La UER frena a Israel en Eurovisión: “No se ajusta a las reglas ni al espíritu del concurso"

El detonante más reciente ha sido un vídeo publicado por el representante israelí, Noam Bettan

Noam Bettan, representante de Israel en Eurovision 2026 / Christian Bruna

La 70ª edición del Festival de Eurovisión, que arranca este martes con su primera semifinal en Viena, ha comenzado bajo una intensa polémica, marcada especialmente por la actuación de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) frente a la promoción realizada por la delegación de Israel.

El detonante más reciente ha sido un vídeo publicado por el representante israelí, Noam Bettan, el pasado viernes en el que pedía explícitamente el apoyo del público en varios idiomas distintos, animando incluso a concentrar los diez votos disponibles en su candidatura durante la semifinal. Esta acción vulnera las nuevas normas del certamen, orientadas a limitar las campañas promocionales masivas y a evitar ventajas derivadas de financiación externa.

La respuesta de la UER fue inmediata. Según explicó su director ejecutivo, Martin Green, en cuestión de minutos se pusieron en contacto con la delegación israelí para exigir la retirada del contenido. "En 20 minutos contactamos con la delegación israelí y les pedimos que detuvieran de inmediato la distribución de los vídeos y los eliminaran de todas la plataformas donde se habían publicado. Y así lo hicieron", explicó en la cadena noruega TV2.

Green fue contundente al valorar el incidente: la petición directa de concentrar votos “no se ajusta a las reglas ni al espíritu del concurso”. Además, anunció que la organización ha emitido una advertencia formal a la radiotelevisión pública israelí, KAN, y que continuará vigilando de cerca sus actividades promocionales. “Esto infringe las normas introducidas este año”, insistió.

Estas nuevas reglas forman parte de un esfuerzo de la UER por preservar la equidad en el certamen, limitando campañas a gran escala financiadas por terceros, especialmente a través de redes sociales y plataformas digitales y evitando que los artistas pidan el voto de manera explícita o dirigida.

Por su parte, la cadena israelí ha defendido su actuación, asegurando que cumple con la normativa vigente y que el vídeo fue una iniciativa personal del artista, sin financiación externa. Según KAN, este tipo de promoción es comparable a la realizada por otros participantes en ediciones anteriores.

Este episodio se suma a un clima general de tensión que rodea al festival este año, con varios países, entre ellos España, mostrando su desacuerdo con la participación de Israel. Sin embargo, ha sido la intervención directa de la UER la que ha marcado un punto de inflexión en los días previos al concurso, evidenciando su intención de hacer cumplir estrictamente las normas y salvaguardar la esencia del evento.

Así, Eurovisión 2026 arranca con la organización en el centro del foco, decidida a mantener el control sobre el desarrollo del certamen en una de sus ediciones más controvertidas.