, en realidad, es preocupante?

R: Tenía claro cuando estaba escribiendo la trama que quería que el viaje fuera parecido a lo que yo siento. De primeras te ríes y cuando vas indagando más sobre ese mundo te da entre miedo y pena. Esta gente está haciendo cosas muy chungas, pero son también víctimas, no solo de esos gurús, sino del propio sistema que les ha dicho que el éxito es eso.

P: Tu protagonista es Emilio, un chaval de 17 años que está intentando saber qué es un hombre de verdad, ¿hay una respuesta única para esa pregunta?

R: Creo que el problema es precisamente querer ser un hombre de verdad porque ahí hay un concepto muy ambiguo y cerrado. Al final nunca va a ser suficiente, te va a generar frustración y dolor. El objetivo es ser buena persona e intentar hacer lo mejor posible las cosas seas hombre o mujer. Si nos intentan meter en la cajita de masculino/femenino, qué es un hombre de verdad, qué es una mujer de verdad, lo único que estás haciendo es no tolerar que haya personas diferentes.

P: Leía la novela y me generaba mucha tristeza Emilio, ¿qué sientes tú por él?

R: Precisamente eso. A veces me da pena cuando veo a la gente ser muy agresiva, muy salvaje, riéndose de los comentarios. Hay cuentas que suben muchos vídeos de alumnos, gente que paga estos cursos y los ves viviendo fatal, casi en la miseria y orgullosos porque se han gastado 2000 euros en un curso. La gente hace un poco de bullying. Yo quería transmitir que, en realidad, no s estamos riendo de personas que, aunque puedan hacer daño con su discurso, también son víctimas. Los gurús son los culpables, pero al final están arrastrados por eso como cualquier otra secta.

P: Te oigo hablar y me da la sensación de que te has adentrado en este mundo para investigarlo, ¿qué has descubierto?

R: La investigación ha sido más que nada mi día a día en redes, cuando entro en los comentarios de los vídeos, ver cómo se expresan, cómo se comunican, ahí te das cuenta si tienes un poco de psicología, cómo se expresan y qué inseguridades tienen, esa necesidad de llamar la atención. Luego hay otra parte que es mi yo adolescente, cuando era un niño, muchas cosas de esas las pensaba. No a lo mejor con ese discurso, pero algo había de eso de ‘es que las tías son todas así, solo se fijan en los tíos tal y cual’. Estaba un poco ahí y Emilio tiene parte de esa adolescencia mía.

P: Tú no tuviste a estos gurús acechando.

R: Es muy fácil decir, mira los chavales que van detrás de estos gurús. Yo es que, a lo mejor, con esa mentalidad, a lo mejor me hubieran arrastrado y no me hubiera dado cuenta, pensaría que estaba en el camino correcto.

P: Este tema nos lleva irremediablemente, en primer lugar, a Machos Alfa, la serie de Netflix que planteaba un poco este tema. Supongo que la has visto, ¿qué te pareció su forma de tratar el tema?

R: Tuve cierto reencuentro con esa serie. Al principio me parecía que estaba un poco superficial, como que se tomaba a risa ciertos temas. Pero creo que luego tiene un trasfondo que, en realidad, está buscando entrar a esa gente que lo ve como una tontería para que vean realmente lo que hay ahí dentro. Nos lo tomamos a risa, pero estamos siendo culpables en nuestro día a día todo el tiempo. Hay personas a las que es más difícil hacérselo llegar y creo que este mensaje es más fácil de meter.

P: Partía de un intento de deconstruir la masculinidad tóxica, ¿crees que hay conciencia sobre lo que realmente significa eso?

R: En círculos concretos, sí, se tiene idea de lo que es eso. Pero si salimos de la burbuja de los que más o menos entendemos el discurso y creo que fuera hablas de esas cosas y suena a filosofía, un concepto para debatir entre filósofos y psicólogos, y no se dan cuenta de que ellos mismos o sus padres lo están siendo. Creo que fuera de ciertos círculos esos temas no se hablan.

