Ca7riel y Paco Amoroso desatan la locura con su música desprejuiciada en el Autocine de Madrid

El grupo argentino demuestra una vez más que la electrónica, el rock, el funky o el pop más naïf no están reñidos

Ca7riel y Paco Amoroso, sesión de estudio. / Imagen cedida por Ballantines x Colors Studios

Una marca de bebida alcohólica presentaba su nueva plataforma musical en el Autocine de Madrid este miércoles noche y no podía hacerlo de otra manera que no fuera con una serie de conciertos que incluían a Blanco Palamera, Lua de Santana y Merca Bae. Aunque el plato fuerte era, sin duda, el de Ca7riel y Paco Amoroso, ese grupo argentino que ha revolucionado la escena de su país y ha traspasado fronteras conquistando a los Grammy o, incluso a Sting, Fred Again o Anderson Paak que colaboran en su último disco.

Y de eso, de su último álbum, hubo mucho en esa actuación de algo más de una hora, con unas dos mil personas totalmente entregadas y rendidas ante el show performativo de un par de treintañeros que han demostrado que encima de un escenario pueden hacer lo que les venga en gana, sin etiquetas y sin prejuicios.

Nunca les había visto antes en directo y las expectativas estaban altas porque toda el aura que han despertado a su alrededor genera un fomo tremendo ante la posibilidad de verles de tú a tú. Y no exageran los que a día de hoy les incluyen en su lista de favoritos. Lo suyo es un espectáculo para olvidarse de todo y no parar de bailar y disfrutar.

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Un concierto camaleónico

Salían al escenario con el total look blanco que acompaña la imagen de su último trabajo, Free Spirits, y sus gafas de sol que solo se quitaron en momentos puntuales, como las botas de pescador negras de las que también se desprendieron al final del show. Hacen honor al título porque son espíritus libres.

Un escenario azul, pero nada que ver con el de Aitana, este era más minimalista y con dos sillones blancos para poder sentarse a cantar algunos de los temas, o, incluso, saltar con esa diversión del que lo hace sobre la cama cuando sus padres se lo prohíben.

Arrancaban con temas como No me sirve más, Nada nuevo o Ay Ay Ay y entre medias lo mismo tiraban sus toallas usadas al público como mostraban sus poses de maniquíes o bailaban como si no hubiera un mañana con especial mención a Ca7riel que resulta hipnótico cada vez que se mueve.

Se iban sucediendo los temas, algunos con los solos de guitarra de Ca7riel que sabe cómo jugar con el instrumento y las distintas voces que guardan en su camaleónico registro. Porque si a veces daba la sensación de estar en una rave, otras, parecía un concierto de metal, una sesión de funky en Studio 54, una batalla de freestyle, e incluso, a veces daba la sensación de estar escuchando la sintonía de una serie de animación. Está claro que son capaces de todo porque su amplio registro les hace sentir cómodos en todos esos géneros.

“¿Qué pasa boluditos? ¿Lo están pasando bien?”, preguntaba Amoroso. Y la respuesta era claramente positiva y más cuando sonaban temas como Tetas, Jesús tuvo un mal día, Impostor, Vida Loca, El día del amigo, Dumbai, Baby Gangsta o Mi deseo.

Cuando uno ve saltar como lo hace Ca7riel cuando canta temas como El Único, es imposible quedarse parado, es contagioso y así temblaba la carpa. Y sí, antes de los primeros bises, dedicaba una doble peineta al público recibía encantado.

Después llegaba la fiesta de verdad, la rave con sus colaboraciones con Fred Again, Lo quiero ya! y Betos Horns y la locura ya era máxima con ellos haciendo pogos entre el público y dejándose llevar a volandas para acabar con Himno del mediocre y la sensación de que se había hecho muy corto. En septiembre vuelven de gira a nuestro país. Seguro que más de uno repite.