‘Palomitas de madrugada’ de Regina Rodríguez Sirvent, suena a Bob Dylan, Coldplay o Pont Aeri: “A quien no le guste ‘Flying Free’ es que está muerto por dentro”

Una novela que se explica perfectamente con un texto de Pau Donés que no dudó en recordar Toni Acosta

Regina Rodríguez Sirvent, autora de 'Palomitas de madrugada'. / Imagen cedida por Penguin Random House

El pasado Sant Jordi si Emma Gil triunfó en ventas juveniles, en el público general lo hizo Eduardo Mendoza, pero también Regina Rodríguez Sirvent. La catalana, tras triunfar con Las bragas al sol, ahora lo hace con su segunda novela, Palomitas de madrugada.

La actriz Toni Acosta hizo un alto en su rodaje hollywoodiense para presentar su libro en Madrid. No dudó en contar que se conocieron precisamente en un Sant Jordi anterior donde la autora le regaló su libro, lo perdió y se lo volvió a comprar “porque yo creo en los flechazos”.

“Regina te hace reír, te hace llorar, te conmueve profundamente, te hace pensar en tu madre y en tu abuela y en los olores de tu casa”, añadía la actriz que elogió la novela y recurrió a un texto que Pau Donés escribió en su primer disco para resumir el espíritu de Palomitas de madrugada.

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“Dicen que los sueños son cosas de niños. Que cuando uno se hace mayor debe enfrentarse a la realidad y dejarlos a un lado. Yo digo que no, que prefiero ser un niño porque el soñar no tiene límites, ni impedimentos, ni trabas. Uno hace los sueños a su medida y nada, ni nadie puede entrometerse. Creo en la gente que sueña, porque los sueños son infinitos”, empezaba leyendo.

“Una vez tuve un sueño. Quería ser músico. No busqué ninguna explicación. Este era mi sueño, suficiente. Cada noche escribía canciones y tocaba mi guitarra dormido, no importaba que nadie me escuchaba. Es que era mi sueño y nadie podía quitarme de él. Y llegó el día en el que pensé que ese sueño podría hacerse realidad. ¿Dónde estaba la frontera? Aposté por ello. Nada que perder. Si la cosa salía bien, pues bien, y si no, a seguir soñando, porque, al fin y al cabo, ¿quién podría negármelo? Estas canciones van por la gente a quien no la asusta soñar y que no tiene miedo a intentar convertir sus sueños en realidad porque lo consigan o no, lo que vale es haberlo intentado”. Y sí, parece que Regina está de acuerdo.

Su propia historia habla de sueños, de los suyos propios y los de la gente que conoció en el Desastre, un espacio de coworking creativo donde se encontró a sí misma. Y de eso hemos querido hablar con ella: de los sueños, lo importante que es el humor o la música que ha marcado su vida.

Pregunta: Eduardo Mendoza y tú entre los más vendidos de Sant Jordi. Carlos Ruiz Zafón diciéndote hace años que estarías en su lado de la mesa algún día. Los grandes a tu lado, así es imposible no triunfar.

Respuesta: Pues he tardado mucho. Desde que Ruiz Zafón me dijo esto pasaron diez años hasta que publiqué. Por eso fue para mí muy impactante cuando, hace una semana, fui a La Casa del Libro de Gran Vía y en el escaparate solo estaban Palomitas de madrugada y La sombra del viento. Lloré… no te lo puedes imaginar. Pensaba en aquel momento en el que lo conocí en el que yo estaba muy perdida. Me acababan de echar de un trabajo. Quería escribir y no tenía ni idea de cómo, pensaba que lo que a mí me movía no era suficiente para hacer una novela como Dios manda. Al final, cuando me harté de mí misma y dije, ‘si me sale así y lo quiero hacer esto, voy a hacerlo y a ver qué pasa’. Y pasaron bastantes cosas. Acabas en un sofá con Eduardo Mendoza, el Nobel de Literatura, y al día siguiente, el libro más vendido.