P: Netflix estrenaba el pasado mes el documental de Louis Theroux relatando su viaje a Miami, Nueva York y Marbella para conocer esa red de influencers que forman parte del extremo más radical de la machosfera. ¿Lo has visto?

R: Lo tengo pendiente porque todo el mundo de mi círculo y gente que me sigue me la ha recomendado. Casi me lo sé de memoria el nombre del autor porque todo el mundo me está diciendo que lo vea.

Parecía que era una cosa de cuatro frikis y machistillas y te ves ahora mismo con el problema en las aulas.

P: El éxito de Adolescencia marcaba un poco el interés creciente que hay en conocer estos movimientos que se están llevando a cabo sobre todo a través de redes sociales, ¿qué es lo más preocupante?

R: o más preocupante es que cada vez está calando más. Parecía que era una cosa de cuatro frikis y machistillas y te ves ahora mismo con el problema en las aulas. Los profesores dicen que en los últimos cinco años ha pegado un giro increíble, chavales de 12 a 15 años que ahora son más violentos con sus profesoras o, incluso, con sus compañeras. Están resurgiendo todo este tipo de comportamientos. O en Tinder, amigas que me dicen, ‘mira lo que pone en la bio, rollo, soy un hombre de valor, busco una mujer que sea un complemento, que me de paz’. Los mismos discursos están calando en nuestro entorno.

Ahora mismo el algoritmo y las redes sociales tienen muchísimo poder, lo peligroso de todo esto es que el algoritmo no es ciencia infusa que viene del universo, sino que es un software creado por una serie de personas que son multimillonarios que tienen unos ideales muy claros de hacia dónde tiene que ir la vida y el éxito.

P: ¿Es un problema social o político?

R: Ambos. La política se tiene que implicar muchísimo en esto porque lo están, incluso, promocionando. Es una ideología muy política todo esto, ese conservadurismo, metérnoslo, pero en Tik Tok en lugar de en un librito que nos de Franco.

P: No me gusta hablar de culpas, pero, ¿quién tiene más responsabilidad, el que está produciendo ese contenido o el que lo está consumiendo, como Emilio?

R: Yo pondría más el dedo en el que lo está produciendo porque, al final, sigue replicando eso y mueve mucha más gente. Si lo consume una persona, bueno, pero está consiguiendo que llegue a millones de seguidores. Tienen una responsabilidad a la que no están atendiendo. Me acuerdo una publicista que decía que ‘nosotros desde los años 90 tenemos un comité que obliga a los anuncios a cumplir unos requisitos, no pueden ser sexistas, no pueden ser homófobos, pero en internet, libertad’. ¿Y qué sucede cuando hay libertad? Que entra ahí el que oprime y se lo queda todo. Cuando dan libertad, ¿hacia dónde va todo? Qué casualidad, hacia el fascismo nuevamente, porque es el dominante en un contexto de libertad.

P: Lo malo de esto es que empiezas, y ya todo tu algoritmo te ofrece un único punto de vista, ¿hay algo que hacer ahí?

R: Todas las cosas que me tocan las he metido y el algoritmo, hay un momento en el libro en el que le lanzo una pullita. Ahora mismo el algoritmo y las redes sociales tienen muchísimo poder, lo peligroso de todo esto es que el algoritmo no es ciencia infusa que viene del universo, sino que es un software creado por una serie de personas que son multimillonarios que tienen unos ideales muy claros de hacia dónde tiene que ir la vida y el éxito. La IA de Elon Musk que ya está en el punto de que si le preguntas si le ganas a un corredor famoso y te dice que sí porque Elon Musk es muy inteligente y tiene estrategia. Está tan manipulado la IA que la gente se toma a risa las respuestas, a veces. Pero no es para tomárselo a risa.

P: Bueno, ni tan mal que se lo tomen a risa, lo malo es que se lo tomen en serio.

