El día que China declaró la guerra a los gorriones… y acabó provocando una catástrofe ecológica
Durante el Gran Salto Adelante, una ofensiva contra estas aves buscaba proteger los cultivos, pero acabó provocando un efecto contrario con graves consecuencias ecológicas y alimentarias.
Una pareja de gorriones. / Mai Tsugihara
Es uno de los episodios históricos más significativos en lo que se refiere a la mala gestión ambiental. Y también, el perfecto ejemplo de hasta dónde puede llegar la arrogancia humana en su relación con la naturaleza. En 1958, en China, el gobierno puso en marcha el Gran Salto Adelante, un ambicioso programa de transformación económica y social impulsado por Mao Zedong. Entre sus múltiples medidas, incluyó una campaña conocida como la "lucha contra las cuatro plagas", que señalaba a ratas, mosquitos, moscas y gorriones como amenazas para la salud pública y la producción agrícola.
El argumento oficial era que consumían grandes cantidades de grano
En el caso de los gorriones, el argumento oficial era que consumían grandes cantidades de grano, reduciendo el rendimiento de las cosechas. La respuesta fue una movilización masiva de la población para eliminar estas aves. En ciudades y zonas rurales, millones de personas participaron en acciones coordinadas para ahuyentarlas de forma continua, impedir que se posaran y destruir sus nidos. Una auténtica guerra abierta contra estos pequeños animales.
La campaña tuvo un impacto inmediato. En muchas regiones, las poblaciones de gorriones descendieron de forma drástica en muy poco tiempo. Las imágenes de aves muertas acumuladas en calles y plazas se convirtieron en un símbolo de la eficacia de la movilización colectiva promovida por el Estado. Misión cumplida, debieron pensar las autoridades del gigante asiático.
Cuestión de equilibrio
Pero la naturaleza no funciona al antojo de un gobierno determinado, cuyos líderes obviaron un elemento clave: el papel de los gorriones en los ecosistemas agrícolas va más allá del consumo de grano. Estas aves también se alimentan de insectos, incluidos algunos que afectan directamente a los cultivos. Al reducirse su número, disminuyó también esa función de control biológico. Y llegaron los problemas.
Sin depredadores naturales, las plagas deinsectos aumentaron
A lo largo de los meses siguientes, se registró un aumento significativo de plagas, especialmente de langostas y otros insectos. Sin depredadores naturales suficientes, su proliferación afectó amplias zonas agrícolas. Esto contribuyó a empeorar la producción de alimentos en un contexto ya marcado por cambios profundos en el sistema agrario.
Los gorriones juegan un papel esencial en el ecosistema. / A. Martin UW Photography
El episodio se inscribe en un periodo más amplio de dificultades económicas y alimentarias en el país. La combinación de políticas agrícolas, reorganización del trabajo rural y fenómenos naturales derivó en una crisis que tuvo consecuencias muy graves para la población.
Ante la evidencia de los efectos no previstos, las autoridades modificaron la campaña. Los gorriones dejaron de figurar entre las especies a erradicar y, con el tiempo, se adoptaron medidas para recuperar su presencia. Al menos, se aprendió una valiosa lección: a la hora de llevar a cabo cualquier intevención humana, es esencial contemplar cómo ésta va alterar el equilibro ecológico.
Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años...Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20 Minutos. Colaboré en Cadena Ser, La Sexta, M21 o Vice. Ahora en eldiario.es, Time Out, El Salto, La Marea o LOS40, donde soy responsable de El Eco de LOS40. Canto, toco la guitarra y la batería.