Dos minutos que cambiaron el rock: medio siglo del primer disco de Ramones
Sus canciones supercortas, guitarrazos incendiarios y actitud 'amateur' revolucionaron la música en los setenta
Ramones. Su primer álbum se publicó hace ahora cincuenta años.
El debut de Ramonesfue un proyectil contra la historia del rock. Cuando apareció el 26 de abril de 1976, el panorama musical estaba dominado por solos eternos, discos conceptuales, virtuosos empeñados en demostrar cada treinta segundos lo bien que tocaban y conciertos que parecían ceremonias religiosas. Entonces llegaron cuatro tipos de Queens vestidos con chupas de cuero, vaqueros rotos y zapatillas deportivaspara demostrar que quizá bastaban tres acordes, una melodía acelerada y canciones de menos de dos minutos para volver a poner el rock patas arriba.
El álbum se titulaba simplemente Ramones.No hacía falta mucho más. Catorce canciones en apenas veintinueve minutos. Sin adornos. Sin épica progresiva. Sin intención aparente de impresionar técnicamente a nadie. Y precisamente ahí estaba la revolución.
La leyenda dice que el discose grabó en siete días y costó unos 6.000 dólares.Comparado con las producciones mastodónticas de mediados de los setenta, aquello parecía casi una maqueta. Pero desde el arranque con “Blitzkrieg bop” —ese inmortal “Hey ho, let’s go!”— quedaba claro que algo distinto estaba ocurriendo. El grupo sonaba rápido, agresivo, rudimentario y extrañamente contagioso. Las canciones parecían escritas por adolescentes hiperactivos encerrados demasiadas horas frente a una colección de discos de surf, cómics baratos y películas de serie B.
Y lo más importante: no intentaban parecer virtuosos. De hecho, probablemente no podían. Johnny Ramonetocaba como si quisiera derribar la guitarra a base de velocidad, Tommy Ramone mantenía ritmos casi militares y Joey Ramone cantaba con aquella mezcla imposible de vulnerabilidad y actitud chulesca que acabaría convirtiéndose en marca registrada. En un momento en el que muchos músicos parecían ingenieros de laboratorio, Ramones devolvieron el rock a algo mucho más básico: energía, urgencia y ruido.
Ramones - Blitzkrieg Bop (Official Music Video)
Comercialmente, el disco estuvo lejos de ser un fenómeno inmediato. Apenas alcanzó el #111 en la lista Billboard 200 estadounidense. Ninguno de sus singles entró en los grandes rankings y las radios comerciales prácticamente ignoraron al grupo. Pero la influencia de Ramones empezó a crecer de otra forma: como un virus subterráneo que se propagaba entre músicos jóvenes cansados de dinosaurios del rock.
El impacto fue especialmente fuerte en Reino Unido. Cuando los Ramones tocaron en Londres en julio de 1976, muchos futuros miembros de Sex Pistols, The Clasho Buzzcocksestaban entre el público. Aquellos conciertos funcionaron casi como una detonación cultural. De repente, cientos de chavales entendieron que no hacía falta dominar escalas imposibles ni gastarse fortunas en equipos para formar una banda. Bastaba con rabia, canciones cortas y ganas de hacer ruido.
A partir de ahí, el punk explotó como movimiento internacional. Y aunque Londres terminó llevándose buena parte de la fama histórica, la semilla inicial había salido de Nueva York y de aquel cuarteto improbable que compartía apellido falso. Porque ninguno era realmente Ramone, claro. Lo eran solo sobre el escenario, como si formasen parte de una pandilla callejera salida de una película de bajo presupuesto.
Escuchado hoy, el disco sigue conservando algo sorprendentemente moderno. Canciones como “Beat on the brat”, “Judy is a punk” o “Now I wanna sniff some glue” continúan sonando directas, inmediatas y peligrosamente simples. Quizá porque nunca pretendieron ser sofisticadas. Ramones entendieron algo que el rock había olvidado temporalmente: que una canción podía funcionar como una descarga eléctrica breve y brutal.
Con el tiempo, el álbum acabó entrando en todas las listas posibles de discos fundamentales del rock. La revista Rolling Stone lo incluyó entre los mejores debuts de la historia y la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos lo incorporó a su Registro Nacional de Grabaciones por su importancia cultural. Nada mal para un disco que inicialmente parecía hecho por cuatro tipos incapaces de competir técnicamente con el resto del planeta.
Y luego está la camiseta. Probablemente una de las camisetas musicales más reconocibles de todos los tiempos.El logo diseñado por Arturo Vega terminó convirtiéndose en icono pop universal. Lo curioso es que hoy mucha gente la lleva sin haber escuchado jamás una canción de Ramones. Algo que seguramente habría divertido bastante al grupo: convertirse en símbolo global precisamente ellos, que parecían condenados desde el principio a ser eternos outsiders.
Pero quizá esa sea la prueba definitiva de la magnitud de aquel debut. Medio siglo después, las canciones siguen sonando, las bandas siguen copiando la fórmula y la camiseta sigue apareciendo por todas partes. Todo un logro para un grupo que, en teoría, apenas sabía tocar.