R: Pero es que, al final, te das cuenta de que se lo toman muy en serio. Cuando es muy evidente, jiji, pero cuando no es evidente lo utilizan como prueba, ‘me ha dicho Grok que eso es mentira’. Una escena de una explosión en Gaza y te ponía, ‘no, son las Fallas’ y tenían como 500 respuestas sobre la guerra que eran erróneas descaradamente. Están manipulando tanto los algoritmos y las IA que ya se le nota demasiado.

P: Ahora se puede notar ligeramente lo que es real y lo que no, pero en breve, será muy difícil encontrar la diferencia, ¿en quién y en qué vamos a confiar?

R: Ahora dices, Netanyahu está muerto porque esto es IA, y nos lo hemos creído. Y no sabíamos si estaba vivo o estaba muerto. Ya estamos en ese punto de manipulación de la opinión pública de cualquier ideología.

P: También pones en la misma el concepto del éxito: Físico trabajado y millonario. Lo malo es que hay mucha gente joven que lo cree, ¿cuál es para ti el concepto del éxito?

R: El éxito para mí es estar cada vez menos atrapado por el sistema. Una forma de tener el máximo tiempo libre, poder estar el máximo tiempo con tu familia y tus vínculos. Disfrutar hacer de comer, de poder ayudar a quien tienes cerca. Lo que se supone que debería ser a lo que todos deberíamos aspirar, a estar a gusto y tener tiempo para nosotros, no a pasar por aquí echando todo el tiempo al trabajo y comprándote la casa más grande del barrio.

P: A ti se te nota que vas al gimnasio, pero supongo que no de una manera obsesiva como Emilio.

R: Le dedico bastante tiempo a poder hacer una comida rica y nutritiva, estar saludable. Al final, el peligro de esta gente es que cogen conceptos que son verdaderos, ‘es bueno para tu cuerpo hacer deporte y no estar todo el día drogándote’. Cierto, eso me lo dice mi padre también, no es nuevo. Parten de eso, pero luego, ‘por eso, tienes que estar mamadísimo’, eso ya no es bueno, ‘porque así vas a poder f*llar porque si no f*llas es porque no tienes suficiente dinero’. ¿Esto ha empezado porque no había que drogarse? Me estoy confundiendo, pero parten de una verdad, como cualquier conspiranoia o cualquier secta, pero luego tiras y te empiezan a tirar dinero.

P: No lo había pensado así, pero al final es un concepto muy sectario.

R: Totalmente. Por eso un poco el diseño del libro también, ese rollo como bíblico. Todo va en esa dirección porque, al final, lo ves mucho, se van yendo al lado religioso muchos coachs. Cuando hay libertad, ¿hacia dónde vamos? Volvemos al mismo punto de partida.

La gente te responde, te da like, te escribe y tienes la sensación de que estás comunicándote con gente. Entonces, para una persona, sobre todo joven, es fácil que encuentre ahí la salvación a no sentirse solo.

P: Pero entonces, ¿qué hacemos? ¿quitamos la libertad?

R: No, no, yo hablo de la libertad mal entendida, la libertad en la que estás en desigualdad. Cuando no hay igualdad no hay libertad. Cuando yo no puedo decir que no, no hay libertad. Un trabajo por 300 euros. No, no lo quiero. Bueno, pues entonces no comas. Sí, entonces sí quiero. Libertad. Hay mucha gente ahora que está desesperanzada, que no se puede plantear ni siquiera alquilar una habitación con un trabajo de 8 a 10 horas y la única esperanza es Dios, a ver si ahí está la respuesta. Es fácil tirar ahí un poco por desesperanza.

P: Emilio está también obsesionado con esta idea de triunfar, ¿tú has sentido alguna vez esa presión por tener que triunfar?

