Muere a los 81 años, José Domínguez Muñoz, ‘El Cabrero’, artista andaluz que colaboró con Reincidentes o Peter Gabriel

Un pastor que llevó la lucha de clases a su cante

José Domínguez, 'El Cabrero', un pastor de cabras que se convirtió en el cantaor político. / Imagen de la cuenta de Facebook de El Crespo Zapata

José Domínguez Muñoz, más conocido como El Cabrero, fallecía este miércoles 13 de mayo en su tierra natal, en Sevilla, a causa de un delicado estado de salud que arrastraba tras sufrir un ictus en 2019 que le obligó a retirarse de los escenarios en 2020. Dijo su último adiós en el Hospital San Juan de Dios del Aljarafe.

“Con todo mi dolor tengo que comunicaros en nombre de mi familia el fallecimiento de mi padre, El Cabrero. La capilla ardiente se instalará en el Teatro Municipal de Aznalcóllar. Sabemos lo que supone esta pérdida para muchos de vosotros”, compartía en Facebook su hijo, El Crespo Zapata.

El cuerpo será velado en su localidad natal, Aznalcóllar, y se hará en la más estricta intimidad ya que la familia ha solicitado que no se permita cobertura mediática en la capilla ardiente instalada en el Teatro Municipal. Su figura obtuvo tanta relevancia que incluso el periodista Eduardo Izquierdo escribió su biografía novelada, Debo ser muy buena presa cuando tengo tantas escopetas apuntándome.

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Entre las cabras y la música

Comenzó su vida como pastor de cabras, profesión a la que se dedicó muchos años y que nunca abandonó porque era lo suyo y lo que le gustaba más allá de los reconocimientos y de convertirse en el cantaor más internacional de los años 80. La música le llevó a convertirse en un emblema cultural de la Transición tras publicar su primer disco en 1975, Así canta El Cabrero, después de haberse negado años antes porque él lo que quería era seguir con sus cabras. Finalmente accedió a cambio de que la discográfica sufragara los gastos de la clínica a su compañera, Elena Bermúdez, en el parto del primero de sus tres hijos.

Enamorado del tango, llegó a grabar un disco solamente de este género, El Remache, que tuvo gran acogida no solo en nuestro país.

Su proyección fue internacional, hasta tal punto que una cadena francesa le dedicó un documental en 1988, El Cabrero. El canto de la sierra. Y es que, en esa época de éxito para él las peñas flamencas le querían con ellas y era más demandado que otros mitos como Camarón o el Lebrijano.

Era admirado por muchos tanto dentro como fuera de nuestro país y eso le llevó a incorporarse a la gira Secret World de Peter Gabriel en los años 90. La misma época en la que participó en los festivales de world music y jazz más importantes del mundo, compartiendo cartel con artistas como Chick Corea o Gilberto Gil.

Además, colaboró con Reincidentes y marea versionó su tema Como el viento de Poniente que incluyó en su disco Besos de perro (2002) que llevó su música a otro tipo de público.

El cantaor político

Sus letras reivindicaban ese lado suyo tan político y reivindicativo que le llevó a convertirse en el cantaor político. Era un anarquista afiliado a la CNT que usaba su cante para dar protagonismo a jornaleros, pescadores y trabajadores del campo como él. Sus versos hablaban de esas jerarquías sociales, de los políticos y el abuso de poder y ponía de relieve la dignidad del ser humano reivindicando a los oprimidos.

Ese carácter reivindicativo le llevó a la cárcel en varias ocasiones, la primera en 1982 tras ser condenado por blasfemar tras soltar “me cago en Dios” en una actuación en Alcolea del Río. También tuvo altercados con las autoridades por su reivindicación de las cañadas, veredas y abrevaderos públicos usurpados por los terratenientes y otros agricultores.

Eso hizo que muchos hablaran de él como el cantaor de la Transición o el Johnny Cash del flamenco, cosa que nunca le gustó del todo.

Las redes sociales se han llenado de mensajes recordando su legado y dedicándole una despedida a la altura de la figura que fue y seguirá siendo.

D.E.P.

Cristina Zavala

Redactora y guionista de LOS40. Completamente...