España se queda definitivamente sin 'Emily in Paris': la serie termina tras su sexta temporada

Netflix ha anunciado el final de la famosa serie de Lily Collins

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Si eres de los que esperaba ver a Emily Cooper brindando con una sangría en una terraza de Malasaña o perdiéndose (con estilazo, eso siempre) por alguna cala mediterránea, sentimos decirte que no va a pasar. Emily in Paris terminará oficialmente con su sexta temporada y, a pesar de haber convertido media Europa en su tablero de aventuras, España no entra en el itinerario final de la influencer favorita de Netflix. Oui, oui… pero no “olé”.

La noticia llega justo cuando el equipo ha arrancado el rodaje de la última tanda de episodios, que ha comenzado en Grecia, sumando así un nuevo destino al pasaporte de Emily. Tras conquistar París (obvio), coquetear con Italia y ahora dejarse caer por tierras griegas, la serie se despide ampliando su mapa… pero dejando fuera una parada que muchos fans españoles llevaban tiempo reclamando.

De París al Egeo: el último viaje de Emily

Esta sexta temporada promete retomar la historia justo donde se quedó la quinta: con ese momentazo de cliffhanger en el que Gabriel enviaba una postal a Emily desde Grecia invitándola a reencontrarse. Vamos, que si eres team Gabriel, esto huele a final feliz que tira para atrás. Y sí, todo apunta a que los tiros van por ahí: la serie quiere cerrar el círculo emocional que ha construido desde el primer episodio.

El propio creador, Darren Star, y su protagonista, Lily Collins, han compartido imágenes del inicio de rodaje, celebrando el arranque de este último capítulo de la historia. Un viaje que comenzó hace años con una idea pensada para otra cadena y que terminó convirtiéndose en uno de los exitazos internacionales de Netflix.

Un fenómeno global lleno de estereotipos

Desde su estreno, Emily in Paris ha vendido una Europa idealizada y colorida, perfecta para escapar (al menos durante 30 minutos por episodio). Pero también ha sido objeto de bromas (y alguna que otra crítica) por su forma de representar la cultura de cada país. No hay estereotipo que se le resista a la protagonista, para que nos vamos a engañar.

Francia fue el epicentro —con clichés incluidos—, Italia entró en escena con su romanticismo y ahora Grecia se suma como el escenario idílico definitivo para cerrar la historia. ¿Y España? Pues viendo la lista, parece que el algoritmo de Emily ha pasado de largo por nuestro país.

Y eso que material no faltaba: desde fiestas hasta gastronomía, pasando por moda, playas y esa capacidad española de convertir cualquier noche en una storyline de diez capítulos. Pero nada. Ni una escapada a Ibiza, ni una reunión de trabajo en Barcelona, ni siquiera un guiño de fondo con un "¿y si probamos España?".

Nos quedamos con esa pequeña espina clavada en el corazón. La misma que tiene Alemania, Irlanda, Bélgica y otros países europeos. Aunque, reconozcámoslo, en España hubiese sido mucho más divertido.

Alberto Palao

Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual....