De la sátira a la realidad: El videojuego arcade que parodia la gestión bélica de la administración Trump
Tres máquinas recreativas instaladas de forma anónima en el National Mall de Washington proponen una visión 'diferente' del conflicto bélico.
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El activismo artístico ha encontrado un nuevo vehículo en el mundo de los videojuegos. El pasado 11 de mayo, el DC War Memorial de Washington amaneció con una instalación inesperada: tres máquinas arcade totalmente funcionales que albergan el título Operation Epic Furious: Strait to Hell. Esta obra satírica busca criticar la forma en que la administración Trump está gestionando la comunicación pública del conflicto bélico actual, utilizando estéticas propias del entretenimiento para tratar temas de extrema gravedad.
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Un simulador de "el mejor presidente de la historia"
El videojuego, que también cuenta con una versión accesible a través de navegadores, pone al jugador en la piel del presidente en lo que describe como "otro gran y hermoso día". La narrativa obliga al usuario a navegar por situaciones que parodian la actualidad política estadounidense, desde desacuerdos con el Vaticano hasta campañas contra iniciativas de diversidad en agencias federales. El tono del juego es deliberadamente burlón, reflejando lo que los creadores consideran una trivialización del sufrimiento humano por parte del gobierno.
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La jugabilidad incluye interacciones con figuras clave del gabinete, como el secretario de Guerra Pete Hegseth, el director del FBI Kash Patel o el vicepresidente JD Vance. El título no escatima en mordacidad, incluyendo mecánicas absurdas como la finalización automática de la partida si el jugador intenta que el personaje del presidente le dé la mano a Melania Trump, subrayando la naturaleza satírica de la propuesta.
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El colectivo "Secret Handshake" y el uso del videojuego como protesta
La autoría de la instalación ha sido reclamada por el colectivo artístico anónimo Secret Handshake, conocidos anteriormente por otras intervenciones críticas en la capital estadounidense. Según portavoces del grupo, el proyecto es una respuesta directa al uso de montajes de películas de acción y videojuegos bélicos en los canales oficiales de comunicación del gobierno. Para los artistas, tratar un conflicto real con la estética de un RPG de Super Nintendo convierte la tragedia en algo caricaturesco, y su videojuego pretende devolver ese espejo a la administración.
La elección del DC War Memorial como ubicación no es casual. Además de ofrecer protección física a los componentes electrónicos de las máquinas, el monumento conmemora a los caídos en la Primera Guerra Mundial. Para el colectivo, colocar un arcade satírico en un lugar de respeto por los veteranos sirve como recordatorio de las consecuencias reales de la guerra, contrastando con la retórica belicista que el juego parodia bajo el lema de ser un "simulador de libertad desplegada".
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Impacto en la cultura digital
Más allá de la instalación física, Operation Epic Furious se suma a una creciente lista de "juegos de noticias" o newsgames que utilizan la interactividad para generar opinión política. Al replicar la estética de los salones recreativos de los años 80 y 90, el colectivo busca conectar con una audiencia que entiende el lenguaje del videojuego no solo como ocio, sino como una herramienta capaz de diseccionar la propaganda moderna en la era de los memes y la desinformación. Por ahora, las máquinas permanecen bajo vigilancia, convirtiéndose en un punto de parada obligatorio para quienes analizan la intersección entre tecnología, política y arte.
Luis J. Merino
Técnico de sonido, melómano y amante de los dos...Técnico de sonido, melómano y amante de los dos pilares fundamentales del entretenimiento: cómic y videojuegos. Escribiendo sobre ello desde los 19 años, he pasado por medios como Guía del Ocio, Game40, Elpais.com y ahora en Los40.com, donde sigo haciéndolo con el mismo gusto y pasión que el primer día.