La ganadora de Eurovisión 2017 como compositora, Luísa Sobral, triunfa con su primera novela: “Decidí que iba a contestar todos los mensajes”

Hablamos con ella de eutanasia, amor, maternidad o música

Luísa Sobral, autora de 'No todos los árboles mueren de pie'. / Imagen cedida por Lunwerg

Muchos recordarán Eurovisión 2017 cuando Salvador Sobral, por aquel entonces muy enfermo del corazón, ganó la edición con una canción compuesta por su hermana Luísa Sobral. Ahora, casi una década después, él vive en Barcelona y ella se ha pasado a la música independiente, tiene ya cuatro hijos, se ha divorciado y ha publicado su primera novela, No todos los árboles mueren de pie.

La muerte elegida de una pareja que salió en la prensa le inspiró una canción que luego se transformó en una novela en la que imagina cómo había sido su vida antes. Y el resultado es una obra cargada de sensibilidad sobre las relaciones familiares, las circunstancias históricas que nos marcan y el amor.

Ambientada en la época de la separación de Alemania en dos por un muro, retrata la vida de una familia marcada por esa situación y cómo la hija del matrimonio escapa para encontrar otro mundo y otra clase de amor.

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En Portugal la obra ya ha sido premiada y lleva ya 14 ediciones publicadas. La autora ha venido a España para presentarnos una edición exquisita de su debut cargada de lirismo y tragedia.

Pregunta: Primera novela, ¿te costó lanzarte a escribir ficción?

Respuesta: Sí. Creo que esto no era un sueño, no era algo que yo pensara que fuera a ser. Yo estaba bien con la música. Tengo dos libros, pero para niños y me gusta mucho leer. Pero esta historia me llegó con una noticia que me envió una amiga. Escribí una canción y se la envié a una amiga que es fotógrafa, que ha hecho la portada de mi último disco. Esa amiga ha vivido con esta pareja y ella envió una foto de la mujer y tenía una mirada que era triste, pero fuerte. Había algo en esa mirada que me dio ganas de escribir sobre su vida antes del final que estaba recogido en la canción. Me puse a escribir y pensaba que iba a ser una obra de teatro, pero unas páginas después me di cuenta de que era una novela. No tenía presión de nadie, era un objetivo personal. Si me gusta, quizás la enseño, si no, está todo bien, es un desafío personal. Pero me gustó y la envié a una editorial.

P: Entiendo que esa canción era María Feliz.

R: Sí, que salió en el disco con la portada de la chica que me envió la foto.

P: Entonces, esta chica conocía a la pareja de la noticia que originó esta historia, ¿no?

R: Sí, porque esta chica vivió con ellos. Es de Vila Real, este lugar donde ellos vivían. Les ayudó con una web que tenía de plantas para ayudar a las personas. Mi amiga Ana vivió un tiempo con ellos para ayudarles a hacer las fotos de las plantas y ponerlas en la web.

P: La historia real de esta pareja, ¿tiene algo que ver con la que tú has ficcionado en tu novela?

R: La gente no conoce su historia. Cuando cambiaron de nombres, su pasado se borró. Es como si hubieran nacido con sus nuevos nombres. En Vila Real los conocían bien en su vida allí, pero no conocían nada de su pasado. La única cosa que mi amiga conocía era su final trágico, o romántico trágico, no sé, para mí es romántico y bonito. Sabía este final. Sabía que ella venía de Alemania oriental. Y que tenía 80 años, por lo que tenía edad para haber vivido todo eso. Y sabía, también, que se había enamorado de un chico en Italia. Pero no sabía nada más y eso ha sido bueno porque ha sido una inspiración, pero no me ha condicionado.

Pregunta: Alguno pensará que para alguien que escribe canciones, este es un paso natural, ¿qué tienen en común y qué diferencias resaltarías entre una cosa y la otra?

R: Siempre me ha gustado escribir canciones que hablan de personas. No todas mis canciones hablan de mí. Hay algunas que tienen personajes. Pero una canción tiene tres minutos y es difícil porque hay que hacer al personaje interesante en ese tiempo. En la novela, la parte más bonita ha sido estar tanto tiempo con las mismas personas, y la parte más difícil ha sido que el final cada vez estaba más lejos, no más cerca. Cuando pensaba que llegaba el fin, algo pasaba con alguno de los personajes que querían hacer algo que yo no sabía y cada vez estaba más lejos. He aprendido mucho a respetar el proceso y tener más calma. Estoy acostumbrada a procesos creativos rápidos. Cuando produzco un disco de alguien dura un mes máximo y las canciones me llevan una hora, mientras que esto me ha llevado 9 meses. Ahora estoy súper tranquila con los procesos creativos.