P: Te falta algún premio importante. Pero claro, si como dices en la novela los concursos literarios no se ganan con humor, sino con drama… habrá que esperar.

R: ¿Sabes qué es muy guay? Que este Sant Jordi, que yo fui la más vendida, mi hijo de 5 años se presentó en los primeros juegos florales y ganó. Pensé, qué bien que nunca me hayan dado un premio, prefiero mil veces más ganarlo a través suyo. El humor siempre menospreciado y es el que nos salva la vida cada día.

P: ¿Cómo puedes ponerle tanto humor a una novela que empezaste a escribir en la UCI donde estaba tu hijo ingresado?

R: Empecé a escribir cuando salimos, no podía. Sí que era una luz esta novela, pensar volver a escribir cuando nos pasamos tres meses en la UCI, ahora está todo perfecto. Pero yo pensaba, voy a volver a escribir y cuando me puse a hacerlo solo me salía humor. Yo que me voy a estar dos o tres años escribiendo esto, no quiero volver a revivir algo así, ni de coña, y no, no lo hice.

P: ¿En alguna vez has querido ser una Anne Carson de la literatura?

R: Jejejeje, eso es lo que me pensaba yo, que era Garcilaso de la Vega o nada. Todo super mega intelectual y que sea algo enorme literario o no vale. Yo, que lo explico también en la novela, tuve ansiedad y cuando fui a la psicóloga me salieron cosas como que los hermanos Cohen habían hecho su primera película con 12 años y yo tenía 26 y ya llegaba tarde a toda mi vida. Imagínate los palos que me ponía yo. Cuando encontré en este Desastre de Palomitas de madrugada, en ese edificio que me cambió para siempre, lo que vi es que me vi representada en los sueños de todas las personas que había allí. Todos teníamos sueños locos.

P: Ya que mencionas el Desastre, ese local de coworking lleno de personajes random, a la par que fascinantes, ¿son reales?

R: Allí conocí a 200 personas, mi gran reto fue cómo hacer para ponerlas de secundarios. Está el de las redes sociales del Papa de Roma, la novia vestida de novia, la desheredada. He cambiado los nombres y algunos personajes son una mezcla de todos, pero es que fue increíble. Yo lo defino como que todos y para siempre vamos a ser zombies de lo que vivimos allí porque siempre vamos a estar buscando, en plan bien, algo así porque fue tan especial que, qué bien que lo pudimos vivir.

P: El músico, ¿también es real?

R: Más o menos. Ha sido muy importante porque este libro va de soñadores y sueños y también de mucha gente que llega un momento en la vida que te tienes que dar cuenta de si merece la pena seguir persiguiéndolos porque necesitas talento para conseguir según qué sueños. A mí me sale mucha música, no lo sabía, pero en las dos novelas que he escrito, es una lista bastante larga de música. Bob Dylan es para mí muy importante.

Me ha pasado eso de analizar y observar el mundo de una manera que pueda escribir en una frase y Bob Dylan está todo el rato haciendo versos y me interesaba mucho esto.

P: ¿Te han despertado con Mr. Tambourine alguna vez como en la novela?

R: Sí. Bob Dylan por las letras y, sobre todo, por su obsesión por su sueño. Él solo podía ser músico y me interesaba muchísimo esta intensidad, esa manera de ver el mundo, de que todo el rato estaba con la guitarra. Me reconozco en mucho. No porque ahora yo haya publicado. Me ha pasado eso de analizar y observar el mundo de una manera que pueda escribir en una frase y Bob Dylan está todo el rato haciendo versos y me interesaba mucho esto. También porque sus letras, -Nobel de Literatura-, son buenas y porque me gusta su arco, cómo llegó en los años 60 a Nueva York, aquel ambiente con Patti Smith, El hotel Chelsea, aquí también hay esta mezcla.

