Cien años de Miles Davis: el músico que cambió el jazz tantas veces que terminó revolucionando toda la música moderna
De la improvisación bebop al jazz eléctrico y la influencia sobre el rock, su carrera redefinió constantemente los límites del sonido contemporáneo
Miles Davis, fotografiado en 1984. (Photo by Brownie Harris/Corbis via Getty Images) / Brownie Harris
Pocas figuras del siglo XX provocan tanto respeto entre músicos tan distintos entre sí como Miles Davis. Da igual que uno venga del jazz, del rock, del funk, de la electrónica o incluso del hip hop: tarde o temprano, el nombre de Miles aparece en la conversación como una especie de punto de origen inevitable. Y eso resulta todavía más impresionante cuando uno recuerda que, técnicamente, era trompetista de jazz. Sobre el papel, un territorio aparentemente lejano para buena parte de nuestros oyentes; el problema es que Miles Davis nunca aceptó permanecer dentro de un solo territorio.
Este 26 de mayo habría cumplido 100 años y su importancia no se explica únicamente por la calidad de sus discos, sino por algo mucho más raro: revolucionó varias veces la música moderna sin repetir nunca exactamente la misma fórmula. Cada vez que el jazz parecía estabilizarse alrededor de una idea, Miles cambiaba de dirección. Y arrastraba a todo el mundo detrás.
Cuando comenzó su carrera en los años cuarenta junto a Charlie Parker,el jazz estaba viviendo la explosión del bebop, un estilo vertiginoso y técnicamente complejísimo que transformó para siempre la improvisación moderna. Miles participó directamente en aquel movimiento, pero muy pronto empezó a buscar otra cosa. Menos velocidad. Más espacio. Más emoción contenida. Ahí llegó la primera gran mutación.
Con las grabaciones reunidas después bajo el nombre de Birth of the cool, ayudó a desarrollar el cool jazz, una corriente mucho más atmosférica y elegante que reaccionaba contra el frenesí del bebop. Ya aparecía una de las obsesiones centrales de toda su carrera: eliminar notas en lugar de acumularlas. Miles entendía el silencio como parte fundamental de la música. Aquello ya habría bastado para convertirlo en una figura histórica. Pero apenas era el principio.
Durante los cincuenta formó uno de los grandes quintetos de la historia del jazz y grabó discos fundamentales como Kind of blue (1959), probablemente el álbum de jazz más influyente y vendido de todos los tiempos. Lo extraordinario es que incluso ahí estaba cambiando las reglas otra vez.
En lugar de estructuras armónicas complejísimas, Miles apostó por el jazz modal: menos cambios de acordes y más libertad para construir atmósferas e improvisaciones emocionales. La música respiraba de otra manera. Y el impacto fue gigantesco.
Kind of blue terminó convirtiéndose además en una puerta de entrada al jazzpara millones de personas que jamás habían escuchado aquel estilo. Algo parecido a lo que ocurre con ciertos discos de rock clásico: trascienden el género y pasan a formar parte de la cultura popular global. Pero Miles no tenía ningún interés en convertirse en guardián de un museo sonoro.
Mientras muchos músicos de jazz empezaban a mirar con desconfianza al rock de finales de los sesenta, él hizo exactamente lo contrario: escuchar atentamente lo que estaba ocurriendo alrededor. Jimi Hendrix, Sly and the Family Stone, James Browno la psicodelia eléctrica empezaron a influir directamente en su música. Y ahí llegó otra revolución.
En 1970 publicó Bitches brew, un disco desconcertante para muchísima gente en aquel momento. Jazz eléctrico, estructuras abiertas, largas improvisaciones, ritmos cercanos al funk y una energía casi hipnótica. Algunos puristas lo consideraron una traición. La cuestión es que volvió a cambiar la historia.
Porque aquel álbum ayudó a crear el jazz fusion y abrió conexiones nuevas entre el jazz, el rock progresivo y la música experimental. Muchísimos músicos de rock quedaron fascinados por esa libertad sonora. Sin Miles Davis probablemente no se entienden igual artistas tan distintos como David Bowie, Radioheado buena parte de la electrónica contemporánea. Y esa es precisamente la clave para entender por qué sigue siendo una figura tan importante incluso fuera del jazz.
Miles Davis cambió la idea misma de evolución artística dentro de la música popular. Nunca quiso repetirse. Nunca quiso sonar cómodo, ni aceptó vivir únicamente de su prestigio pasado. Mientras otros artistas protegen cuidadosamente su identidad reconocible, él parecía disfrutar destruyendo constantemente la suya.
También era una personalidad compleja y contradictoria. Elegante, brillante, agresivo, imprevisible y muchas veces difícil. Su relación con las drogas marcó varias etapas de su vida y su carácter podía resultar extremadamente duro. Pero incluso quienes chocaban con él reconocían algo evidente: poseía una intuición musical extraordinaria para detectar hacia dónde se dirigía el futuro.
Y además tenía una estética absolutamente moderna. Gafas oscuras, trajes impecables, actitud distante y una manera de ocupar el escenario que influyó muchísimo más allá de la música jazz. Miles Davis entendía el estilo como parte de la expresión artística. Hay algo en su figura que conecta directamente con la sofisticación eléctrica de Bowie, con la frialdad elegante de Prince o incluso con ciertas estrellas del hip hop contemporáneo.
En los años ochenta volvió todavía a transformarse otra vez, acercándose al funk, al pop y a las nuevas tecnologías musicales. Colaboró con músicos jóvenes, versionó canciones de artistas contemporáneos y se negó a convertirse en reliquia cultural. Eso explica por qué su influencia sigue apareciendo constantemente en lugares inesperados.
Miles Davis, fallecido en 1991 a los 65 años, no fue únicamente uno de los grandes músicos del siglo XX. Fue también una manera distinta de entender la creatividad: avanzar incluso a riesgo de desconcertar al público, romper el propio personaje antes de quedar atrapado dentro de él y asumir que la música debía permanecer siempre en movimiento. Y quizá por eso continúa pareciendo contemporáneo incluso un siglo después de su nacimiento.
Miguel Ángel Bargueño
Periodista y autor de varios libros sobre música....Periodista y autor de varios libros sobre música. Antes La Revista 40, 40TV o El Gran Musical. Ahora en 'Del 40 al 1' y escribiendo reportajes sobre leyendas del rock en LOS40 Classic.