P: No todas las primeras novelas resultan premiadas, ¿qué significa para ti recibir reconocimientos en esta faceta literaria?

R: Se siente que de ahora en adelante va a ser siempre así. No puedo mantener esto, es imposible. Cuando salió el libro tenía el síndrome del impostor y en la primera entrevista que di, le decía a mi padre, ‘yo qué hago aquí, escritora, escribí un libro, no soy escritora’. Y mi padre me decía, ‘qué loca eres porque tú escribes desde los 12 años, eres escritora’. Pero no cambié mi identidad en Instagram hasta principios de este año porque pensaba que yo no era escritora. Es un problema que resolví en el psicólogo. Ha sido muy bonito, creo que el premio es increíble, pero las fotos y mensajes que recibo de la gente que está escribiendo el libro, es tan orgánico y el éxito ha sido tanto por este compartir de los lectores. Yo decidí que iba a contestar todos los mensajes, siempre, aunque solo sea poner un corazón. Esta persona dedicó su tiempo a escribirme algo sobre algo que yo hizo y a mí me toca contestar.

Cuando fui a Eurovisión con mi hermano, él estaba muy enfermo y dijo muchas cosas locas y como hermana mayor, yo estaba muy seria intentando controlar la situación y la gente me veía así. Las crónicas me permiten escribir cosas con más humor.

P: Dices que en algún momento has dudado de tu identidad como escritora, de la que no puedes dudar es de tu identidad como lectora. Todos los meses hablas de tus últimas lecturas, ¿de dónde viene esa pasión por los libros?

R: De mi casa. Mi mamá lee mucho. Yo no soy de la generación del móvil, no teníamos nada que hacer en vacaciones y antes de irnos, íbamos a comprarnos libros. Mis padres siempre llevaban dos maletas, una para la ropa y otra para los libros. A mi hermano y a mí nos gustaba mucho leer. En la adolescencia no leíamos mucho, pero luego otra vez sí. Y ahora leo mucho. Y lo de compartirlo en redes sociales vino porque a mí no me gustan mucho, no es natural para mí estado con el móvil sacando fotos y compartiendo mi almuerzo. Pensé en qué podía hacer en las redes sociales para que la gente sintiese que me conocía mejor, pero sin sacar a mis hijos o mi vida persona, que es algo que no voy a hacer. No son mis hijos, tienen su identidad y su derecho a no estar expuestos. Pero hoy en día la gente exige conocer al artista y pensé en hablar de algo que me gusta mucho porque así me podían conocer mejor. Empecé hablando de los libros que estaba leyendo sin el poso de crítica literaria, algo ligero. Pero como es una pasión la gente lo nota por cómo hablo de ello. También he empezado a escribir crónicas que hablan de mi vida personal, pero no hay fotos, es escrito y es porque sentía que la gente no conocía mi lado humorístico. Siempre he sido la persona que hace reír a los amigos y la gente me veía como alguien serio porque no me conocen. También, cuando fui a Eurovisión con mi hermano, él estaba muy enfermo y dijo muchas cosas locas y como hermana mayor, yo estaba muy seria intentando controlar la situación y la gente me veía así. Las crónicas me permiten escribir cosas con más humor.

P: Escribes crónicas, ¿también ofrecerás un herbario tras escribir esta novela?

R: El año pasado descubrí una pasión por el dibujo y estoy haciendo acuarela. Estoy dibujando todas las plantas de mi granja. No escribo nada, solo dibujo.

P: “Matar una flor para decorar es un acto de egoísmo desmesurado”. ¿Nunca has regalado un ramo de flores?

R: Bueno, ese es el personaje, no soy yo, pero a mí tampoco me gusta mucho. El otro día estaba una amiga en casa y me preguntaba cómo no tenía flores dentro y se fue a buscar algunas fuera porque tengo muchas flores en la granja. Las cortó, las puso y quedó bonito. Pero en mi próxima novela me gustaría decir cómo me gustaría que fuera mi funeral y no quiero flores. Soy un poco como ella porque para mí las flores son para celebrar la vida y no para estar con la muerte.

P: Esto es paradójico, estás escribiendo crónicas para que descubran tu sentido del humor, pero ya estás pensando en una nueva novela sobre funerales.

R: Es verdad y mi música también es muy triste, pero vivo la tristeza en mi arte y la alegría en mi vida. Soy un poco así, guardo la tristeza para el arte. Mejor así que al revés.