Si no sacamos lo que nos mueve, estamos más tristes. Es muy heavy, es mucho más serio de lo que nos parece. Y cuando lo sacas, vives en una nube de felicidad.

P: Precisamente, Éramos unos niños, es una referencia que encontramos en la novela, ¿entiendes la viralidad que ese libro ha tenido entre la gente más joven este año?

R: No, no sabía. No tengo Tik Tok. Es una sensación eterna. Es el garaje de Silicon Valley, la magia que tiene el principio, por eso para mí era tan importante explicar que el edificio era un personaje más, c rece con los personajes. Todos somos barro y piedras y pasamos frío y después vamos aprendiendo. El Hotel Chelsea era una gente que honraba su pasión artística y le hacía caso. Yo he tenido que esperar muchos años para hacer caso a lo que yo siento. Escribir Palomitas de madrugada, para mí ha sido honrar este oficio. Siempre es como, hago esto, esto y, a veces, como hobbie, algo totalmente menor y secundario, escribo. Pues puede que sea al revés. Económicamente y profesionalmente es muy difícil, pero si no lo pones, alguna vez por lo menos, como prioridad, será imposible que salga. Es algo que la gente artística, mi pareja es así también, yo veo. Si no sacamos lo que nos mueve, estamos más tristes. Es muy heavy, es mucho más serio de lo que nos parece. Y cuando lo sacas, vives en una nube de felicidad. Siempre se ha menospreciado y más si te hablo de humor.

P: Al final, confiar en ti y hacer humor como te nacía, te ha salido muy bien.

R: Y he tenido suerte porque hay muchos libros muy buenos que se quedan ahí, no tienen esa alineación estelar que yo he tenido. Orgullosa también de haber hecho mucho caso a mi voz, al final no hay otra manera.

P: Ahora que hablas de la alineación estelar, me hace mucha gracia este personaje que analiza la vida a través de la astrología. ¿Tú has curioseado tu carta astral?

R: No creo. Creo en las energías de las personas, se nota. Pero no, además, hay una explicación científica. Vivo con una persona extremadamente pro ciencia. Pero me interesa todo, me interesa la gente que ve la vida así y cómo la lee, porque hay mucha manera de leer la vida y me interesa. Fui a una entrevista de Jorge Wagensberg, cuando tenía 20 años, que era como científico, antropólogo, filósofo y hablaba de cómo Da Vinci daba mucha importancia a la plaza de los pueblos porque tú tenías perspectivas de muy diferentes temas y esto nos enriquece a todos. Ibas a la plaza y tenías a la profesora, el carnicero, el carpintero… y todos hablando. Cuando aparecieron las universidades es cuando todo se homogenizó y perdió un poco de color. El Desastre es la plaza del pueblo: el científico, el teólogo, al que viene de la mercería, la que es una hater, era todo un constante bullicio y esto es adictivo para mí que soy una sedienta de vida y de curiosidad. Cuando vienes de una experiencia internacional como la de Las bragas al sol te acostumbras a un nivel de novedad que cuando vuelves, pierdes y cuando entré aquí, la recuperé un poco y pensé, esta es la energía que yo necesito. Ahora que he tenido dos hijos pequeños y la energía que no tienes para nada, echo en falta esto.

Manel tiene frases absolutamente antológicas. Con muy pocos versos crea unas imágenes muy potentes. Son historias literarias.

P: Manel inspira para escribir. ¿Es tu caso?

R: Es como el Bob Dylan catalán. Me inspira profundamente, pero es que tenemos grandes grupos: Love of Lesbian, Mishima. Yo me crie con todo el rock catalán de los 80, Els Pets, Sopa de cabra, todos y me acuerdo con 14 años y mirando por la ventana y escuchando también La oreja de Van Gogh, escribía ya. La música me inspiraba de una manera que no sabía explicar, pero quería escribir mi mundo y Manel para mí es mi sumun, me llegó en esta etapa. De hecho, yo escribí al cantante de Manel que me ha respondido y sin saberlo, los dos estábamos viviendo a dos bloques de distancia, él con su primer disco y yo con esta aventura. Tiene frases absolutamente antológicas. Con muy pocos versos crea unas imágenes muy potentes. Son historias literarias.

