Laura Pérez, experta en Eurovisión: "Los primeros datos dicen que está generando menos interés"

La crisis geopolítica y la retirada de países clave, como España, enfrían las audiencias y ponen en duda el futuro del festival

Sarah Engels, representante de Alemania, en Eurovisión 2026 / Christian Bruna

A solo unos días de su gran final, Eurovisión 2026 vive uno de sus momentos más delicados en décadas. La retirada de varios países —entre ellos España— como consecuencia del conflicto con Israel ha alterado el tablero habitual del certamen, dejando un vacío tanto en la parrilla de TVE como en el imaginario colectivo del festival. Lo que durante años fue una cita casi intocable en el calendario televisivo europeo, hoy parece tambalearse.

La ausencia española, históricamente uno de los mercados más fieles al festival, está afecto al peso mediático del evento. Y es que esta retirada se suma a la de otros territorios y dibuja una edición marcada por la tensión geopolítica, en la que la música ha quedado, en muchos momentos, en segundo plano.

Pero más allá del ruido, los primeros datos empiezan a reflejar una consecuencia muy clara: el público también está desconectando de Eurovisión. Las audiencias, tradicional termómetro del fenómeno Eurovisión, ya muestran síntomas de desgaste, tal y como apunta Laura Pérez, directora de Vertele y experta en materia eurovisiva.

Eurovisión está perdiendo interés

"Sí. Lo que dicen los primeros datos de audiencia es que Eurovisión 2026 está generando menos interés", explica Laura Pérez en estas declaraciones para LOS40. La experta apunta a una tendencia clara en los países que este año no compiten: "En otros países que no participan, como Países Bajos, las audiencias de la primera semifinal han caído un 76.5%".

La caída no se limita únicamente a los países ausentes. Incluso en territorios donde Eurovisión es casi una religión, los datos reflejan una cierta hartazgo. "En países que sí participan, como Reino Unido y Suecia, donde hay gran pasión por Eurovisión, la semifinal también ha bajado entre 200.000 y 300.000 espectadores”, señala Pérez.

Sin embargo, el mapa europeo no es homogéneo. "Mientras que en Alemania, Austria y Grecia ha subido", añade la directora de Vertele, apuntando a un comportamiento desigual que demuestra que el festival aún conserva músculo en determinados países.

La ausencia de España y el futuro del certamen

La salida de España no solo ha impactado en las audiencias, sino también en la conversación social alrededor del festival. Eurovisión pierde uno de sus grandes altavoces y una de sus comunidades más activas, lo que inevitablemente enfría el fenómeno en redes y medios de comunicación.

Este contexto abre una pregunta inevitable: ¿puede Eurovisión sobrevivir a un escenario de fractura política y desconexión del público? Por ahora, el festival sigue adelante, pero lo hace en un clima distinto. Menos eufórico, más incierto. Y con una sensación compartida entre expertos y espectadores: Eurovisión 2026 no es solo una edición más, es un punto de inflexión que podría redefinir su futuro.