R: Sí, es difícil. A veces siempre asoma ese momento porque es muy difícil vivir fuera del sistema que es principalmente capitalista. Si no tienes la seguridad económica todo se empieza a desestabilizar y empiezan los miedos, las inseguridades. Se va a ir todo a la mierda, tu vida va a ser un fracaso, siempre es fácil que eso vuelva. Por muchas cosas que piensas que tu objetivo es comprar ropa cara, tener un cochazo o cosas así, eso se va perdiendo cuando te das cuenta de que con eso no vas a estar mejor. Es algo aprendido.

P: Algunos creen que esto es una respuesta a un feminismo muy radical. Tú, en cambio, hablas de una herencia familiar, pero, ¿en serio crees que este escenario que se está dibujando tan radical depende de los padres?

R: Todos somos un poquito responsables. No vamos a decir que el gurú que está arruinando a millones de personas es culpa de un padre, pero es verdad que todos hemos ido poniendo una pequeña semillita y ha pasado lo que ha pasado. Esta es la cúspide de la pirámide, pero hemos estado todos, de alguna forma…nuestros padres siendo poco comunicativos, haciéndonos ver que, aunque una persona nos diga que los hombres y las mujeres son iguale, vas a tu casa y tu padre está trabajando y tu madre en la cocina. Y vas a casa de tu amigo y es igual. Al final los gurús te dicen, ‘ves, esto es así’, y vas a casa y dices, es verdad. Cuando está tan evidente, qué más me da que mi padre me diga que esto no es así, si cuando llega está muy cansado y se sienta y mi madre empieza a preparar la cena. Todos esos detallitos, aunque seamos muy avanzados, están mandando un mensaje subliminal a ese chaval. Esta gente lo único que hace es coger la escoba, barrer y monetizarlo.

P: También me ha llamado la atención el tema de la soledad. Ya estaba convencida de que vivimos en una sociedad cada vez más individualista, ¿culpa de nuevo de las redes?

R: Las redes también han ayudado, claro, porque te da una falsa sensación de que estás acompañado. La gente te responde, te da like, te escribe y tienes la sensación de que estás comunicándote con gente. Entonces, para una persona, sobre todo joven, es fácil que encuentre ahí la salvación a no sentirse solo. Pero claro, cuando tiene un problema, ¿a quién se lo cuenta? Entre eso y que nos han enseñado que los hombres no tenemos que dar problemas, que tenemos que solucionar, que tenemos que traer dinero a casa y no llorar, todo eso va acumulando mucho sufrimiento, muchas dudas, muchas inseguridades y, al final, explota de este tipo de formas: con odio, con violencia hacia las mujeres, con ese individualismo de yo no necesito a nadie.

P: Tú has mencionado la palabra odio, que es algo que está muy presente hoy en día.

R: Está de moda, en auge y prácticamente todos los partidos que están triunfando ahora mismo son los que han sabido aprovechar esa ola de vender odio. Estás muy mal, no puedes pagar el piso y te voy a decir que el problema es este, los migrantes, las mujeres trans o lo que sea. A mí me va mal, pero me he enterado de que al vecino le va peor, ya soy feliz. Voto para que al vecino le vaya peor.

P: La cuestión es que hemos normalizado ese odio. Tener haters es algo que no nos sorprende.

R: Tal cual.

P: De hecho, me apuntaba una frase del libro que va por ahí: “Si no tienes haters estás haciendo las cosas mal”.

R: Todos los problemas, esta gente los sabe vender de una forma que les sale bien. ¿Tienes haters? No te preocupes porque eso es porque lo estás haciendo bien y te sientes especiales. Siempre saben darle la vuelta, los cabr*nes, al mensaje. ¿Qué tu familia te dice que estás loco? Eso es porque no tienen mente de millonario. Y te van alejando. Todo lo saben utilizar de una forma que parece que tiene sentido si no indagas un poco. Y esta gente se queda en lo superficial y les dan la razón.

P: Has escogido un chaval de 17 años y te has metido en su lenguaje, NPC, burpees, abrir a una chica, bro… ¿quién ha sido tu fuente?