P: En la novela, hay mucha diversidad musical. Los personajes pasan de escuchar Boulevard of Broken Dreams a Entre dos aguas en un segundo, ¿así eres tú?

R: Sí, yo soy bastante así, jajajaja. Lo que me echen yo lo bailo, y Ritmo de la noche. Estoy en bares y lo que pasa en mi alrededor se filtra en el diálogo. Hay uno que está El ritmo de la noche desmenuzando porque mientras iba escribiendo estaba sonado y dije, pues lo pongo aquí, el ‘in crescendo’ este. Me encanta lo de empezar con minúsculas, después medio mayúsculas y, al final, todo mayúsculas y sigue el diálogo.

Cuando estás con tus amigos, son las seis de la mañana, te lo estás pasando bomba y suena Flying Free, la vida es una maravilla.

P: ¿Cuántos Gin Tonics has sudado con Flying Free de Pont Aeri?

R: Jajajaja…Nunca suficientes. Cuando estás con tus amigos, son las seis de la mañana, te lo estás pasando bomba y suena Flying Free, la vida es una maravilla. Es eterna esta canción.

Pont Aeri - Flying Free

P: ¿Estopa te tranquiliza?

R: Tranquiliza a Clara. El otro día conocí al de Estopa y me olvidé de decirle que salía. Estopa es un estado de ánimo, pero no, no me tranquiliza. A Clara se ve que sí.

P: Luego lees cosas como una mamada a un taxista mientras suena You are beautiful de James Blunt, ¿de dónde salen estas cosas?

R: No sé, lo del taxista ya es… Ahora firmo: Salud y taxis en las firmas de Palomitas. Lo firmo porque la gente no se lo ha leído todavía, ya me llamaréis marrana en la página tal. En esta, primero tenía otra canción y dije, no, una que cuando la canten todos a la vez recordando el momento que sea algo como muy paradójico e irónico y creo que esta canción mientras haces esto, tiene cierta coherencia estética.

P: Til Kingdom Come, de Coldplay. Podríamos decir que es el tema romántico de la novela, ¿qué te transmite a ti esta canción?

R: Me la pusieron en la primera entrevista cuando había acabado de escribir. Escribí todo él con esta canción. Luego la dejas intacta ahí tres meses y me ponen la canción… todo el cuerpo de gallina. Lloré, incluso. He puesto tanta emoción en este personaje de esta historia y esta mega canción –que las canciones tienen este poder de dejar un momento intacto en el tiempo para volver a rescatarlo exactamente igual- que me pasó esto, fue muy heavy. Es una canción tan preciosa, te espero todos estos años, ¿no? Y después, a ver qué pasa.

Coldplay - Til kingdom come (Concierto 40TV Madrid 2005)

P: ¿La buscaste o la tenías ahí en la recámara?

R: Me la dijo mi marido que es un crack de la música y es como un buen DJ, me propuso un par y me quedé esta. No soy de buscar mucho, lo que me echen lo voy escuchando, pero no voy a la búsqueda. O para el Primavera (Sound), a ver quién hay… no, me lo bailo todo.

P: La yaya con Manolo Escobar y Lola Flores, ¿inspirado en la tuya?

R: La abuela de Rita representa a toda mi familia. La fachada es mi abuela andaluza, una mujer que nunca podré ser capaz de describir debidamente ni de abastarla. La presento en Las bragas al sol y luego aquí evoluciona y la gente que ha leído Las palomitas solo, me alegra que me digas esto porque creo que trasciende. Este amor yo lo quise poner ya desde la tumba, con el romesco aquí. Mi abuela era Manolo Escobar, radio teletaxi, la Lola Flores, la Pantoja y, además, la abuela quiso ser cantaora en Andalucía. Los sueños que Rita se puede permitir tanto en Palomitas como en Las Bragas es porque generaciones anteriores como las de su abuela que solo se podían permitir y dar de comer a tres hijos y que dos no eran queridos –fueron queridos después, pero no eran esperados-, la abuela tenía un desparpajo que hubiera sido lo que hubiera querido.

