Crítica de 'everyone for ten minutes de Bleachers': el desgaste de seguir abierto al amor
El disco cuenta con 11 canciones
Jack Antonoff, de Bleachers, en el Madison Square Garden el 4 de octubre de 2024 en la ciudad de Nueva York. / Taylor Hill
Hay algo ligeramente familiar en la manera en que Jack Antonoff sigue escribiendo canciones como si todavía estuviera intentando salvar a alguien después de una fiesta. everyone for ten minutes vive exactamente ahí. En ese momento rarísimo de la madrugada en el que la euforia ya ha terminado, el maquillaje empieza a correrse y todo el mundo tiene que convertirse en una persona normal.
Portada de 'everyone for ten minutes', el nuevuo álbum de Bleachers.
Bleachers siempre había sido un proyecto de huida. Canciones enormes para atravesar suburbios imaginarios con las ventanillas bajadas. Pero este disco en vez de correr, se queda quieto. Y eso cambia completamente la temperatura de la banda.
Durante años Antonoff produjo álbumes para mujeres que entendieron cómo convertir el desastre emocional en la estética pop perfecta. Lorde lo hizo sonar neurótico. Lana Del Rey, narcótico. Taylor Swift, sentimental hasta la saciedad. Con Bleachers, en cambio, Antonoff sigue pareciendo un chico buscando algo dentro de una gasolinera abierta 24 horas. Esa sensación continúa aquí, aunque ahora más adulta y por lo tanto, más cansada.
No es casual que el álbum haya aparecido rodeado de imágenes tomadas en Electric Lady Studios. Y, sin embargo, everyone for ten minutes no suena vintage. Suena agotado de Internet. Hay una diferencia enorme.
El propio título parece un síntoma de eso. Podemos relacionar relacionar everyone for ten minutes con la función AirDrop del iPhone que te permite estar disponible "para todos durante diez minutos". La teoría tiene sentido porque todo el disco parece preguntarse cuánto tiempo puede permanecer una persona emocionalmente abierta antes de apagarse por completo.
La producción de everyone for ten minutes
Antonoff sigue produciendo como alguien que encontró un sintetizador roto en Nueva Jersey en 1987 y decidió construir toda su personalidad alrededor de eso. Hay saxofones enterrados bajo capas de reverb, baterías que suenan como recuerdos comprimidos y teclados que parecen derretirse en las esquinas de las canciones. Pero esta vez hay menos ansiedad por fabricar himnos.
El disco no quiere impresionarte inmediatamente. Quiere acompañarte mientras miras el móvil esperando un mensaje que probablemente no llegue.
Y ahí aparece uno de los mayores aciertos del álbum. Me refiero al silencio. Bleachers siempre tuvo miedo al vacío. Aquí Antonoff por fin deja espacio para que las canciones tropiecen o incluso se vuelvan incómodas. i can’t believe you’re gone funciona precisamente porque nadie intenta rescatarla de su tristeza.
Análisis de las canciones de de everyone for ten minutes
sideways
Empieza el disco y ya parece que Antonoff está llegando tarde emocionalmente a algo. sideways tiene esa energía de mensaje escrito y borrado varias veces antes de enviarse.
the van
La canción más cinematográfica del álbum. América aquí no aparece como fantasía, sino como un parking vacío iluminado por fluorescentes horribles. Bruce Springsteen mirando TikTok desde una lavandería.
we should talk
Pocas frases provocan tanto terror como "tenemos que hablar". Antonoff consigue que la canción suene exactamente así.
you and forever
El gran single y probablemente la canción más tradicionalmente Bleachers del disco. Crece poco a poco hasta convertirse en algo enorme y ligeramente ridículo.
dirty wedding dress
Parece escrita para gente que ya no sabe distinguir entre romanticismo y nostalgia estética. Funciona muchísimo mejor de lo que debería.
take you out tonight
Una canción pequeña, nocturna, medio vacía. Como caminar acompañado y sentirse solo igualmente.
i can’t believe you’re gone
El centro emocional del álbum. No hay metáforas especialmente inteligentes aquí. solo dolor frontal. Puede definirse como dolor concentrado.
dancing
No es una canción feliz. Es una canción sobre intentar parecer feliz. Que es mucho más interesante.
she’s from before
Habla de personas que pertenecen a una versión antigua de tu vida. Y de cómo a veces seguimos intentando vivir allí mentalmente.
i’m not joking
La más extraña del disco. Antonoff parece disfrutar cuando deja de intentar gustar inmediatamente.
upstairs at els
El final perfecto porque no intenta cerrar nada. El disco simplemente se apaga, como una conversación que continúa en otra habitación.
Lo mejor de everyone for ten minutes
Lo mejor de everyone for ten minutes quizá sea que la intimidad deja de ser una estética. Jack Antonoff lleva años ocupando un lugar extrañísimo en la cultura musical contemporánea. Es uno de los productores más visibles de la industria, convertido casi en un personaje dentro de Internet. Entre la conversación constante sobre Taylor Swift trabajando recientemente con otros productores y esa especie de fatiga cultural que siempre termina cayendo sobre los nombres demasiado presentes, lo más fácil habría sido volverse irónico o fabricar un disco consciente de su propia narrativa pública.
Pero everyone for ten minutes hace exactamente lo contrario. Antonoff no se protege demasiado aquí. Y eso termina siendo bastante valiente. Simplemente aparece como alguien todavía dispuesto a escribir desde un lugar emocionalmente abierto, incluso sabiendo que hoy esa vulnerabilidad masculina suele convertirse en una sospecha performativa.
Hay algo muy bonito en cómo Bleachers entiende la emoción como algo ligeramente torpe, exagerado, humano. Antonoff sigue escribiendo canciones donde los hombres idealizan demasiado. Jack Antonoff ya no escribe como alguien intentando convertirse en la persona más interesante de la fiesta. Escribe como alguien que salió a tomar aire y ha tardado demasiado en volver.
Lola Rabal
Trabajo como guionista y periodista. Vivir en...Trabajo como guionista y periodista. Vivir en Chicago me acercó a la producción musical. Desde entonces, estudio danza clásica en Madrid. Vuelco mi pasión por la música escribiendo críticas en LOS40.