La Amazonía podría convertirse en una sabana antes de lo esperado
Un estudio publicado en la revista 'Nature' advierte de que la selva amazónica se acerca a un punto de no retorno por culpa de la deforestación y calentamiento global amenaza.
La Amazonía, en peligro. / Ricardo Lima
La Amazonía lleva décadas lanzando señales de alarma, pero ahora los científicos creen que el tiempo para reaccionar podría agotarse mucho antes de lo previsto. El bosque tropical más grande del planeta, ese gigantesco ecosistema capaz de regular lluvias, absorber dióxido de carbono y albergar millones de especies, está perdiendo su capacidad de mantenerse vivo a un ritmo preocupante.
La advertencia llega desde el Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (PIK), cuyos investigadores han publicado un estudio en la prestigiosa revista 'Nature' que pone cifras a una amenaza que hasta hace poco parecía lejana: la posibilidad de que gran parte de la Amazonía deje de ser selva y se transforme en una sabana.
La gandería extensiva es responsable de al menos el 70% de las áreas deforestadas en la Amazonía
Los científicos calculan que si la destrucción forestal alcanza entre el 22% y el 28% y la temperatura global aumenta entre 1,5 y 1,9 grados, dos tercios del ecosistema amazónico podrían colapsar. Y lo más inquietante es que ya se ha perdido cerca del 18% de toda la masa forestal. El motivo principal es la deforestación, provocada esencialmente por la ganadería extensiva. Se estima que esta actividad es responsable de al menos el 70% de las áreas deforestadas en la Amazonía. A eso se suma el cultivo de soja, la mayor parte de la cual va destinada precisamente a alimentar ganado.
Un ecosistema único
La Amazonía no solo es un bosque lleno de árboles. Es una máquina climática gigantesca que influye en el equilibrio ambiental del planeta. No en vano, se la conoce como "el pulmón del mundo" porque absorbe enormes cantidades de carbono y ayuda a frenar el calentamiento global. Pero además produce parte de su propia lluvia.
La deforestación es uno de los principales problemas de la selva amazónica. / Jason Edwards
Hasta la mitad de las precipitaciones que caen sobre la selva proceden del agua que los propios árboles liberan a la atmósfera. Ese ciclo natural mantiene la humedad, alimenta los ríos y permite que el bosque siga vivo. El problema es que cuando desaparecen millones de árboles, el sistema empieza a romperse.
Menos bosque significa menos lluvia. Menos lluvia provoca más sequías. Y las sequías facilitan incendios y nuevas pérdidas forestales. Es un círculo vicioso que, según los investigadores, podría empujar a la Amazonía hacia un punto de no retorno.
El calor extremo seca el suelo, reduce la humedad ambiental y dificulta la regeneración de los árboles
El calentamiento global agrava todavía más la situación. Incluso aunque la deforestación se frenara, el aumento de las temperaturas puede debilitar la resistencia natural de la selva. El calor extremo seca el suelo, reduce la humedad ambiental y dificulta la regeneración de los árboles.
Las consecuencias irían mucho más allá de Sudamérica. La degradación de la Amazonía aceleraría el cambio climático mundial, alteraría los patrones de lluvia y pondría en riesgo ecosistemas y cultivos en distintas partes del planeta. También supondría una pérdida brutal de biodiversidad en una región que alberga algunas de las especies más importantes de la Tierra.
Aun así, los científicos insisten en que todavía hay margen para evitar el peor escenario. Frenar la deforestación, reducir las emisiones contaminantes y restaurar zonas degradadas podría reforzar la resistencia del bosque tropical.
Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años...Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20 Minutos. Colaboré en Cadena Ser, La Sexta, M21 o Vice. Ahora en eldiario.es, Time Out, El Salto, La Marea o LOS40, donde soy responsable de El Eco de LOS40. Canto, toco la guitarra y la batería.