P: Vamos, que ya sabemos de dónde viene tu vena artística.

R: Sí, no hay mucho artístico, pero mi abuelo paterno leía un montón. Mi abuela materna, que es la mezcla de dos abuelas, era muy fotógrafa. Y la folklórica andaluza era lo más y es toda Andalucía y folklore, zambomba, gritar y Navidades explosivas. Mi familia andaluza y mi familia catalana contrastan todo lo que se puede contrastar. Es muy gracioso.

P: ¿Alguna canción que te haya hecho especial ilusión incluir en la novela?

R: Yo creo que no, esta intensidad de Bob Dylan y poder introducir alguna de las estrofas de Manel y construir todo un capítulo a partir de una canción suya, La muerte de un héroe romántico. Y Pont Aerei que no falte. La gente que la hemos vivido en ese momento exacto en que todo hierve es de un subidón enorme. Te llega muy adentro de vitalidad y explosión. A quien no le guste Flying Free es que está muerto por dentro.

P: Leyendo la novela pensaba en Sting y no por la música sino porque es real que hay padres ricos que desheredan a sus vástagos como le pasa a uno de tus personajes, ¿cómo lo valoras?

R: Me parece un temazo muy interesante que me ha hecho pensar mucho. Mis padres vienen de familia muy humilde que se han podido construir su vida. Yo no he crecido pensando si voy a heredar algo o no. De hecho, siempre he dicho a mis padres, que se fundan absolutamente cada euro. Pero claro, las personas que nacen en familias de billonarios… Así son los clientes míos, que hago rutas gastronómicas por Barcelona, y todos mis clientes son americanos muy ricos y yo conozco muy bien esta historia porque a mí me invitaron a esta fiesta de donde viene Charlotte y he conocido de primera mano estas historias. Son gente que ha conseguido cosas muy grandes, pero por ellos mismos, no heredando y es un ejercicio muy valiente, que no todo el mundo puede entender. Aquí está mucho esta cultura de trabajo para dejarle a mis hijos. Cuando vienes de una pobreza con la que has sufrido mucho, tu único objetivo en la vida es que tus hijos no sufran como tú y que esta gente haga esto, no sufrieron tanto, pero han visto que el dinero no siempre trae cosas buenas. Y lo que les han dado, que es una vida, un conocimiento y una manera de vida… ya les han regalado muchas cosas inmateriales, unas escuelas, unos valores, una educación, que ya consideran que es suficiente para que ellos lo hagan. Es verdad que, si lo consigues por ti misma, es infinitamente mejor que si vives tu vida dependiendo de lo que te tienen que dar los demás. Conseguirlo es difícil. No tengo este problema.

P: Como metías esa pullita al impuesto de sucesiones, pensaba que serías una rica heredera…

R: Qué va. Ni lo conocía, tuve que buscar, porque me interesaba que la hater máxima, que critica tanto y tiene un discurso con el que puedo estar de acuerdo en algunas cosas, critica tanto a Charlotte porque dice que es una pija y que no ha tenido que trabajar nada y la que acaba heredando es ella, Tac. Y la amiga heredera, no hereda nada. Esta dicotomía y estos giros de que, al final, los haters también esconden cosas. Si criticas algo es que algo te corroe. Cuando odias tanto, es que algo hay. Me gustaba este doble filo.

P: Tac es tu Vecina Rubia.

R: Ya lo pensé.

P: Hoy no llevas puesta la ropa de la abuela como Rita.