Me interesa mucho explicar las circunstancias de las personas porque me parece que es importante para la empatía.

P: Hay muchas historias en una. Por un lado, la relación madre e hija que no es como les hubiera gustado. ¿Para ti qué es la familia?

R: Para mí la familia es algo muy importante porque yo me llevo muy bien con mis padres y mi hermano. Hablamos de todo. Me preguntaban si tenemos secretos de familia y la verdad es que no, el problema es que muchas veces decimos todo lo que pensamos, aunque al día siguiente está todo bien. Además, yo tengo cuatro hijos, la familia es muy importante para mí. Siempre me han gustado mucho las novelas que hablan de familias y las relaciones como la de Anna Karenina. Nosotros somos un producto de nuestras familias. Hay una frase en el libro que dice que no tiene que ser una sentencia, pero sí que venimos de ese lugar. También me interesaba explicar que nosotros somos producto de nuestras familias, pero las familias son producto de sus circunstancias. Ella cuando estaba embarazada iba ser una madre muy buena, pero todo lo que pasó le hizo cambiar y fue muy difícil. Me interesa mucho explicar las circunstancias de las personas porque me parece que es importante para la empatía.

P: Qué fácil sería juzgar a la madre sin conocer lo que hay detrás. Pero es muy humano, lo vemos constantemente, sobre todo, en redes sociales, ¿no crees?

R: Yo tengo una canción que se llama Las madres de hoy en día que habla de las redes sociales y esos mensajes tipo ‘qué mala madre, nunca está con su hijo’, ‘no se saca fotos con el hijo, le gusta más la hija’, siempre ponen estas cosas estas madres perfectas que están por detrás de los ordenadores. Yo no soy una madre perfecta, estoy lejos, pero intento todos los días ser mejor. Las madres también lo hacemos con nosotras mismas, nos criticamos mucho lo que hacemos, siempre nos vemos fallos. Yo me siento mucho así.

P: Nos llevas a un momento bochornoso de Europa, el nazismo y esa separación de Alemania en dos. Vemos como está el mundo ahora y uno puede llegar a pensar que no hemos evolucionado tanto, ¿no?

R: No, no, no y ahora está creciendo mucho la extrema derecha. El 25 de abril fue el Día de la Libertad en Portugal porque venimos de una dictadura y es el día que terminó. La gente sale a la calle y habla de libertad y siento que ahora tenemos que hacerlo más que antes porque con esta extrema derecha la libertad no es un derecho adquirido. Libros que hablan de períodos de historia donde la gente no tenía libertad son importantes porque hay muchas personas que no han vivido esto. El muro se cayó dos años después de que yo naciera, no hace tanto tiempo, pero hay mucha gente que no ha vivido ni escuchado nada de esto y es importante saber lo que ha pasado antes para no repetirlo. Los niños tienen que saber de estas cosas porque a veces se entusiasman con estos discursos racistas, pero no saben lo que es y que esto va a ser malo no solo para los emigrantes, sino que para nosotros también. Es importante que lean y que sepan estas cosas para no caer otra vez en lo mismo, es muy peligroso.

Creo que los hombres están perdiendo el control de las mujeres y eso hace que tengan que volver atrás y controlarlas otra vez.

P: El padre de la protagonista entendía el amor de una manera muy tóxica. Lamentablemente, eso tampoco está del todo superado, ¿no?

R: Es otra cosa que está fatal hoy en día. No sé en España, pero en Portugal las relaciones tóxicas en los jóvenes se están extendiendo y es muy raro. Todos los discursos feministas y al final las chicas les dejan a sus novios que tengan su ubicación y les controlen todo. Qué raro que está todo al revés, cómo es posible que las mujeres hayan ganado toda esta independencia y las chicas ahora, con 15 años, están en estas relaciones horribles. Creo que los hombres están perdiendo el control de las mujeres y eso hace que tengan que volver atrás y controlarlas otra vez. Siento que con mis hijos chicos tengo que hacer el trabajo de conseguir que no sean ese tipo de hombres y ellas, que no dejen que los hombres sean así con ellas. Pero es un trabajo difícil. El otro día hablaba con una amiga que me decía que su hija y todas sus amigas compartían su ubicación entre ellas porque es más seguro, pero creo que esto no está bien. Yo no hago eso con mis amigas, ellas no tienen por qué saber dónde estoy en cada momento. Hay una parte de tu independencia y tu privacidad que ya no existe. No es seguridad, es control. Es muy loco todo esto. Siempre me ha parecido muy raro las parejas que se declaran en las redes sociales, ¿por qué? O los que hablan con los hijos, ¿para quién es eso? Es otra generación, yo me siento vieja. Es muy teatral. Yo siempre me pregunto qué estoy aportando con esto, y cuando lo piensas, ya no posteas nada.

