Los jets privados contaminaron lo mismo que un millón de pasajeros

Una investigación de elDiario.es pone cifras a uno de los problemas medioambientales más significativos.

Los ricos contaminan (mucho) más. / Flashpop

Todos contaminamos, pero no de la misma manera. Y a la hora de hablar de emisiones, hay que señalar muy claramente a un pequeño grupo de privilegiados. Una investigación de elDiario.es revela que los jets privados de grandes empresas, fortunas y celebridades en España generaron entre 2024 y 2025 una huella climática equivalente a la de un millón de pasajeros en vuelos comerciales. Una cifra que ayuda a entender hasta qué punto el impacto de estos desplazamientos es desproporcionado.

61 aviones privados registrados en España realizaron más de 17.000 vuelos en solo dos años

En total, 61 aviones privados registrados en España realizaron más de 17.000 vuelos en solo dos años, recorriendo más de 16 millones de kilómetros. O lo que es lo mismo: el equivalente a dar 414 vueltas al mundo. Ese uso intensivo se tradujo en la emisión de más de 81.000 toneladas de CO2. Detrás de estos aparatos hay grandes compañías como Mercadona, Banco Santander, Inditex, Telefónica o Prosegur, además de grandes fortunas y figuras conocidas. Solo los 20 jets más activos concentraron el 60% de todas las emisiones analizadas.

Los jets privados suponen un problema medioambiental de primer nivel. / Ronnie Kaufman

Uno de los datos más llamativos es que muchos de estos vuelos son trayectos cortos, a veces de apenas unos cientos de kilómetros, que podrían cubrirse con alternativas mucho menos contaminantes. Además, el uso de estos aviones no responde únicamente a necesidades empresariales: el ocio tiene un peso importante. Los meses de verano concentran gran parte de la actividad, con destinos como Ibiza o Palma entre los más frecuentes, y con picos coincidiendo con eventos deportivos o vacacionales.

Una minoría muy reducida

El impacto ambiental de esta forma de transporte es especialmente alto porque los jets privados transportan a muy pocas personas. Según distintos estudios, pueden emitir hasta diez veces más CO2 por pasajero que un vuelo comercial y hasta 50 veces más que un trayecto en tren. En términos globales, la aviación privada representa una pequeña parte de las emisiones totales del sector, pero lo hace en nombre de una minoría muy reducida de la población: apenas un 0,003% a nivel mundial.

Una élite concentra una parte significativa de las emisiones en actividades prescindibles

Además, el sector está rodeado de cierta opacidad. Muchos propietarios solicitan bloquear el seguimiento público de sus vuelos, lo que dificulta conocer el alcance real de su actividad. Aun así, los datos disponibles apuntan a un crecimiento sostenido: entre 2019 y 2023, las emisiones de la aviación privada aumentaron un 46%, impulsadas por un incremento del número de vuelos y de usuarios.

Este escenario ha reabierto el debate sobre la justicia climática. Mientras la mayoría de la población reduce su consumo energético o cambia hábitos para contaminar menos, una élite concentra una parte significativa de las emisiones en actividades prescindibles. Por eso, organizaciones ecologistas y algunos actores políticos plantean medidas como impuestos específicos a los vuelos privados o restricciones a su uso.

Dani Cabezas

Periodista y músico madrileño, fui durante años...