Cuando las ciudades convivían con sangre, basura y cadáveres a plena vista
En varias ciudades europeas y estadounidenses, la gestión de basura y el sacrificio de animales formaban parte del paisaje público antes de ser relegados a la periferia urbana.

Ilustración del siglo XIXI de un vertedero urbano de Nueva York. / clu
La imagen resultaría impensable hoy. Pero durante el siglo XIX, en pleno crecimiento de las grandes ciudades industriales, la relación con los residuos y la muerte animal era muy distinta a la actual. En lugares como Londres o París, vertederos, mataderos e infraestructuras de gestión de desechos no estaban necesariamente ocultos a la vista pública. En algunos casos, incluso formaban parte del recorrido cotidiano de la ciudad.
La expansión urbana en países como Reino Unido o Estados Unidos coincidió con un periodo en el que las normas sanitarias y urbanísticas aún estaban en desarrollo. La separación entre lo "limpio" y lo "sucio" no estaba tan definida como hoy, y muchos procesos vinculados a la higiene urbana eran visibles y accesibles.

Un vertedero del Londres del siglo XIX. / clu

Un vertedero del Londres del siglo XIX. / clu
En ese contexto, algunos espacios asociados a la basura o al sacrificio de animales llegaron a convertirse en curiosidades urbanas. Existían visitantes que acudían a mataderos o zonas de gestión de residuos por interés práctico, científico o simplemente por curiosidad. No era un turismo organizado en el sentido moderno, pero sí una forma de exposición directa a los procesos materiales de la ciudad.
LOS40
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Enfermedades a la vista
A mediados del siglo XIX, el desarrollo de la medicina, la ingeniería sanitaria y la preocupación por las enfermedades infecciosas empezó a cambiar esta relación. El crecimiento de las teorías sobre la transmisión de enfermedades impulsó nuevas formas de entender la higiene urbana, lo que llevó progresivamente a separar estos procesos del espacio público visible.
En ciudades como Nueva York o Londres, comenzaron a desarrollarse sistemas de alcantarillado más complejos, regulaciones sobre mataderos y políticas de recogida de residuos que buscaban reducir la exposición directa de la población a estos elementos. La basura dejó de ser algo integrado en la vida urbana para convertirse en un problema a gestionar fuera de la vista.

Un vertedero de Hampden County, Massachusetts, a finales del siglo XIX. / ilbusca

Un vertedero de Hampden County, Massachusetts, a finales del siglo XIX. / ilbusca
Este proceso se intensificó en el siglo XX, cuando la planificación urbana consolidó la idea de que los residuos debían ser invisibles para el ciudadano. Vertederos, incineradoras y mataderos fueron desplazados hacia zonas periféricas, mientras que el espacio público se reservaba para funciones residenciales, comerciales o recreativas.
Hoy, la gestión de residuos es un sistema altamente tecnificado, pero también oculto
Hoy, la gestión de residuos es un sistema altamente tecnificado, pero también oculto. La mayoría de los procesos que permiten que una ciudad funcione, desde el tratamiento de basura hasta el sacrificio industrial de animales para consumo, ocurren lejos de la experiencia cotidiana de los habitantes.
El contraste con el siglo XIX permite observar cómo ha cambiado no sólo la tecnología, sino también la percepción social de lo que debe ser visible en una ciudad. Lo que antes podía formar parte del paisaje urbano y hasta del entretenimiento, hoy se gestiona bajo una lógica de invisibilidad y separación estricta entre espacio público y procesos industriales.

Dani Cabezas
Periodista y músico madrileño, fui durante años el responsable de la sección de Música del diario 20...












