Los nutricionistas coinciden sobre el mayor error al intentar perder peso: "El cuerpo responde ralentizando el metabolismo"

Los especialistas quieren desmontar el gran mito de pasar hambre

Una mujer comiendo una ensalada. / Kseniya Ovchinnikova

En un contexto en el que proliferan las dietas rápidas, los retos virales y las promesas de transformaciones exprés, cada vez más nutricionistas y expertos en salud coinciden en señalar un mismo error como principal responsable del fracaso al intentar adelgazar: apostar por dietas restrictivas y soluciones a corto plazo en lugar de cambios sostenibles en el tiempo.

Durante décadas, el enfoque dominante ha sido la conocida fórmula de “comer menos y moverse más”. Sin embargo, especialistas internacionales están cuestionando seriamente esta idea. La endocrinóloga Elisabeth van Rossum, del Centro Médico de la Universidad Erasmus de Róterdam, lo resume con contundencia: “Si fuera tan sencillo, no existiría una epidemia de obesidad”. En la misma línea, la nutricionista Melissa Mitri advierte que este enfoque es excesivamente simplista: “Comer menos y moverse más es un enfoque simplista para perder peso que no ofrece una guía real”.

Ambas coinciden en que el peso corporal responde a factores mucho más complejos, incluyendo la biología, las hormonas y el entorno, lo que hace que las dietas basadas únicamente en la restricción sean insuficientes.

El problema de comer demasiado poco

Uno de los errores más repetidos (y más criticados) por los nutricionistas es la restricción calórica extrema. La investigadora Rachel Woods, especialista en fisiología, explica que el propio organismo reacciona contra este tipo de estrategias: “Cuando reducimos la ingesta calórica, el cuerpo responde ralentizando el metabolismo y aumentando el hambre”.

Estos mecanismos defensivos hacen que muchas personas logren perder peso a corto plazo, pero no consigan mantenerlo. De hecho, diversos estudios muestran que solo una minoría logra sostener la pérdida de peso tras dietas estrictas.

Dietas restrictivas: “condenadas al fracaso”

Las críticas a este tipo de métodos también se repiten en consultas clínicas.

La dietista-nutricionista Laura Pérez Naharro es tajante: “Las dietas restrictivas están condenadas al fracaso”.

Según explica, estos enfoques suelen imponerse como listas rígidas o menús cerrados difíciles de mantener en la vida real. Esto genera frustración y una relación poco saludable con la comida: “Ese tipo de menús puede funcionar los primeros días, pero enseguida aparece la realidad (…) y ahí surge la frustración”.

Por su parte, la dietista Kathy McManus, del Brigham and Women’s Hospital de Harvard, insiste en la falta de sostenibilidad: “Ser restrictivo no es sostenible. Hay que pensar en el largo plazo”.

No enseñan a comer: el gran fallo de las dietas

Otro de los aspectos clave señalados por expertos es que estas dietas no abordan el verdadero problema: los hábitos.

El académico Rodrigo Chamorro, del Departamento de Nutrición de la Universidad de Chile, explica que muchas dietas fracasan porque “promueven modificar la alimentación restringiéndola o eliminando nutrientes”, pero no generan cambios duraderos.

En la misma línea, reconocidos especialistas como Franco Berrino y Mónica Katz advierten que las dietas temporales no solo no solucionan el problema, sino que pueden perpetuarlo al no enseñar patrones de alimentación equilibrados a largo plazo.

Ansiedad, atracones y efecto rebote

La evidencia científica y clínica también pone el foco en las consecuencias psicológicas de restringir alimentos. Investigaciones muestran que eliminar alimentos deseados puede aumentar el deseo por ellos, generando antojos más intensos y favoreciendo episodios de sobreingesta.

Este ciclo de restricción, ansiedad y atracón está detrás del conocido efecto rebote, por el que muchas personas recuperan el peso perdido e incluso ganan más tras abandonar la dieta.

El consenso: sostenibilidad frente a rapidez

Ante este panorama, el mensaje de los expertos es cada vez más unánime: el verdadero cambio no está en hacer dietas, sino en modificar el estilo de vida.

Los nutricionistas coinciden en que las estrategias eficaces comparten varios elementos:

  • Alimentación equilibrada y flexible
  • Priorizar alimentos reales y nutrientes de calidad
  • Evitar prohibiciones absolutas
  • Mantener hábitos en el tiempo

Como resume McManus, la clave es clara: adoptar un enfoque que se pueda mantener a largo plazo, sin sensación de privación.