Sesenta años de 'Yellow submarine': la canción más absurda de The Beatles… y quizá una de las más brillantes
Lo que parecía una ocurrencia infantil terminó revelando hasta qué punto el grupo estaba cambiando el lenguaje del pop en 1966
Póster de la película 'Yellow submarine', estrenada en 1968, dos años después de la grabación de la canción.
La escena parece casi ridícula vista desde hoy. Cuatro músicos adultos reunidos en un estudio de Abbey Road haciendo ruidos de cadenas, voces exageradas, burbujas y coros delirantes para contar la historia de un submarino amarillo. Y, sin embargo, detrás de aquella grabación aparentemente disparatada estaba ocurriendo algo muchísimo más importante: The Beatlesestaban dejando de comportarse como una simple banda pop para convertirse en un laboratorio sonoro.
El 26 de mayo de 1966 grabaron “Yellow Submarine”, una de las canciones más singulares de toda su carrera. Y también una de las más engañosas. Porque durante décadas mucha gente la redujo a poco más que una broma simpática cantada por Ringo Starr. El problema es que incluso las bromas de The Beatles en aquella época estaban redefiniendo los límites de la música popular.
Para entender lo que significaba “Yellow submarine” hay que situarse exactamente en aquel momento. En 1966, The Beatles estaban viviendo una transformación artística vertiginosa. Apenas unos meses antes habían publicado Rubber soul, un disco que empezaba ya a romper claramente con el pop juvenil de sus primeros años. Las letras se volvían más introspectivas, las estructuras más complejas y el estudio comenzaba a funcionar como herramienta creativa y no solo como lugar donde registrar canciones.
Además, el grupo empezaba a cansarse profundamente de las giras. Los conciertos se habían convertido en un caos histérico donde apenas podían escucharse a sí mismos entre los gritos del público. Esa frustración terminó empujándolos cada vez más hacia la experimentación de estudio. “Yellow submarine” nació exactamente dentro de ese contexto.
La canción fue compuesta principalmente por Paul McCartney, aunque acreditada oficialmente a Lennon-McCartney. McCartney imaginó el tema casi como una canción infantil psicodélica pensada específicamente para la voz de Ringo Starr, cuya personalidad cercana y ligeramente cómica funcionaba perfectamente para aquel tipo de narración surrealista.
Y ahí aparece uno de los grandes aciertos de The Beatles: entendían perfectamente el valor emocional de cada miembro del grupo. Ringo no tenía la sofisticación compositiva de John Lennon ni el perfeccionismo melódico de McCartney, pero transmitía algo fundamental: humanidad. Su voz sonaba cálida, cotidiana y accesible. Exactamente lo que necesitaba una canción como aquella.
The Beatles - The Beatles - Yellow Submarine (Official Music Video) [Remastered 2015]
Pero el verdadero corazón de “Yellow submarine” estaba en la grabación. The Beatles transformaron el estudio en un pequeño teatro experimental. Utilizaron efectos sonoros improvisados, objetos cotidianos, cánticos colectivos y técnicas de grabación muy poco habituales en el pop comercial de la época. Parte del personal de Abbey Road terminó participando en los coros y los efectos, creando una atmósfera de caos cuidadosamente organizado.
Había algo casi cinematográfico en todo aquello. Y también profundamente moderno. Porque mientras otras bandas seguían grabando canciones pensando principalmente en cómo reproducirlas en directo, The Beatles empezaban a entender el estudio como un espacio ilimitado de imaginación sonora. “Yellow submarine” fue una pieza importante dentro de ese cambio de mentalidad que terminaría explotando completamente un año después con Sgt. Pepper’s lonely hearts club band.
La canción apareció finalmente en agosto de 1966 dentro de Revolver, probablemente el disco donde la banda alcanzó por primera vez una libertad creativa total. Y resulta fascinante que en un álbum tan revolucionario convivieran composiciones complejísimas como “Tomorrow never knows” con algo aparentemente tan ligero como “Yellow submarine”.
Aunque quizá ahí reside precisamente parte de la genialidad del grupo. The Beatles entendían algo que muchos artistas pierden cuando empiezan a sofisticarse: la imaginación no tiene por qué ser solemne. “Yellow submarine” funciona al mismo tiempo como canción infantil, experimento psicodélico, himno colectivo y pieza pop absurdamente pegadiza.
Además, el tema terminó adquiriendo vida propia mucho más allá de la música. La película animada Yellow Submarine de 1968 convirtió definitivamente la canción en icono visual de la psicodelia pop. Aquellos colores saturados, personajes surrealistas y paisajes imposibles ayudaron a consolidar una imagen de The Beatles mucho más ligada a la fantasía y la experimentación cultural de finales de los sesenta.
Curiosamente, John Lennon nunca sintió demasiado entusiasmo por la canción y llegó a considerarla menor dentro del repertorio del grupo. Pero con el tiempo terminó ocurriendo algo bastante revelador: generaciones enteras crecieron asociando “Yellow submarine” a la dimensión más imaginativa y libre de The Beatles. Y eso no es poca cosa.
La canción resume muy bien una cualidad esencial del grupo: la capacidad para convertir ideas aparentemente simples en experiencias culturales enormes. Muy pocas bandas habrían podido publicar algo tan extraño, tan juguetón y tan poco preocupado por parecer “serio” en pleno momento de madurez artística.
También hay algo profundamente británico en su humor. Ese gusto por el absurdo, el juego colectivo y la sensación de que detrás de todo hay una ironía ligeramente surrealista. Incluso en su etapa más experimental, The Beatles seguían conservando una cierta capacidad infantil para divertirse con la música.
Y quizá por eso “Yellow submarine” continúa funcionando tan bien. No porque sea la canción más sofisticada del grupo ni la más emocional, sino porque captura un instante muy concreto en el que cuatro músicos empezaron a descubrir que el pop podía contener literalmente cualquier cosa: fantasía, ruido, teatro, psicodelia, humor y experimentación sonora al mismo tiempo. Una supuesta broma grabada en Abbey Road terminó revelando que The Beatles estaban imaginando el futuro con mucha más libertad que nadie alrededor.
Miguel Ángel Bargueño
Periodista y autor de varios libros sobre música....Periodista y autor de varios libros sobre música. Antes La Revista 40, 40TV o El Gran Musical. Ahora en 'Del 40 al 1' y escribiendo reportajes sobre leyendas del rock en LOS40 Classic.