¿Quién es Paula García? La artista que promete hacer del R&B el sonido del futuro en España

La nueva promesa del género en nuestro país presenta su primer EP, ‘AFTERLOVE’. Un proyecto que habla desde la sanción de una herida pasada

Imagen promocional cedida por la artista | Alba Bargues y Quieto Carlos / Alba Bargues

Nacida de Almería pero granadina de corazón, Paula García se conecta a nuestra videollamada a primera hora de la mañana y ya se percibe en cuestión de segundos: el amor que desprende por la música. A sus 21 años, la joven artista se mueve entre la ilusión de quien acaba de lanzar su primer gran proyecto y la presión constante de una industria que exige inmediatez y constancia, incluso a quienes todavía están aprendiendo a construirse su lugar dentro de ella. “Si quiero, puedo”, repite varias veces durante la conversación, casi como un mantra.

Su primer EP, AFTERLOVE, publicado el pasado 7 de mayo, funciona como carta de presentación y también como cierre emocional. En apenas seis canciones —mezclando español e inglés, pop y R&B dosmilero— Paula convierte una relación tóxica en el punto de partida de una reconstrucción personal y artística. Y aunque todavía habla de sí misma como una artista emergente, en su discurso aparece algo mucho más ambicioso: la necesidad de abrir camino a un sonido que está por explotar en nuestro país.

Imagen promocional cedida por la artista | Alba Bargues y Quieto Carlos

La música como terapia de heridas, y de vida

Antes de pensar en giras, números o estrategias de lanzamiento, Paula García era una adolescente perdida que no encontraba su sitio. Mientras el resto de sus compañeros de instituto parecían tener claro qué querían estudiar o en qué querían trabajar, ella solo sabía una cosa: nada le hacía sentir como el escribir canciones. “Llegaba del instituto y me ponía a buscar beats de Ariana Grande para componer encima”, recuerda.

Aunque lleva toda la vida cantando y tocando la guitarra, no fue hasta 2019 cuando entendió que la música no era una afición más. Venía de una relación tóxica que la había apagado por completo y que, junto a su brillo, le había arrebatado su vena artística: “No hacía música, casi ni escuchaba música. Me abandoné muchísimo”. La pandemia terminó funcionando como punto de inflexión. Salir de aquella relación le permitió empezar a construir canciones desde un lugar mucho más íntimo y honesto. “La música fue mi psicólogo”, reconoce.

Sus primeros pasos, sin embargo, estuvieron lejos de parecerse a una historia idealizada de éxito inmediato. Recuerda su primera vez en un estudio como “un evento traumático”, marcado por la ansiedad y el miedo constante a no estar a la altura. No fue entrar allí y sentir que todo avanzaba como debía por un camino asfaltado, lleno de muchas flores. Al contrario, “tenía pánico escénico. Pensaba que iban a creer que no era lo suficientemente buena para estar allí”.

Aun así, nunca contempló otro camino. Ni siquiera después de descubrir las partes más difíciles de la industria musical. El miedo lo enfrentó desde los sueños; desde las ganas de cumplir con lo que siempre había soñado. “Todos los trabajos tienen algo negativo. No puedes dejar de elegir lo que te gusta por eso”.

R&B “con B de baddie”

Si hay algo que define a Paula García es la claridad con la que entiende el universo artístico que quiere construir. Sus referencias aparecen rápido y sin dudar: Ariana Grande, Beyoncé, Rihanna, Britney Spears, The Weeknd o Michael Jackson forman parte del ADN musical con el que creció. El resultado es una propuesta que bebe directamente del R&B y el pop de los 2000. Ella misma resume su sonido con una frase: “R&B con B de baddie”.

En AFTERLOVE, Paula mezcla inglés y español de manera natural, algo todavía poco habitual dentro de la escena urbana española. Para ella, no se trata solo de una decisión estética, sino de una consecuencia lógica de las influencias con las que ha crecido. “Escuchaba tanta música en inglés, que las melodías me salían así, solas”.

El EP llevaba años rondándole la cabeza. Mucho antes de grabarlo ya tenía claro el concepto, el orden de las canciones e incluso algunos títulos. Lo único que faltaba era encontrar a alguien capaz de entender exactamente el sonido que buscaba. Lo encontró en el productor Manu Oliva, con quien terminó dando forma a un proyecto que define como “el cierre definitivo de una etapa”. “Necesitaba que la Paula del pasado fuese escuchada”, continúa diciendo.

Por eso AFTERLOVE no funciona como un disco más sobre una ruptura sentimental a través de canciones como boyFRIEND, LUCKY STRIKE u OPUESTOS, su colaboración con Alex Brown. También habla sobre reconstruirse después de tocar fondo, volver a quererse y aprender a convivir con las heridas. De volver a ser. “Después de una relación tóxica, lo único que te queda es volver a quererte a ti misma”, afirma con una seguridad envidiable.

No obstante, detrás también se deja entrever a una Paula mucho más vulnerable. Habla abiertamente de bloqueos creativos, de la presión por mantener números en redes sociales y de intentar destacar en una industria saturada. Esta sensación, de hecho, influye en su próxima decisión vital: mudarse a Madrid. Aunque Granada forma parte central de su identidad —“Granada se siente como ir a casa de tus abuelos y que te hagan un bocadillo de azúcar y aceite”—, reconoce que crecer dentro de la industria musical implica inevitablemente moverse hacia donde están las oportunidades.

Imagen promocional cedida por la artista | Alba Bargues y Quieto Carlos

Un futuro prometedor; una meta por lograr

Paula García todavía habla desde el margen de quien está empezando, pero su discurso deja entrever una ambición muy concreta: convertirse en una de las artistas responsables de consolidar el R&B contemporáneo dentro de la música española. “Siento que ese sonido todavía no ha llegado del todo aquí”, dice. “Me encantaría ser una de las personas que lo introduzca poco a poco”.

No habla únicamente de números o de viralidad. Cuando piensa en el futuro, lo hace desde la idea de construir una carrera sólida y duradera, una que le permita vivir de la música sin perderse a sí misma por el camino. “Quiero crecer personalmente a la vez que crece mi carrera”. Quizá por eso, cuando habla de lo más importante que le ha dado la música hasta ahora, no menciona cifras; habla de las personas que ha conocido y, sobre todo, de su relación consigo misma. “Haciendo el EP sentía que estaba sanando a mi yo del pasado”.

Después de AFTERLOVE llegarán más canciones, más frustraciones y probablemente también más presión; así funciona una pasión tan grande y bonita pero a la vez sacrificada como la música. Ella misma lo asume entre risas. Pero mientras intenta encontrar el siguiente paso artístico, hay algo que tiene claro: no piensa abandonar el sonido que lleva años imaginando. Porque, para Paula García, el R&B es el lugar donde aprendió a volver a encontrarse.