R: Tik Tok. Al final, como hablan tanto en los vídeos y tan parecido, te das cuenta de que todos tienen una especie de lenguaje común. Hay veces que ves alguno de los primeros vídeos de un alumno suyo y meses después habla igual. Van todos adoptando un mismo lenguaje, una misma forma de hablar, un mismo tono de voz. Lo que he intentado expresar eso, que él también empieza a tener esa transformación y empieza a hablar como ellos.

P: Cada página negra tiene un mensaje más bestia que el anterior. Si los lees seguido asusta, ¿te ha costado llenar las páginas o te han sobrado frases incluso?

R: Se han quedado muchos fuera. El otro día le dije a la editora, qué pena que haya salido ya, le mandé un vídeo que decía: ‘El éxito es como un rinoceronte que está escondido ahí en la selva esperando su momento, con la piel gruesa…’. Ahí se acaba la explicación.

P: Pero entonces, todas estas frases, ¿están sacadas de la realidad? ¿Hay alguien que realmente ha expresado estas cosas?

R: Todos los mensajes son reales. Mi idea era que, en cada descanso de capítulo, te fueses metiendo en la mente de Emilio. Él está escuchando esto todos los días, imagínate, y son de verdad. ¿Cómo puede ver el mundo?

P: Vamos a la música. Karol G, Daddy Yankee, Nicky Jam… ¿de dónde has sacado las referencias musicales?

R: Son gustos personales, canciones que yo diría, esto hay que bailarlo. De hecho, es lo que pasa en historia, cuando suenan esas canciones se pone todo el mundo a darlo todo. He cogido canciones de cuando sucedió eso, que coincida en fechas y cosas que bailaba yo.

El reguetón para mí es una vía de desahogo. Me encanta salir a bailar reguetón.

P: Alfonso, el padre de Emilio, un machista de manual, critica la música de las nuevas generaciones y dice que el reguetón no es música, es para guarras y julais. Eso es muy generacional, ¿no?

R: Claro. Es como lo que oímos siempre. Nuestros padres dicen que la música que escuchamos nosotros no es música. Vamos evolucionando y sigue pasando. Es que Bad Bunny, no. Lo que escuchaba yo, sí. Siempre pasa eso. Es música lo que te gusta a ti y lo que les gusta a los demás, no es música. Quería reflejar eso así porque es muy generacional.

P: Para ti el reguetón, ¿qué?

R: El reguetón para mí es una vía de desahogo. Me encanta salir a bailar reguetón.

P: ¿La música está influyendo en algo en esta escena que se está dibujando?

R: Yo creo que retroalimenta de alguna forma. Si tus referentes salen en yates cantando con tías y estos gurús te venden lo mismo, es muy fácil caer. ‘¿Lo ves? ¿Te gusta? Esto es lo que mola, ¿ves que a todas las tías les gustan estos tíos? Pues tú te conviertes en uno de estos por el camino rápido. Ven por aquí’. Al final, las letras también tienen mucho machismo, igual que en el rock. Todo eso nos va influenciando. Si la cultura es machista es porque la gente es machista y retroalimenta para reafirmarnos, ‘es que así son las cosas’. Las cosas que se dicen en las canciones son así, es que el amor es así, las mujeres son así, los hombres son así. De alguna manera influye.

P: ¿Cuál era tu objetivo con el libro?

R: Que pudieras ver esta historia desde el humor, que te pudieras reír viendo estos personajes y también me gustaría que hubiera una parte de reflexión o de entender la posición en la que están todas estas personas y por qué se comportan así. No justificarlos, pero sí entender de dónde vienen. Es que vemos los vídeos y pensamos que la gente está loca, pero realmente tienen fans y gente que dice que tiene razón y se la dan porque están perdidos también ye están sufriendo los mismos problemas del sistema ellos también.

Cristina Zavala

Redactora y guionista de LOS40. Completamente...