P: Hablas de una enfermedad terminal y la siempre polémica decisión de tomar una decisión personal sobre cómo afrontar ese final, ¿tú sabes lo que harías?

R: No sé, es imposible decirlo. Yo canto para personas que están en el final de su vida, en paliativos. Una vez cada quince días voy y canto para los que están ahí en el hospital. Esta relación con la muerte es algo que ahora tengo muy presente, me ha hecho pensar mucho. Muchas de estas personas hablan conmigo porque no quieren hablar con los médicos porque son los malos que les hacen las cosas malas –que no son malas- pero como canto, me permite llegar al corazón de las personas y a veces me quedo hablando con ellos una hora o así. Me hace pensar mucho sobre el final de la vida y en cómo debemos vivirlo. Hay muchas personas que me dicen, ‘ya no quiero estar aquí, estoy harta, estoy cansada, mi vida ha sido muy bonita, pero no quiero más. Me siguen dando medicamentos y no quiero más’. Y luego hay muchas familias que dicen, ‘no, estás bien mamá’. Sienten que es una fragilidad querer partir y no lo es. Está muy bien llegar al final y sentirse bien con eso. Es lo que todos queremos. Este es el final que ha estado bien para ellos, yo respeto a todos. El otro día la chica que me ayuda en casa me decía que a su madre le falta una pierna porque tiene diabetes, vive en Angola y le van a quitar la otra pierna y cree que tiene que venirse a Portugal. Pero ella quiero morir en Angola, aunque ella está empeñada en traerla. ¿Por qué? ¿Ella está mal y no sabe lo que dice? ‘No’. Entonces, es su decisión, ella quiere morir en Angola y debe morir donde quiera. ‘No es lo mejor para ella’. ¿Quién ha decidido eso? Lo mejor para ella no es sobrevivir, es morir porque no quiere vivir sin dos piernas y quiere hacerlo donde ha nacido y se siente bien. ¿Por qué vas a decidir tú lo que es mejor para ella? Ahora ha habido un caso muy famoso en España, para ella era lo mejor. En Portugal también se habló mucho de eso y es importante.

Para mí no es triste, solo que las personas no saben morir, nadie nos enseña y no hablamos de eso. Vamos a hablar de la muerte como algo que puede ser un pasaje bonito también.

P: Entonces, el final de tus protagonistas te parece feliz, ¿no?

R: Sí, para ellos partir en pareja, juntos, ha sido su decisión. Además, ya tenían 80 años, han tenido una vida larga. Para mí la eutanasia debería ser una cosa legal, no tengo dudas. El problema en Portugal es que no presidente era religioso y siempre que llegaba, lo quitaba porque no quería ser él el que dijera sí a la eutanasia. Para mí no es triste, solo que las personas no saben morir, nadie nos enseña y no hablamos de eso. Vamos a hablar de la muerte como algo que puede ser un pasaje bonito también.

Es una de las cosas buenas de llegar casi a los 40, que ahora me importa muy poco lo que los demás esperan de mí.

P: Entre medias de la narración encontramos reflexiones o pequeños poemas que nos invitan a la reflexión: “Sería mucho más fácil si todos naciéramos sabiendo lo que se espera de nosotros”.

R: A veces la gente espera algo de ti, pero lo que importa es lo que tú esperas de ti. Es una de las cosas buenas de llegar casi a los 40, que ahora me importa muy poco lo que los demás esperan de mí, es una de las cosas buenas de llegar a esta edad. Creo que cuando estás creciendo necesitas de los otros para saber qué quieres, pero es una fase.

P: “Hay quienes desperdician toda una vida mientras piensas qué hacer con ella”. Eso no te ha pasado, pero, ¿crees que es fácil encontrar tu objetivo en la vida?

R: Hay mucha presión. Estoy segura que cuando mis hijos lleguen a la edad de decidir qué quieren hacer o estudiar no voy a estar agobiándoles, es muy pronto, 16, 17 años y tienen que decidir su vida. A mí me gustaría que mis hijos fueran a viajar, para ganar mundo y decidir qué quieres hacer. En Portugal, a los 15 años tienen que decidir cuál es su área de estudio, si ciencias, economía o qué, pero es muy temprano. ¿Qué sabes con 15 años? Sí es verdad que hay personas como yo que siempre he tenido la música como objetivo, pero no pasa tanto. He escrito una novela con 37 años, quizás nunca había pensado en ser escritora, pero esto lo maravilloso de la vida, no tienes que hacerlo todo de una vez. Quitar esa presión de nuestros hijos, ayuda, preguntarles qué quieren ser en ese momento, cuando tienen esa edad. Esto está muy inspirado en una frase de John Lennon que dice: ‘life is what happens while you are making other plans’. A mi padre le encanta y es verdad, hay que vivir no hacer planes, planes, planes.

