"Ningún escenario para el genocidio": Más de 1000 artistas piden el boicot a Israel en Eurovisión

Más de 1.100 intérpretes de todo el mundo acusan al festival de no actuar ante el genocidio cometido en Palestina

Protestas contra Eurovision 2026 / STEFAN WERMUTH

Lorde, Paramore, Macklemore, Brian Eno, Massive Attack, Sigur Rós, Kneecap, Erika de Casier, Paul Weller, Mogwai, Roger Waters, Peter Gabriel... y así hasta un total de más de 1100 artistas, entre los que encontramos españolas como Blanca Paloma y Luz, han firmado una carta abierta en la que piden el boicot al festival de Eurovisión 2026 por la presencia de Israel.

La presión sobre la Unión Europea de Radiodifusión (UER) ha aumentado de forma drástica tras la publicación de esta carta abierta firmada por grandes nombres de la industria musical que denuncian la inacción de la organización ante lo que describen como un genocidio cometido por Israel contra el pueblo palestino. El documento, impulsado por la plataforma No Music For Genocide, exige que la UER excluya a Israel del Festival de Eurovisión 2026 y llama a un boicot generalizado si no se produce ese paso.

La carta, que puede consultarse públicamente en la web oficial de la campaña, reúne firmas de figuras de enorme peso en la música internacional. Entre ellas destacan Nadine Shah, Idles, Young Fathers, Primal Scream, Of Monsters And Men, Paloma Faith, Björk y centenares de artistas de todos los continentes.

El texto critica duramente la decisión de la UER de mantener a Israel en la competición pese a las denuncias internacionales por las operaciones militares en Gaza y Cisjordania. Los firmantes recuerdan que en 2022 la organización expulsó a Rusia tras la invasión de Ucrania, y acusan a la UER de aplicar un "doble rasero" al no actuar de la misma manera en este caso.

La campaña No Music For Genocide, activa desde 2023, anima a los artistas a retirar su música de las plataformas de streaming en Israel y a presionar a grandes discográficas para que adopten medidas similares.

Irlanda, Países Bajos, Eslovenia, España e Islandia anunciaron hace semanas su retirada de la actual edición del festival citando motivos éticos y la imposibilidad de participar en un evento que consideran "incompatible con los derechos humanos". En Portugal, once de los dieciséis finalistas de su preselección nacional declararon que no actuarían si resultaban ganadores. En Italia se produjo una situación similar.

Los firmantes aseguran que su objetivo no es atacar al festival en sí, sino denunciar que la UER "ha renunciado a su neutralidad" y ha ignorado las peticiones de organizaciones humanitarias y de la sociedad civil. La UER, por su parte, ha defendido en comunicados previos —recogidos por Reuters y Associated Press— que Eurovisión es un evento cultural y no político, y que su normativa solo permite expulsar a un país cuando su emisora pública incumple las reglas técnicas o de independencia editorial. Sin embargo, la presión continúa creciendo, especialmente después de que Nemo, ganador de Eurovisión 2024, devolviera su trofeo en señal de protesta.

Esta es la carta completa firmada por más de 1100 artistas de todo el mundo:

Este mes de mayo, se espera que millones de personas sintonicen la 70.ª edición del Festival de Eurovisión. Por tercer año consecutivo, verán cómo se celebra a Israel en el escenario a pesar del genocidio que está llevando a cabo en Gaza, mientras Rusia sigue estando vetada por su invasión ilegal de Ucrania.

Como músicxs y trabajadores culturales, muchxs dentro del ámbito de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), rechazamos que Eurovisión se utilice para encubrir y normalizar el genocidio, el asedio y la brutal ocupación militar de Israel contra los palestinos.

Nos solidarizamos con los llamamientos palestinos para que las emisoras públicas, lxs artistas, la organización de fiestas de proyección, el personal y lxs fans boicoteen Eurovisión hasta que la UER prohíba a la emisora israelí KAN, cómplice de estos actos.

Aplaudimos la retirada por principios de las emisoras española, irlandesa, islandesa, eslovena y neerlandesa, así como el compromiso de muchos finalistas de las selecciones nacionales de negarse a acudir a Eurovisión. Igual que lxs artistas se mantuvieron contra la opresión en Sudáfrica, ahora nos mantenemos unidxs.

El presidente del apartheid israelí, Isaac Herzog, señalado en la denuncia presentada por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia por incitar al genocidio, ha desempeñado un papel destacado en la presión ejercida sobre las cadenas para que no excluyan a Israel del concurso, el evento musical en directo más visto del mundo.

Las respuestas hipócritas de la UER ante los crímenes de Rusia e Israel han acabado con cualquier ilusión sobre la pretendida «neutralidad» de Eurovisión. En 2022, la UER afirmó que la presencia de Rusia «desacreditaría el concurso».

Sin embargo, más de 30 meses de genocidio en Gaza, junto con la limpieza étnica y el robo de tierras en la asediada Cisjordania, no se consideran suficientes para aplicar la misma política a Israel.

¿Cómo puede cualquier artista o fan de Eurovisión con buena conciencia participar en la próxima edición del concurso en Austria en medio de los planes estadounidense-israelíes de crear campos de concentración hipervigilados en la «Nueva Gaza»? Hay momentos en los que el silencio pasivo no es una opción.

Nos negamos a guardar silencio mientras la violencia genocida de Israel silencia las vidas palestinas. Mientras lxs niñxs en las cárceles israelíes sufren palizas por tararear una canción. Mientras todo lo que queda de casi todos los escenarios, estudios, librerías y universidades de Gaza son montones de escombros, bajo los cuales los cuerpos masacrados aún esperan ser recuperados y enterrados dignamente.

Como artistas, reconocemos nuestra capacidad de acción colectiva y el poder de la negativa. Nos negamos a guardar silencio. Nos negamos a ser cómplices. Hacemos un llamamiento a otros miembros de nuestra industria para que se unan a nosotrxs. Y nos solidarizamos con todos los esfuerzos basados en principios para poner fin a la complicidad en todas las industrias.

Ningún escenario para el genocidio. #BoycottEurovision.