Crítica Euphoria 3x04: el verdadero debut de Rosalía como actriz ha sido insultando en español

El personaje de Magick coge protagonismo en este nuevo episodio

Rosalía en 'Euphoria'

“Esto no es un cuento de hadas”, dice Cassie (Sydney Sweeney) a Nate (Jacob Elordi) al principio del cuarto episodio de la tercera temporada de Euphoria. Lo dice mientras hace la maleta y se prepara para su nueva vida. Toda una declaración de intenciones en la que la última protagonista de la serie abandona la ciudad en la que creció. La Cassie de antaño murió aquella noche de bodas que acabó en un baño de sangre y, ayudada por su “hada madrina”, su amiga Maddie, inicia una nueva vida con la que conseguir un millón de dólares para saldar la deuda de su ya marido.

Por eso, estas palabras, con las que Cassie nos recuerda que en esta serie nadie va a tener su final feliz, funcionan más como un recordatorio de Sam Levinson (el creador) a los espectadores que como diálogo entre los personajes. Maddie (Alexa Demie) aparece con su carroza en forma de coche descapotable para llevarla hacia una nueva vida. Tras un cambio de imagen, con el que la convierte en una “chica de ciudad”, más sofisticada, le abre las puertas a una nueva realidad: la de las chicas de compañía y las creadoras de contenido para adultos. Porque en Euphoria no existe moraleja. Ni siquiera cuando abandonas el barrio, estilo Wisteria Lane, al ritmo de Hans Zimmer. Y es que, al menos, Labrinth avisaba al espectador con su música de que los personajes se estaban metiendo en la boca del lobo.

Jules y el momento meta

Pero no es el único momento del cuarto episodio de la tercera temporada en el que Euphoria habla directamente a los espectadores. Encontramos un pequeño oasis narrativo, alejado del club donde trabaja Rue y de las redes sociales para adultos, aunque la protagonista sigue siendo una chica de compañía: Jules (Hunter Schafer). Porque parece que Sam Levinson se ha propuesto que todas las protagonistas se dediquen en esta temporada a los distintos tipos de prostitución que existen.

Lexi (Maude Apatow) le pide a Jules que pinte un cuadro de un picnic al estilo de Georges Seurat, aprovechando sus dotes como pintora. Jules realiza su propia versión de esta obra, aunque en ella todas las figuras son mujeres trans desnudas, con los genitales al descubierto. Algo que no gustó a los productores del programa, que buscaban una pintura “más familiar” y en la que los personajes estuviesen vestidos.

Es entonces cuando el cuadro de Jules, representado por mujeres trans desnudas, es censurado. Este momento, en el que el espectador ve la obra, funciona como un espejo de la serie: un momento meta. Nos recuerda a aquella primera temporada de Euphoria en la que los desnudos llamaron la atención de los medios, aunque no necesariamente para mal. De hecho, cuando la directora menciona los “quince penes” que aparecen en el cuadro, parece un guiño a aquella escena de la primera temporada en la que Rue (Zendaya) habla sobre los tipos de pene, una secuencia en la que aparecen 28 y que los medios llegaron a contabilizar.

Ese momento de Jules también funciona como una crítica a la sociedad: al retroceso vivido en los últimos años en materia de censura. En Estados Unidos, sin ir más lejos, el gobierno de Trump ha negado la identidad de miles de personas trans al restringir su reconocimiento en documentos oficiales. Algo que, de alguna manera, se refleja en este cuadro cuando la directora le obliga a ocultar los genitales de los personajes. Un retrato crudo de la actualidad y, sinceramente, uno de los momentos más emblemáticos del episodio.

Rosalía, por fin hace “Magick”

Pero la trama principal, como era de esperar, sigue centrada en Rue y su trabajo en el club. Tras ser descubierta por la policía, no le queda otra que convertirse en soplona, protagonizando una trama que bebe más del cine cargado de testosterona que de aquel “brilli brilli” decadente que enganchó a toda una generación a la serie.

Momento destacado cuando Rue le pide el número de su camello a Maddie y todas las chicas se preocupan por si se ha vuelto a “meter”. Por un instante, como espectadores, volvemos a creer que existe algo de hermandad y sororidad entre aquellas adolescentes que crecieron juntas. Pero no dura ni un minuto.

Como españoles y fans de Rosalía, el momento que toca comentar es su reaparición. Tras tres episodios en los que Magick (nombre de su personaje) era casi un cameo —una figurante con frase que frecuentaba el bar—, la artista ha robado los últimos diez minutos para convertirse en el personaje más carismático del episodio.

La escena en el baño, en la que aparece silbando con gesto amenazante, augura lo que va a ocurrir. Rosalía, con la mirada, mata. Casi literalmente. Aunque el momento que pasará a la historia de los memes, para alegría de sus fans, será la discusión que mantiene con Rue (Zendaya), totalmente en español, donde demuestra la increíble fuerza expresiva de nuestro idioma para desearle a alguien todos los males. Porque la contundencia con la que se insulta en español —lo siento— no la tiene el inglés. Y Rosalía lo sabe bien en su papel de Magick.

Este cuarto episodio de la tercera temporada de Euphoria mantiene el ritmo del anterior, aunque parece empeñado en recordarnos que “no es un cuento” y que el destino de sus personajes no es comer perdices, sino más bien cazarlas con una pistola.

Alberto Palao

Periodista musical especializado en pop. Graduado...