Sydney Sweeney, en el centro de las críticas por su desnudo integral en ‘Euphoria’

Las decisiones del creador en torno al personaje de la actriz han sido cuestionadas y calificadas como pornografía

Sydney Sweeney en la premier de la tercera temporada de 'Euphoria', abril de 2026 / Gilbert Flores

Desde el estreno de su primer episodio la semana pasada, la tercera temporada de Euphoria está generando mucha conversación entre los seguidores de la serie en redes sociales. Las dos anteriores entregas también suscitaron reacción, pero parece que el regreso de los personajes creados por Sam Levinson está provocando una oleada de negatividad e inconformismo.

Gran parte del centro de esta crítica se dirige hacia Cassie, interpretada por Sydney Sweeney. El arco de transformación que sufre este personaje en ese salto temporal de cinco años que enlaza el final de la segunda temporada con el comienzo de la tercera acerca a Cassie hacia un tono mucho más adulto y erótico que, aunque siempre ha estado presente en Euphoria, parece haberse incrementado. Se ha acrecentado y, por consiguiente, no ha agradado a todo el público de la serie original de HBO Max.

¿‘Euphoria’ camina hacia la pornografía?

En el primer episodio de esta nueva temporada, descubríamos que Sydney Sweeney se volvía a meter en la piel de Cassie Howard, pero con un aire más maduro. Todos los personajes dejan atrás la etapa del instituto y se convierten en adultos; con todo lo que esto implica, para bien y para mal. Es aquí cuando Cassie se plantea su participación en la plataforma de contenido sexual OnlyFans para poder costearse las flores de 50.000 dólares que quiere y dice necesitar para su boda con Nate (Jacob Elordi).

Comienza pidiéndole a la empleada del hogar que la grabe y le haga fotos posando sobre una cama de matrimonio con un disfraz de cachorro, ante lo cual Nate no muestra su aprobación. Sin embargo, el verdadero salto ha llegado en el segundo episodio: el contenido que continúa creando para la plataforma sube de tono. Lamiendo un helado, abrigada con una bandera de Estados Unidos mojada y, el quid de la cuestión, un desnudo integral con una gorra de béisbol con una postura que le permite taparse la zona de los muslos.

Este giro tan radical del personaje ha sido fuertemente criticado por los fans. Muchos aseguran que, aunque esa parte más sexual caracteriza el universo de Euphoria —de hecho, es algo que se mantiene con la parte de la trama de Rue (Zendaya) y la incorporación al elenco de Rosalía y Priscilla Delgado—, la serie ha cruzado algunos límites. De hecho, se ha calificado esta transformación como un puro acto pornográfico que humilla directamente a Sydney Sweeney y su personaje Cassie.

Los que apoyan la creación de Levinson

Asimismo, y lejos de esta mirada más negativa, otra parte del fandom sostiene que el camino que ha creado Sam Levinson para Cassie en esta tercera temporada encaja dentro de la propia identidad de Euphoria; sin entrar a cuestionar o no esos límites más éticos y morales. Desde el inicio, la serie ha buscado construir una radiografía de la identidad, de las adicciones o de la hipersexualización en la sociedad actual, por lo que no es sorpresa que temas como OnlyFans y la pornografía formen parte también de la trama.

Sydney Sweeney como un icono sexual

Este debate también ha impactado otra vez en la percepción pública de Sydney Sweeney, a quien algunas personas ya sitúan como un nuevo icono sexual dentro de la industria televisiva y cinematográfica.

En este sentido, no es la primera vez que la actriz queda vinculada a este tipo de debates. Desde las primeras temporadas, Cassie ha sido uno de los personajes más sexualizados de la serie, pero también la carrera de la propia actriz estadounidense ha estado marcada por unos pasos que han generado a menudo una discusión donde su belleza y su cuerpo han tenido un peso muy relevante.

En paralelo, la conversación sobre su figura vuelve a conectar con una mucho más amplia dentro de lo audiovisual: el papel de las actrices jóvenes en narrativas que combinan éxito comercial con una fuerte carga estética y sexual.