P: “Vivir una vida de miedo es caminar en hueco, vacío, deshabitado”. ¿Has superado todos los tuyos?

R: Creo que no he tenido muchos miedos. El otro día le decía a mi mamá que ellos nos han regalado algo que es increíble que es la confianza. No decían, ‘esto lo haces muy bien, eres muy bueno en esto’. Decían, ‘creo en tus capacidades de decisión, vas a decidir lo que es mejor para ti’. Esa confianza ha sido increíble para mí y mis hermanos en nuestras vidas. No es prepotencia, es confianza, no me creo mejor que otras personas, tengo confianza para hacer lo que quiero hacer. Estoy haciendo un disco de música tradicional portuguesa y no sé si a la gente le va a gustar, pero es lo que quiero hacer y lo voy a hacer. Creo que el único miedo que tengo es que mis hijos no sean felices.

P: Estás haciendo un disco de música tradicional portuguesa en un momento donde las raíces están en tendencia.

R: Es verdad, pero siempre que pienso que algo va a ir muy bien, luego no va tan bien. Y eso también es la magia de las cosas, que no sabes. Otra desilusión también ha sido que pensaba que iba a tener una familia para toda la vida y me he separado. Creo que eso ha sido una desilusión porque era un proyecto de vida con hijos. Es duro, pero también somos un ejemplo para nuestros hijos de búsqueda de felicidad y somos un ejemplo, también, cuando vivimos en una relación que ya no es feliz. Ellos van a intentar hacer lo que ven y reproducirlo y también es nuestro papel enseñarles que ni todos los árboles mueren de pie, ni todos los casamientos mueren de pie, jajajaja.

Cuando tenemos muchos hijos y un trabajo exigente, a veces nos perdamos, ¿quién soy en medio de todo esto? Tras mi divorcio volví a encontrarme y eso me dio mucha libertad.

P: “Solo es verdaderamente libre quien no piensa en la libertad, quien la vive”. ¿Tú te consideras libre?

R: Sí y ahora estoy viviendo un período, después del divorcio… Me he perdido mucho en una vida de trabajo y de maternidad y ahora estoy viviendo un año de mucha libertad en mi vida, de volver a encontrarme. Cuando tenemos muchos hijos y un trabajo exigente, a veces nos perdamos, ¿quién soy en medio de todo esto? Tras mi divorcio volví a encontrarme y eso me dio mucha libertad.

P: “Hace falta muy poco para tenerlo todo”. Es un mantra que ayuda a encontrar la felicidad más fácilmente. ¿A ti te falta algo para tenerlo todo?

R: Ahora sí siento que tengo todo. Cuando pienso qué quiero para el futuro pienso que quiero seguir haciendo lo que hago y eso es muy bonito, es una suerte. Quiero escribir una obra de teatro, es específico, pero quiero seguir escribiendo, haciendo música, produciendo para otros artistas, escribiendo canciones para otros artistas y seguir teniendo tiempo para mis hijos. No quiero nada muy distinto de lo que tengo ahora y eso es una suerte.

P: En estas reflexiones hay varias que giran en torno al amor. Una de ellas habla del primer salvaje desprovisto de barreras. Luego llegan otros menos salvajes. Con esto das por sentado que no crees en un solo amor para toda la vida.

R: Creo que el primero es muy arrebatador porque es la primera vez que tienes esa experiencia de querer mucho a alguien, de querer estar todo el rato con esa persona y quieres decirlo todo. No tienes esas barreras de pensar que puede ir mal, eso llega después. En ese primero no, está todo bien, tienes esa ingenuidad del primer amor. Yo me acuerdo de mi primer amor que ha estado muy presente en este libro que fue un chico italiano con el que estuve cinco años y ha sido inspiración para la parte de Italia. Después ha habido otras personas, pero me acuerdo de ese lado infantil del primer amor que es súper bonito y que te hace creer que los otros no son tan grandes, pero no es eso, sino que tú no eres tan ingenua.

Cristina Zavala

Redactora y guionista de LOS40. Completamente...