Razer Pro Type Ergo: el teclado que separa tus manos para que escribas mejor
Un clásico de los 90 se incorpora al catálogo de uno de los mejores fabricantes de teclados del mercado.
Razer Pro Type Ergo / Luis J. Merino
Cuando piensas en un teclado de Razer, lo normal es imaginar luces RGB imposibles, switches mecánicos escandalosamente satisfactorios y una estética muy ligada al gaming. Por eso sorprende tanto sentarse delante del nuevo Razer Pro Type Ergo y descubrir justo lo contrario: silencio, ergonomía y productividad (las luces siguen presentes, eso nunca se perderá).
Y lo curioso es que, después de pasar años rodeado de teclados mecánicos de la propia marca, este modelo termina cayendo como una especie de “descanso premium” para las manos. Uno que, además, esconde más tecnología y más intención de la que parece.
Razer Pro Type Ergo / Luis J. Merino
La sorpresa: volver a la membrana… y no querer regresar
Lo primero que descoloca es el tacto. El Pro Type Ergo abandona los switches mecánicos y apuesta por una membrana tremendamente refinada. El resultado recuerda muchísimo a los teclados de Apple: recorrido corto, pulsación suave y un silencio casi absoluto. Pero aquí la sensación es más consistente y más agradable, con un retorno más firme y menos “blando” de lo habitual.
Escribir en este teclado da gusto. Mucho.
Y esto lo dice alguien acostumbrado a disfrutar de los teclados mecánicos de Razer. Porque sí, los mecánicos siguen teniendo ese punto adictivo de sonido y precisión extrema, pero cuando pasas horas escribiendo texto, respondiendo correos o trabajando delante del ordenador, este teclado juega otra partida completamente distinta: la del confort.
No hay clacks metálicos ni golpes secos. Aquí todo se convierte en un “tap” suave y amortiguado que hace que escribir rápido resulte especialmente agradable. Y lo mejor es que ese silencio no transmite sensación “barata”; transmite exactamente lo contrario: refinamiento.
Razer Pro Type Ergo / Luis J. Merino
El gran cambio: separar las manos para escribir mejor
Pero la verdadera personalidad del teclado aparece cuando bajas la vista y entiendes su diseño.
El Razer Pro Type Ergo separa físicamente ambas manos siguiendo una disposición ergonómica pensada para reducir tensión en muñecas y hombros. Al principio, la sensación es extraña. Tus dedos saben escribir… pero tu cerebro necesita recalibrar distancias y movimientos. Y sí: hay una curva de aprendizaje.
Yo ya tuve un teclado de este tipo en los años 90 —uno de aquellos míticos modelos ergonómicos de Microsoft— y recordaba perfectamente dos cosas: primero, la extrañeza inicial; segundo, la velocidad absurda que podías alcanzar una vez tu memoria muscular hacía “click”. Aquí ocurre exactamente lo mismo.
Durante los primeros días hay pequeños tropiezos. El detalle más curioso está en la letra “B”, presente en ambas zonas del teclado para facilitar la transición según la mano que utilices. El problema es que, precisamente por existir duplicada, puedes quedarte unos días dudando cuál pulsar. Parece una tontería, pero forma parte de ese proceso de reaprendizaje.
Ahora bien: una vez superada esa fase, el sistema tiene muchísimo sentido. La postura de brazos y muñecas resulta más natural y escribir rápido se vuelve sorprendentemente cómodo. Es uno de esos cambios que empiezan pareciendo una excentricidad y terminan convirtiéndose en algo de lo que ya no quieres prescindir.
Un teclado enorme… pensado para trabajar de verdad
Razer no ha querido hacer aquí un teclado “minimalista”. El Pro Type Ergo es un teclado de formato completo, con pad numérico incluido y una clara orientación profesional.
Eso significa que tenemos bloque numérico completo, teclas macro M1 a M5 configurables, controles multimedia dedicados, y el ya reconocible conjunto de controles superiores de Razer.
Razer Pro Type Ergo / Luis J. Merino
Aquí encontramos las dos ruedas tipo potenciómetro, extremadamente útiles para volumen o desplazamiento horizontal, y los tres botones característicos de los últimos teclados de la marca:
- el botón de batería, que utiliza la iluminación de las teclas numéricas como indicador visual de carga;
- el botón AI, pensado para integrar accesos rápidos a funciones inteligentes y asistentes;
- y el botón circular multifunción, destinado a cambiar perfiles, modos o funciones configurables desde Synapse.
Todo eso y el comportamiento de la luz RGB (que ya la conoces) puede personalizarse desde el software de Razer, que sigue siendo uno de los ecosistemas de configuración más completos del mercado.
Razer Pro Type Ergo / Luis J. Merino
Ergonomía total: reposamuñecas, inclinación y modo inalámbrico
La ergonomía no acaba en la distribución de teclas. El teclado incorpora un amplio reposamuñecas integrado con acabado tipo cuero que mejora muchísimo la postura durante largas sesiones.
Y además, Razer añade cuatro patas con doble nivel de inclinación para encontrar exactamente el ángulo que mejor funciona con tu muñeca y tu forma de escribir. Parece un detalle menor, pero cuando das con la tuya te das cuenta de que es algo que hay que agradecer.
También hay libertad total en conectividad. El teclado funciona de forma inalámbrica mediante dongle —oculto ingeniosamente en una de las patas inferiores— pero también puede utilizarse por cable, algo que muchos usuarios siguen prefiriendo para mantener el escritorio cargado y olvidarse de la batería.
Razer Pro Type Ergo / Luis J. Merino
Como suele ocurrir en los periféricos premium de Razer, el modo wireless funciona de forma impecable.
El gran “pero” para España: no hay Ñ
Hay un inconveniente claro que conviene dejar sobre la mesa: actualmente el teclado llega con distribución americana.
Eso significa ausencia de tecla Ñ y algunos cambios de posición en símbolos habituales de nuestra escritura. No es algo dramático —la adaptación llega rápido si llevas tiempo escribiendo en ordenador—, pero sí es un detalle importante que hay que mencionar.
Es perfectamente usable, en cualquier caso. Pero está bien saberlo antes de hacer el gasto.
Razer Pro Type Ergo / Luis J. Merino
El Razer Pro Type Ergo no es un teclado para presumir de reflejos en un shooter competitivo. Es un teclado pensado para quienes pasan horas escribiendo y quieren hacerlo de una forma más cómoda, más silenciosa y, probablemente, más saludable.
La calidad de construcción es excelente, el tacto de membrana está increiblemente bien resuelto y la ergonomía dividida puede convertirse fácilmente en una de esas cosas que cambian para siempre tu relación con el escritorio. Eso sí: exige paciencia. Hay unos días de adaptación inevitables.
Pero cuando todo encaja, entiendes perfectamente por qué este tipo de teclados tienen seguidores absolutamente fieles.
Luis J. Merino
Técnico de sonido, melómano y amante de los dos...Técnico de sonido, melómano y amante de los dos pilares fundamentales del entretenimiento: cómic y videojuegos. Escribiendo sobre ello desde los 19 años, he pasado por medios como Guía del Ocio, Game40, Elpais.com y ahora en Los40.com, donde sigo haciéndolo con el mismo gusto y pasión que el primer día.