R: Aquella fina frontera entre ser hípster o ir a congregar a misa los domingos o ser homeless, pero me tendré que poner algo de mi abuela. Me gustaba mucho esta herramienta de cómo integrarse a través de su abuela y cómo se integra en el Desastre es también el vehículo de cómo la abuela se comunica con ella, va encontrando cosas en los bolsillos, un calendario porno de los años 80, estas cosas.

P: Cuando vuelcas tu vida en una novela como esta y luego la sueltas, ¿qué sensación deja?

R: He explicado dos historias que para mí son muy bonitas. Espero que lo que yo sentí lo pueda sentir otra gente y va a ser algo bueno. Me desnudo completamente y literalmente, como has podido leer, pero creo que lo hago desde una base muy sana y lo que parte de aquí no puede ser nada malo ni rocambolesco y creo que va a ser un viaje intenso, pero bueno, que cuando acabes la novela la quieras abrazar. Y me siento sin vergüenza.

P: ¿Tienes vida para una tercera?

R. Madre mía si tengo vida. Mi umbral de sentir y de buscar historias está por los suelos. Te puedo escribir una historia de los tres días que hemos pasado. Vivo todo con intensidad, observo mucho y huelo mucho y creo que mientras haya humor y emoción intensa, allá que voy.

P: Y azoteas, ¿no? Me imagino que esa ruta por las azoteas del Born es una licencia literaria.

R: El capítulo de las azoteas existe, lo único que me cuadré las azoteas que a mí me gustaban, el orden no es necesariamente este, pero todas existen.

P: Y tu versión a lo Lara Croft saltando de una azotea a otra, ¿también?

R: Soy de pueblo y las que somos de pueblo, el bosque, los caballos, la ciudad es una broma. Ser de pueblo te da una parte salvaje que después en la vida la utilizas, tienes menos miedo. Hemos saltado de lugares muy altos y nos hemos rascado muchas veces y nos hemos ortigado.

P: Lo que pensaba que también era una licencia literaria, ahora que has dicho que haces rutas gastronómicas, ya no, es ese cameo de Joan Roca.

R: Esto es ciertísimo. Me va a presentar ahora en Girona, somos amigos. En 2014, cuando pasa esta historia, hace el proyecto que se llama El Sueño que puso a 14 personas de distintas disciplinas artísticas delante de un mismo plato para crear diferentes discursos y esto es fascinante. Puso un orfebre, una cantante de ópera, una escritora, un pintor, a Ferrán Adriá y todos ahí, cómo ven un guisante. Uno verá el color, otro la forma, otro un planeta y el principito. Además, se llama El Sueño y esto va de soñadores, así que, vamos para allá.

Yo quiero que Obama se lo lea y me ponga en la lista de los más leídos del año.

P: ¿Algún sueño por cumplir?

R: Sí, muchos, sobre todo, que esto siga, que pueda seguir escribiendo. Cuarta edición de Las Palomitas en un mes. ¿Sueños? Yo quiero que Obama se lo lea y me ponga en la lista de los más leídos del año.

P: ¿Lo has traducido al inglés?

R: El primero sí, me voy ahora a Estados Unidos a presentarla con todos estos clientes. Tengo el sueño un día de dormir ocho horas seguidas, que me dejen mis hijos. Pero nada, seguir y poder tener siempre la distancia para el agradecimiento de lo que me está pasando.

P: Y la adaptación audiovisual, ¿está entre esos sueños?

R: Las bragas lo estamos haciendo. Nos ponemos ya. Quieren que me ponga para mantener el alma, sobre todo. A ver qué pasa. Si es mala diré que no he participado, pero tengo mucha curiosidad, que cobre vida, tres dimensiones, colores.

P: Para acabar, ¿Toni Acosta presentado tu libro, ¿por qué?

R: Nos conocimos hace un año por Sant Jordi y no nos hemos visto más, pero nos hemos convertido en amigas epistolares por audios de WhatsApp e Instagram.

Cristina Zavala

Redactora y guionista de LOS40. Completamente...