¿Hay que prohibir la pesca del salmón?
La población de salmón atlántico en España se ha desplomado más de un 80 % en solo una década.

El salmón está en peligro. / Mike Korostelev
Durante años, el salmón ha sido casi un símbolo en muchos ríos del norte de España. Pero algo está cambiando, y a una velocidad de vértigo que resulta, cuanto menos, inquietante. En apenas diez años, sus poblaciones han caído más de un 80 %, una cifra que no deja mucho margen para el optimismo. La Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC) lo tiene claro: estamos ante una situación crítica y urge tomar medidas drásticas, empezando por prohibir su pesca deportiva.
En Asturias, donde el inicio de la temporada del salmón era todo un acontecimiento, han pasado semanas sin capturas. Ni rastro del famoso "campanu". En Cantabria, más de lo mismo. Mientras tanto, otras comunidades como Galicia o Navarra ya han optado por cerrar la pesca. No es una decisión menor: en España, aproximadamente uno de cada cuatro salmones adultos que regresa al río acaba siendo capturado.
Según algunos estudios, apenas un 5 % de los ejemplares logra completar su ciclo migratorio
El problema no es sólo la pesca. Es un cóctel complejo: presas que bloquean ríos, centrales hidroeléctricas que aumentan la mortalidad, contaminación, temperaturas cada vez más altas y un hábitat cada vez más fragmentado. Más de la mitad de los ríos históricos del salmón ya no son accesibles. Y en algunos casos, la situación es directamente dramática: según algunos estudios, apenas un 5 % de los ejemplares logra completar su ciclo migratorio.
LOS40
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A todo esto se suma un detalle importante: las poblaciones ibéricas de salmón están en el límite sur de su distribución en Europa. Eso las convierte en un caso único, pero también en especialmente vulnerables al cambio climático. Si desaparecen, no es solo una especie menos: se pierde una adaptación local que no se puede recuperar.
Proteger los ecosistemas
Entonces, ¿prohibir la pesca? Una vez se conocen los datos, la pregunta ya no suena tan radical. Más bien parece una medida de emergencia. La SIBIC propone una moratoria inmediata, junto a otras acciones como eliminar barreras fluviales sin uso o mejorar el estado de los ríos. No es solo cuestión de proteger un pez, sino de mantener vivos ecosistemas enteros.
La ciencia ya ha puesto los datos sobre la mesa. Ahora la decisión es política… y también cultural. Porque, al final, la pregunta de fondo no es solo qué hacemos con el salmón, sino qué tipo de relación queremos tener con nuestros ríos: explotarlos hasta acabar con la vida que acogen o protegerlos.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












