Crítica Euphoria 3x03: un reencuentro a lo 'Física o Química' con el que remonta la serie (aunque con un pero)
El tercer capítulo de la tercera temporada vuelve a juntar al elenco bajo el mismo techo

Sydney Sweeney y Jacob Elordi en 'Euphoria'
Lo confieso sin rodeos: el primer episodio de la tercera temporada de Euphoria me dejó completamente frío. Helado. Tras cuatro años de espera, Sam Levinson optaba por mostrarnos el presente de los personajes, ya adultos, alejados de aquel instituto bañado en glitter y neones. El cambio estético era evidente: adiós al universo visual heredado de Petra Collins y hola a un imaginario más cercano a Tarantino, al western y a la atmósfera polvorienta. Una apuesta arriesgada que, al menos en su arranque, se sostenía casi exclusivamente sobre Rue (Zendaya).
Y aunque Rue sea el eje de la historia, seamos sinceros: los momentos más icónicos de Euphoria casi nunca han sido solo suyos. Ese primer capítulo dejaba más preguntas que respuestas, sobre todo respecto a qué había sido del resto de personajes. Necesitábamos volver a ellos.
El segundo episodio empieza a corregir el rumbo. Por fin se abre espacio al elenco —con una Priscilla Delgado magnética en el papel de Angel, robando cada escena en la trama de Rue—, pero es en el tercer capítulo donde la serie termina de arrancar. El punto de inflexión llega con una idea tan simple como irresistible: reunir a todos los personajes bajo el mismo techo, esta vez en la boda de Cassie y Nate (Sydney Sweeney y Jacob Elordi). Y ahí, por fin, Euphoria vuelve a ser Euphoria.
LOS40
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Todas las ex en la misma boda. Todas las heridas mal cerradas respirando el mismo aire. Un recurso infalible, a lo Física o Química: El reencuentro (donde todos los alumnos del Zurbarán se juntaban en la boda de Yoli), que siempre funciona. Tanto, que no me habría importado que Levinson estirase esta narrativa durante varios episodios. Porque esto —una bomba de relojería a punto de estallar— era exactamente lo que el público llevaba cuatro años esperando.

Sydney Sweeney y Jacob Elordi en 'Euphoria'

Sydney Sweeney y Jacob Elordi en 'Euphoria'
El contraste de las Cuatro estaciones de Vivaldi en la entrada al enlace, durante unos segundos, parece sacado de otra serie. Hasta que la madre de Cassie se encarga de devolvernos directamente al tono habitual con una frase que funciona como presagio: “Estaba tan guapa… antes de parecer una bruja anoréxica. ¿Quién nos diría que acabaríamos llevándonos a matar?”. Euphoria en estado puro: humor negro, crudeza y tragedia servidos en una sola línea.
Es entonces cuando una lágrima recorre la cara de la novia. No es la primera rubia de Hollywood que Jacob Elordi destroza emocionalmente en una boda este año. Que se lo digan, si no, a la Margot Robbie de Cumbres Borrascosas.
El último papel de Cal Jcobs y la conversación pendiente
Otro de los grandes aciertos del episodio es el regreso de Cal Jacobs. Eric Dane vuelve a dar vida al villano de las dos primeras temporadas para protagonizar una conversación esperada con Jules. Ya adulta, ella se enfrenta al hombre que abusó de su vulnerabilidad. Un diálogo necesario, no solo para el personaje, sino también para los espectadores que llevan años preguntándose lo mismo. De hecho, Jules verbaliza exactamente lo que el público piensa: ¿por qué sigue teniendo relación con Nate después de todo? Y además abre un melón que pocas series se atreven a tratar sin rodeos: ¿dónde está el límite? ¿Por qué una relación entre una persona de 45 años y otra de 18, aunque sea legal, sigue bordeando la perversión? El último papel de Eric Dane antes de fallecer.
La conversación entre Jules y Nate también sirve como eco directo de la primera temporada, de aquellos mensajes privados que marcaron la historia.

Eric Dane en 'Euphoria'

Eric Dane en 'Euphoria'
Pero si hay un momento destinado a quedar en la memoria pop es el del banquete. Las miradas entre Cassie y Maddie lo dicen todo. No hay odio explícito, solo tristeza. La una por la otra. Una escena cargada de silencios incómodos y emociones reprimidas.
Las referencias a El Padrino no tardan en aparecer cuando el hombre al que Nate debe dinero irrumpe en mitad del convite. La pesadilla de Cassie comienza a tomar forma. Y entonces llega el momento que probablemente se convierta en meme de la temporada. Lexi le pregunta si está bien. Cassie, con una sonrisa impostada y los ojos completamente encharcados, responde:“Por supuesto. Es el día de mi boda. ¿Qué clase de pregunta es esa en el mejor día de mi vida?”
Sydney Sweeney vuelve a demostrar su talento para transmitir el derrumbe emocional sin necesidad de palabras. La escena remite inevitablemente a la segunda temporada, cuando Cassie confesó estar enamorada de Nate en el baño. El mensaje es claro: la historia se repite. Pasan los años, pero los personajes siguen atrapados en los mismos bucles. Al final, los problemas de los adultos no son tan distintos a los de los adolescentes.
La tensión continúa en la pista de baile. Los recién casados se mueven de forma provocativa, casi desafiante, mientras sus rostros reflejan ansiedad, angustia y vacío. El contraplano de Maddie —perfecta, seria, distante— funciona como la mirada del espectador, consciente de que todo se está desmoronando aunque nadie lo diga en voz alta.
Este tercer episodio contiene justo lo que los seguidores de Euphoria llevaban tiempo reclamando: reencuentro, cruces incómodos y conversaciones pendientes. Un regreso al espíritu coral de la serie, donde todos los personajes importan.
La trama de Rue entorpece el ritmo
Por poner un pero, de nuevo la trama de Rue actúa como elemento disruptivo. Su salida precipitada de la boda para resolver una crisis en el club en el que trabaja corta el ritmo del episodio. Sinceramente, Sam, no era necesario. Cuando todo está explotando en la boda, sacarnos de ahí resulta casi frustrante. Menos mal que volvemos al final del capítulo, donde Sam vuelve a tirar de ese espíritu Tarantino al que parece haberle cogido el gusto. Aunque, gracias a esto, por fin los espectadores ven el sufrimiento que le deseaban a Nate cumpido. Aunque sigue siendo Cassie quien roba la escena: ensangrentada y preocupada por su imagen incluso en ese momento.

Zendaya en una escena de la temporada 3 de Euphoria (HBO Max) / HBO

Zendaya en una escena de la temporada 3 de Euphoria (HBO Max) / HBO
En definitiva, el tercer capítulo funciona mejor que los dos anteriores porque devuelve a Euphoria esa sensación tan básica como efectiva: todos en el mismo espacio, todos confrontando lo que llevan años evitando. Por fin, las piezas vuelven a encajar.

Alberto Palao
Periodista musical especializado en pop. Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Uso mis...












